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en los próximos doce años

La austeridad arrastrará a la pobreza a 20 millones de españoles

Segio Perea

Intermón Oxfam denuncia que los ajustes han abierto la brecha social al desmantelar los servicios que palian la desigualdad.

Las políticas de austeridad de los estados europeos como respuesta al escenario de depresión económica están abriendo una brecha cuyas consecuencias podrían ser irreparables. Este inquietante escenario es el que revela un estudio realizado por Intermón-Oxfan y según el cual, de no corregirse la tendencia, en 2025 Europa tendrá 25 millones de 'nuevos pobres'. Un tercio de ellos, además, serán españoles.

La organización, acostumbrada a denunciar la situación de regiones alejadas de las comodidades del mundo desarrollado, dirige ahora su mirada a la realidad doméstica. «El retroceso europeo tiene un impacto singular», afirma Jaime Atienza, director de campañas de Intermón-Oxfam, quien advierte en el escenario actual unos síntomas que marcan un camino hacia «una Europa más injusta». El diagnóstico parece «catastrofista», prosigue Atienza, pero puede evitarse con «el abandono de unas políticas restrictivas que solo han contribuido al incremento de las desigualdades sociales».

El trabajo promovido por Intermón-Oxfam, bajo el ilustrativo título de 'La trampa de la austeridad', analiza los efectos que las medidas emprendidas desde el comienzo de la crisis, en 2008, han tenido en los ciudadanos del continente. Para la ONG, los programas de restricciones económicas no solo han errado en sus propósitos iniciales, sino que han contribuido a «desmantelar aquellos mecanismos que paliaban las desigualdades sociales», en palabras de Teresa Cavero, responsable de investigación de la entidad benéfica.

La prueba del fracaso de esta estrategia está en la realidad actual, según afirman en la organización. Desde que la crisis comenzó a asomar la cabeza, España ha experimentado un crecimiento exponencial de personas incapaces de cubrir sus necesidades básicas. Medio millón de españoles caen en la pobreza cada año, lo que engrosa la brecha social hasta convertir a España en la cuarta economía más desigual del continente, solo superada por por Letonia, Bulgaria y Portugal.

La solución a un escenario tan desalentador se sitúa para la ONG en la adopción de estrategias alternativas. Intermón-Oxfan insta a los gobernantes a «tomar nota de experiencias del pasado para adoptar decisiones en una nueva dirección». La depresión que golpeó a los países de América Latina en la década de los noventa sirve como ejemplo. «Unas políticas equivocadas arrastraron a la miseria a 64 millones de personas», recordó Atienza, y «sumieron a un continente entero en un declive del que tardarán 25 años en recuperarse».

Esta referencia debería servir, reiteró Teresa Cavero, para resolver con otras recetas los grandes males de la economía europea, centrados, según su análisis, en «una deuda pública insostenible y un sistema financiero fallido» cuyas consecuencias repercuten con mayor fuerza «en los colectivos más vulnerables». Como solución, la ONG llama a priorizar la protección social para «impedir que nadie que fuera del tren de la recuperación económica» a través de medidas que frenen el deterioro de la sanidad y educación públicas y alivien la presión fiscal sobre las economías más débiles.

La austeridad se ceba con especial mordacidad en los ámbitos más sensibles. Una tesis defendida con insistencia por los miembros de la entidad, que afirman que «los recortes deprimen la calidad de los servicios». «La brecha educativa provocada por un sistema que tiende a la exclusividad dejará fuera del sistema a toda una generación de estudiantes», recalcó Cavero.

Aumenta la solidaridad

Como complemento al análisis de Intermón-Oxfam, Metroscopia presentó un barómetro sobre la percepción sobre el impacto de la pobreza en la sociedad. Este trabajo revela que los españoles tienen una visión crítica de la estrategia de la clase política, lo que se traduce en una profunda desafección hacia la misma. La desconfianza se refleja en el recelo que una amplia mayoría de los españoles encuestados mantiene hacia las medidas implementadas por el Gobierno. Tres de cada cuatro dudan de que logren mejorar la situación del país. Pero pese al pesimismo imperante los ciudadanos están dispuestos a poner su granito de arena para salir adelante.

Frente a un descontento generalizado hacia la política tradicional, el respeto hacia el trabajo de las organizaciones solidarias no se ha resentido con la crisis. El barómetro desvela que 9 de cada 10 españoles colaborarían como voluntarios para ayudar en causas humanitarias. Un dato que no es del todo sorprendente, no en vano las aportaciones a este tipo de entidades se han incrementado en los últimos años.

FICHA

.121 millones de europeos viven a día de hoy bajo el umbral de la pobreza. La Unión Europea establece unos baremos para determinar esta categoría, que difiere según el organismo que lo establece:

1. Hogares con una renta inferior al 60% de la media nacional de ingresos por unidad de consumo. En España se consideran pobres aquellas familias con dos hijos a su cargo y unos ingresos inferiores a los 15.000 euros anuales.

2. Personas con al menos 4 de las 9 privaciones sociales establecidas por la UE, entre ellas la incapacidad de afrontar gastos habituales como alquiler de la vivienda, luz, gas o agua, de ingerir alimentos ricos en proteínas de forma diaria o poder adquirir prendas consideradas básicas.

3. Hogares de 'baja intensidad laboral', esto es, con una ocupación inferior al 20% de la empleabilidad total posible.

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