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escándalo de corrupción

La Policía cree que la 'red Naseiro' siguió operando en la Tesorería del PP hasta 2009

Melchor Sáiz-Pardo

Ángel Sanchís fue el cerebro del vaciado de las cuentas de Bárcenas en Suiza cuando Garzón empezó a investigar. El extesorero de los ochenta fue autorizado a estudiar el «portafolio» del exsenador para proceder a su «liquidación».

El PP creyó zanjado para siempre el 'caso Naseiro' en 1992. Aquel año, la sentencia del Tribunal Supremo que absolvía a los principales acusados de presunta financiación irregular del partido al declarar ilegales las escuchas que les implicaban, parecía cerrar una de las etapas más oscuras de la formación. Sin embargo, la Policía cree que no fue así. Que todo siguió igual, pero con distintas personas al mando. Aunque supuestamente no hubo más intentos de financiar en negro a los populares, todos los indicios apuntan a que la 'red Naseiro' siguió instalada y activa en el corazón del PP. Siguió viva y coleando hasta 2009, mucho más allá de la salida de la tesorería nacional en 1987 de Ángel Sanchís, y que estaba al frente de las cuentas desde 1982.

Las informaciones remitidas por la autoridades judiciales suizas han apuntalado la sospecha de que el 'caso Bárcenas' no es más que una continuación en el tiempo del 'caso Naseiro' con dos nexos omnipresentes desde 1982 hasta 2009, el propio Luis Bárcenas y Sanchís, que hoy envió un comunicado para desmentir todo. Pero lejos de estar al margen, Sanchís, convertido ahora en un importante empresario hortofrutícola en Argentina, según los datos aportados por los bancos helvéticos a la Unidad Contra la Delincuencia Económica y Fiscal (Udef), ha estado en el epicentro de la 'trama' en los momentos claves.

Él fue el cerebro de toda la operación para vaciar los 22 millones de euros que Bárcenas, y quizás el propio Sanchís, llegaron a tener en el Dresdner Bank de Ginebra. Los informes en poder de la Policía demuestran que el operativo para dejar a cero las cuentas comenzó el 20 de febrero de 2009, diez días después de que se hiciera pública la investigación del 'caso Gürtel', al anunciar el juez Baltasar Garzón la imputación de los primeros políticos por recibir comisiones de Francisco Correa.

A las 18,00 horas de ese día, varios directivos del Dresdner se cruzaron diversas comunicaciones internas, alarmados por una llamada de Bárcenas para cerrar todos sus activos en el banco. «Nos anuncia la visita de uno de sus amigos y persona de toda su confianza: el señor Ángel Sanchís Perales, para representarle (a Bárcenas)». De acuerdo con la información que el entonces tesorero del PP facilita al banco, Sanchís se iba a presentar en el banco suizo «con una carta debidamente firmada por él (por Bárcenas)».

Las órdenes que el exsenador por Cantabria daba al Dresdner era que dejaran hacer y deshacer a Sanchís en todo lo referido a sus cuentas. O sea, plenipotenciario. «Esta persona -afirman los documentos internos del banco- está autorizada a consultar el estado actual de la cuenta y de pedir información para sobre cuáles serían las modalidades para proceder a la liquidación total o parcial del 'portafolio' y de retirar los fondos, ya sea en 'cash', ya sea a través de transferencias bancarias».

Solo cuatro minutos después del primer mail, los gestores del Dresdner informaban a sus superiores que el propio Sanchís ya ha «anunciado la intención de que el cliente (Bárcenas) tiene la intención de liquidar un parte o la totalidad del portafolio (a día de hoy no sabe todavía que decidirá) y que nos dará instrucciones para transferir los fondos posteriormente».

Son en esas comunicaciones de emergencia del Dresdner ante el riesgo de quedarse sin un cliente vip las que revelan que el propio Luis Bárcenas justificó entonces la apresurada cancelación de su cuenta para invertir en la «producción de cítricos en Argentina con distribución industrial importante», amén de dedicarse a la producción de «maderas preciosas» en Brasil. Empresas todas ellas de «su amigo Ángel Sanchís Perales». «El cliente me acaba de llamar para confirmarme que (Sanchís) es la persona que me ha anunciado», insisten los banqueros en sus comunicaciones internas.

Lo niega

Ángel Sanchís, a pesar de las pruebas documentales que le implican, lo negó todo hoy desde Argentina. Desmintió en un comunicado que tenga un vínculo actual con Bárcenas o que el exsenador tenga «ninguna empresa o entidad vinculada directa o indirectamente» a él.

Sin embargo, ni en la Audiencia Nacional ni en la Fiscalía Anticorrupción ni en la Policía le creen después de analizar la documentación remitida por Suiza. En un email remitido por una de las agentes del banco suizo, Agathe Stimoli, a un colega en septiembre de 2005 sobre Bárcenas, revela que el entonces tesorero del PP facilitó una lista de las empresas en las que aseguraba «tener participaciones». En ese elenco aparece que es el «director general» de 'La Moraleja', definida como una «compañía agrícola argentina». Se trata de la finca propiedad de la familia Sanchís de 270 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la mitad del término municipal de Madrid, en la provincia de Salta llamada 'La Moraleja', dedicada a la explotación oleaginosas, hortalizas y, sobre todo, cítricos.

Pero las pruebas de que el tándem Sanchís-Bárcenas ha sido el que vació las cuentas suizas van mucho más allá. El exsenador por Cantabria se hizo crear una fundación en Panamá, de nombre Sinequanon, que, de acuerdo con la documentación helvética, envió el 24 y 26 de marzo y el 29 de abril de 2009, al poco que estallara el caso Gürtel', un total de tres millones de euros a una cuenta en Nueva York de Brixco.

Esta empresa, según fuentes del caso, es la importadora internacional de frutas de 'La Moraleja'. Y aunque el dinero fue a Estado Unidos, Brixco tiene su sede en la calle Cristóbal Echevarriarza, muy cerca al conocido como World Trade Center de Montevideo, en Uruguay, y opera desde los puertos de Buenos Aires y Philadelphia, en Pennsylvania.

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