14 de Diciembre, 22:59 pm
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MAD-TENDENCIAS MERCADOS

Los nuevos mercadillos de Madrid se refugian en espacios industriales

Noticias EFE

Los nuevos mercadillos de Madrid no tienen nada que ver con los puestos callejeros de antaño. Con una decoración muy cuidada, se refugian en espacios industriales donde además de vender productos ofrecen al público talleres, puestos de comida o música en directo.

Empezó hace un año con la venta de bicicletas 'vintage' en la nave de motores de Metro de Madrid, pero desde hace unos meses ha ampliado la oferta a todo tipo de productos en un nuevo emplazamiento que mantiene la vinculación con los trenes: el Museo del Ferrocarril.

El 'Mercado de motores' trata de promocionar a creadores generalmente españoles alejados de los grandes circuitos comerciales que están tratando de abrirse un hueco ente el público y para los que este espacio puede suponer una buena ocasión para encontrarse con potenciales compradores.

"Nos interesa el talento", asegura a Efe el promotor de esta iniciativa, Juan Fraile, que señala que al no haber intermediarios el proceso de compra es "más rico".

Además del centenar de puestos destinados a "profesionales", en el exterior del Museo del Ferrocarril hay un espacio similar reservado a particulares interesados en vender mercancías de segunda mano y que deben pagar 39 euros al día por el emplazamiento.

Los puestos de comida y las actuaciones musicales en directo complementan un mercado muy fotogénico, que recuerda bastante al famoso Spitalfields Market de Londres y que congrega el segundo fin de semana de cada mes a miles de personas (en octubre recibió 25.000 visitas).

A pesar de su nombre, el 'Nómada Market' ya tiene sitio fijo: el ático de la estación de Chamartín, donde cuatro veces al año, coincidiendo con cada estación, los cerca de 200 participantes venden productos "con una historia", "de calidad" y que al ser artesanales tienen una "producción limitada".

Así lo ha explicado a Efe Sol Goldentaer, directora de un mercado que se autodenomina como una feria de diseño independiente y en el que, al igual que en el 'Mercado de motores', se trata de promocionar a los diseñadores que están en la fase inicial de su proyecto y a los que seleccionan de una forma "muy estricta".

"Funcionamos como una lanzadera", comenta la responsable, que antes de emprender esta actividad se dedicaba al diseño de moda.

De hecho, la propia Sol decidió crear este evento en 2005 junto con dos compañeros con los que participó en 'El ojo atómico', una feria de estilo familiar ya desaparecida.

Además de comprar ropa, complementos, objetos de decoración o comida, los asistentes al 'Nómada Market' pueden apuntarse a talleres artesanales (de punto, confección de complementos, pintura de lana, fabricación de letras de cartón en 3D...).

El ático de la estación de Chamartín también acoge desde hace un año la 'Feria Moda Vintage', que arrancó en un centro comercial en 2009 y que en cada primavera y otoño incorpora a más comerciantes, algunos de ellos llegados de países extranjeros como Francia, Alemania, Inglaterra o Italia.

Un portatrajes de Louis Vuitton de los años setenta, un bolso Kelly de Hermès, unos zapatos de Gucci en charol amarillo o un vestido de Chanel couture de 1961 son algunas de las mercancías más destacadas de la pasada edición.

"No admitimos particulares", remarca el organizador, Arturo Resel, que puntualiza que los participantes tiene que tener una tienda online o física.

En este sentido, se queja de que muchos mercadillos de Madrid no han sufrido una evolución con el tiempo y siguen sin estar "profesionalizados".

En paralelo a la 'Feria Moda Vintage', Resel ha empezado a organizar en el mismo lugar la feria 'I love retro', que contiene muebles y objetos de decoración de los años 50, 60 y 70 y que, como ocurre con la ropa, han sido estrenados pero tienen muy poco uso.

Estos dos eventos son un ejemplo más de los nuevos mercados que proliferan en Madrid, en los que cada vez se cuida más el ambiente y la experiencia del consumidor.