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Entre 215.000 y 230.000 millones este año

El titánico calendario del Tesoro: ¿Un paso definitivo hacia el rescate?

J.Jiménez / María Gómez

El mercado se pregunta si no habrá más remedio que pedir la asistencia del BCE ante el importe de la deuda que tendrá que emitir el Tesoro en 2013.

Si 2012 fue un año complicado para la financiación de la economía española, 2013 se presenta todavía con más desafíos. España tendrá que pedir prestado entre 215.000 y 230.000 millones de euros a los inversores. Son las necesidades brutas de financiación que necesitamos para seguir respirando. Incluyen los vencimientos a medio y largo plazo, además de los 23.000 millones para el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). 

El problema es que la cifra final -230.000 millones- es bastante superior a los 207.000 millones planteados en septiembre. La diferencia la marca precisamente el dinero de las autonomías. Por eso, el mercado se pregunta si España podrá cumplir el calendario sin tener que recurrir a la asistencia del Banco Central Europeo. De momento, el ministro de Guindos ha mantenido la misma tesis que el año pasado. España no necesita un rescate. Y la prima de riesgo sigue contenido sobre los 360 puntos básicos. Pero las dudas están ahí. 

El gobierno de Mariano Rajoy está tratando de evitar a toda costa la petición de ayuda al BCE, lo que implicaría otra nueva ronda de ajustes. Para ello, es vital cumplir con los objetivos de déficit, pese a que Bruselas prevé que alcanzará este año el 8%. Es la vía para que los inversores sigan confiando en la deuda española. Pero dado el volumen de las emisiones a colocar, el objetivo será muy complicado.

"No podemos seguir sin el rescate. Porque no sólo hay que tener en cuenta las necesidades de refinanciación del Tesoro, sino que las empresas del Ibex necesitan 100.000 millones. En ese sentido, el rescate salvaría mucho el tema financiero para todos, no sólo para el Estado", explica Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School.

Javier Flores, director del Servicio de Estudios de Asinver, opina en un sentido muy parecido, aunque con matices. "Las emisiones se pueden sacar adelante, pero siempre y cuando los inversores sepan que detrás está el BCE. La clave será el mes de febrero, cuando Bruselas se pronuncie sobre los objetivos de déficit y el cumplimiento, pero ya con cifras reales sobre la mesa", apunta. El problema es que en febrero también se celebran las elecciones en Italia. Y está pendiente la solución al abismo fiscal. Por todas esas razones, podría subir la prima de riesgo y acelerarse la petición de ayuda. "Febrero será un mes clave", recuerda Flores.

A su modo de ver, todo girará en testar la capacidad de aguante del Ejecutivo. Mientras la prima de riesgo siga por debajo de los 400 puntos y el bono a diez años contenido en el 5%, los hechos indican que el mercado no se pondrá nervioso. Y las emisiones podrían salir adelante. Otra cuestión es que esta situación sea sostenible en el tiempo. "El error que cometemos es pensar que estas condiciones van a ser eternas. Pero, si en algún momento los especuladores ponen a prueban la voluntad del BCE, se puede ir todo al garete", apunta Carbó.

Y poco importa la caída de la prima de riesgo: "Es verdad que nos han bajado los costes financieros, pero ¿por cuánto tiempo? Precisamente, en abril y mayo (cuando hay previstas importantes refinanciaciones), las condiciones (del mercado) serán más difíciles porque Alemania estará más cerca de las elecciones"

Juan Ramón Rallo, doctor en Economía y director del Instituto Juan de Mariana, opina que todo dependerá de un complicado juego de expectativas. En concreto, de hasta qué punto se crean los mercados que Alemania no ha tirado la toalla respecto a España. Si no cumplimos con el déficit, puede que se dé esta circunstancia y vuelvan los ataques contra la deuda española, lo que complicaría el calendario de emisiones. En estas condiciones, Rallo considera "verosímil que si Rajoy lo necesita pida el rescate".

Al igual que Carbó, Rallo recuerda que el cumplimiento del déficit es muy importante. "Que hay un vencimiento tan grande puede ser una puerta de entrada hacia el caos", remarca. Pero si se cree que el BCE va a seguir respaldando a España, "las refinanciaciones pueden salir adelante, aunque a plazos más cortos". De nuevo, el cumplimiento del déficit es la clave.

Además, habrá que tener en cuenta lo que ocurra con el crecimiento de la economía española. Las perspectivas de crecimiento tan anémicas que se manejan para 2013 "son un importante obstáculo", explica Fadi Zaher, directo de Renta Fija de Barclays Wealth. A su modo de ver, en este contexto, la preocupación sobre la sostenibilidad de la deuda no va a desaparecer de la noche a la mañana.

El escollo de las CAC

Y para completar el carrusel de obstáculos a sortear, están las nuevas Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) en todas las emisiones superiores a un año. En la práctica, permiten cambiar las condiciones de la deuda sin el apoyo unánime de todos los tenedores de deuda. O dicho de otra forma. Si se produjera un 'default' en la deuda española, un grupo significativo de acreedores podría negociar una quita sin tener en cuenta a las minorías.

"Su inclusión nos ha sorprendido bastante a todos", recuerda Flores, quien considera que son negativas porque aumentan la inseguridad de los tenedores de bonos. No obstante, según el secretario general del Tesoro, Iñigo Fernández de Mesa, la aplicación de las mismas no va a sorprender a los mercados y no alterará la confianza de los inversores en la deuda española porque se lleva hablando de ellas cierto tiempo.

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