19 de Enero, 22:06 pm

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entrevista con Finanzas.com

Daniel Lacalle: "La dación en pago crea parias crediticios"

Daniel Lacalle acaba de presentar su nuevo libro, 'Viaje a la libertad económica'. No faltan las propuestas polémicas, como el rechazo a la dación en pago que convierte a las personas en parias crediticios.

Han pasado poco más de ocho meses desde que Daniel Lacalle lanzara el 'best seller' 'Nosotros los mercados', pero ya está otra vez en las librerías con una nueva obra, 'Viaje a la libertad económica' (Deusto). Tan prolífico "como Stephen King", asegura en broma antes de empezar una entrevista con Finanzas.com. Pero donde no hay margen para las risas es al repasar los problemas que afligen a España y las soluciones que habría que tomar sí o sí. No faltan las propuestas polémicas, como el rechazo a la dación en pago. Pero en realidad, todo se resume en una frase, apertura para crecer y trabas gubernamentales las justas. Con no molestar es suficiente, porque en el fondo, "las políticas intervencionistas que nos están intentando vender como solución a la crisis" no sirven.

El libro se llama 'Viaje a la libertad económica'. ¿Qué tesis defiende?

Es un libro que quizás no debería haberse escrito porque cuenta cosas muy evidentes, como por ejemplo, que la libertad económica, la apertura y el libre mercado generan mucha más prosperidad y crecimiento que las políticas intervencionistas que nos están intentando vender como soluciones a la crisis. El objetivo es ese, explicar cómo yo pasé de una percepción colectivista a cómo he ido llegando al liberalismo y por qué. Hago un repaso a una serie de países (Japón, Estados Unidos) que se nos están vendiendo como soluciones y hago una reflexión de en qué están fallando.

¿Qué propuestas hay para España?

Apertura, apertura y apertura. España necesita inversión financiera directa pero no solamente para las grandes empresas sino también en la economía real. Y eso solo se puede conseguir desde una fiscalidad atractiva y desde una política proactiva por parte del Estado. No ya para atraer sino de no entorpecer. De hecho, uno de nuestros problemas es una administración que no facilita y si entorpece.

Dices que la dación en pago no te parece correcta. ¿Por qué?

Lo que no me parece correcto es lo que los ingleses llaman cocinar el pastel y además comértelo. Es decir, lo que no puedes tener es una súper hipoteca flexible, a un tipo bajísimo y con unas condiciones excelentes y además con dación en pago. Los que la defienden están contando en qué consiste realmente y lo que le sucede a la gente con dación en pago.

¿Y que les pasa?

Que es una declaración de quiebra de la persona. En el momento en que entrega las llaves de la casa se convierte en un paria crediticio para todo. Y cuando digo para todo, digo, por ejemplo, que en el país donde yo vivo (Reino Unido) esa persona no puede comprarse con su tarjeta de crédito el abono mensual del metro. Eso es lo que la gente no entiende, que la dación en pago no es un chollo, y no lo es en ningún país del mundo. Yo llevaría a todos estos señores que defienden la dación en pago a darse un paseo por el centro de Estados Unidos y que vean lo que ocurre a esas familias. Son excluidas totalmente del sistema porque han tomado un riesgo que son incapaces de sostener. Y son personas que pasan a ser parias crediticios. La gente tiene que tener mucho cuidado con lo que piden. Yo vivo en Reino Unido y he visto casos de dación en pago, por lo que no se lo deseo a nadie. Y además, son casos mínimos porque la gente no quiere. La gente tiene que entender que en una hipoteca, en realidad, lo que estás tomando es un préstamo personal con garantía hipotecaria, lo que significa que lo avalas con todos tus bienes. Pero esto es de cultura general. Insisto, recomiendo dar un paseo por Estados Unidos y ver los casos dramáticos de gente con dación en pago.

¿Habría condiciones más duras en la hipotecas con la dación en pago?

Claro, los primero que pasa es que el acceso a la vivienda de la gente joven se desploma, al terminarse las hipotecas en las que pones un 10% o un 20% de entrada. Pero también se acaban los plazos largos a cuarenta años, se acaban los tipos al 4%, es decir, se acaban las buenas condiciones. Lo que no tiene la gente es que, al forzar esto, se crea un agujero al desplomar el acceso a primera vivienda. Por algo que, además, supone en primera vivienda un impacto bajísimo, porque España no tiene un problema de impago de hipoteca a nivel familiar.

¿Qué futuro tienen las pensiones?

La gente tiene que entender que en un sistema de reparto, de donde no hay no se puede sacar. Por tanto, si la población envejece cada vez más y la gente no tiene hijos, con la esperanza de vida en aumento, la base de la pirámide se va estrechando cada vez más. Ese reparto, entonces, cada vez es menor, y lo seguirá siendo en la medida en que aumenten los impuestos y la renta disponible que le queda a las familias sea más baja. La gente tiene que entender que si quieren un sistema de reparto, se tienen que poner a tener hijos pero ya. Y que ni tienes ahorro y ni atrae capital. Hemos de entender que el sistema de reparto tendrá cada vez menos cantidad y que la gente joven tiene que empezar a capitalizar sus pensiones, con un plan privado o algún sistema semipúblico. Y es que no va a haber dinero para repartir.

¿Y la sanidad? ¿Qué propones?

Es muy simple. No me parece mal que haya una sanidad pública y otra privada, y que ambas compitan en gestión y en coste, pero sobre todo en lo primero. Y tenemos un problema de despilfarro en medicamentos y en gasto administrativo. Además, la gente debe entender que la sanidad pública no es gratuita, y en el sentido en el que quieren orientarlo, de que cualquier gasto es válido, es un error inaceptable. Pero no solamente eso. Es un error imposible de gestionar con nuestros ingresos y gastos.

¿Pero abogas por privatizar la sanidad?

Yo abogo por la mejor gestión posible. Si a mi me demuestran que un hospital gestiona magníficamente (con números) y que ofrece el servicio de calidad y las prestaciones que son necesarias, y además es público, pues fenomenal. El concepto público no puede partir del beneficio de la duda. Ese es el problema, que en el momento en el que se introduce la palabra público se asume que ya tiene el beneficio de la duda y ya tiene un pase y no tiene que preocuparse de justificar la gestión.

Tu eres un experto en energía. ¿Por qué crees qué hemos pinchado en renovables?

El problema se llama subvenciones, que son un problema siempre, al dar una señal incorrecta de demanda y precio. En el caso de las renovables, además, se ha instalado todo en el pico del coste. Hubo un efecto llamada porque las primas eran muy generosas y se instaló diez veces más de lo que estaba previsto al coste más caro. Lo que pasa ahora es que ya está instalado todo y nos hemos comido toda la rebaja de costes que ha tenido esta tecnología. Es como si tu fueses y comprases toda la flota de coches de Estados Unidos en la primera tanda de producción de Ford, que eran coches muy caros. No nos hemos beneficiado en nada de la bajada de costes, ha sido todo una planificación burbujera. Se creía que el coste lo íbamos a asumir porque crecíamos al 3%.

El ministro Soria dijo ayer que este año ya no habría déficit de tarifa. ¿Te lo crees?

No, el déficit de tarifa siempre aumenta cuando cae la demanda. Siempre es así, porque tienes un sistema en el que los costes fijos se han vuelto desproporcionados y además son crecientes. Entonces, si baja la demanda no los cubres, con lo que siempre hay un déficit de tarifa. Y de hecho, la razón por la que hay un déficit de tarifa de unos 3.000 millones (a pesar de esperaban que fuera cero) es porque ha caído la demanda otro 1,8%.

¿Y cuál es la solución?

La solución a la sobrecapacidad (en todo), es terminar con ella, eliminarla. Que la gente quiere renovables y pagar por ellas, encantado pero que cierren el carbón ya, que cierren las plantas de ciclo combinado ya. Hay que cerrar porque sobra capacidad y no nos la podemos permitir. Pero además, si quieres renovables primadas y caras tienes que pagarlas, como ha pasado con los alemanes, que les ha subido el componente verde de la tarifa un 78%.

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