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en el punto de mira

Hollande en su laberinto: ¿Qué retos tiene en 2013 una Francia acorralada?

J.Jiménez

A mediados de noviembre, el prestigioso semanario británico 'The Economist' se despachó con una portada de las que duelen. Francia es una bomba de relojería en el corazón de Europa. "La crisis podría desatarse el año que viene". Estos son lo retos.

A mediados de noviembre, el prestigioso semanario británico 'The Economist' se despachó con una portada de las que duelen. Francia es una bomba de relojería en el corazón de Europa. Claro, sencillo, ingenioso y muy directo, su mensaje levantó ampollas al tiempo que puso en la diana de los mercados a la economía gala. "La crisis podría desatarse el año que viene", rezaba el semanal en referencia al 2013 que acabamos de estrenar. Por eso, los mercados vigilarán a Francia con lupa.

El presidente galo, Francoise Hollande, ha prometido dar la vuelta a la situación económica. Pero la gran esperanza de Europa en materia de crecimiento, sin embargo, parece estar dando palos de ciego. El desempleo no para de crecer y la economía gala no está en disposición de crecer a una tasa que permita reducirlo. Además, con un peso del estado del 57% en la actividad económica, las finanzas públicas se deterioran cada vez más. Y por si faltara algo, el mercado laboral, uno de los más rígidos de Europa, promete más malas noticias. Estas son las patatas calientes con las que tendrá que lidiar el presidente Hollande.

1.- El paro y el estancamiento económico

Ya el último día del año, en el discurso televisado de Nochevieja, Hollande dijo que su principal objetivo para 2013 sería el de reducir el desempleo. No será una tarea sencilla. El paro en Francia supera el 10% y ha encadenado 19 meses consecutivos de subidas en las peticiones de subsidio.

La mala noticia es que la economía gala no crecerá lo suficiente para contrarrestar esta tendencia. El ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, ha reiterado que la previsión para por crecer este año un 0,8%. Pero la Agencia Nacional de Estadísticas, INSEE, ha rebajado sus previsiones para el último trimestre de 2012 al 0,1% desde el 0,2% anterior. Las posibilidades de una fuerte recuperación a corto plazo son bastante reducidas.

Los analistas consultados por Bloomberg no creen que Francia crezca en 2013 más del 0,3%, muy lejos del 0,8% esperado por el Ejecutivo galo. En 2012, según los mismos expertos, el crecimiento será un pírrico 0,1%. Para Thomas Costerg, economista del banco londinense Standard Chartered, una cosa está clara. "Dadas las pobres perspectivas de la economía francesa para 2013, es muy difícil ver una mejora a corto plazo en el mercado laboral". El paro en Francia está en 3,13 millones de desempleados, máximos que no se veían en el país vecino desde 1998.

2.- La espinosa reforma laboral

Otro de los asuntos pendientes que tendrá que ventilar Hollande es el de la reforma laboral. "Las compañías francesas sufren el peso de un mercado laboral demasiado rígido, regulación del mercado de productos, impuestos excepcionalmente altos y las contribuciones sociales más elevadas de la zona euro", apuntaba el hiriente reportaje de 'The Economist'.

A este respecto, Hollande ya advirtió que la fecha límite para alcanzar un acuerdo sería el pasado 31 de diciembre. A partir de ahí, se pondría a legislar por su cuenta. Del pacto no hay noticias sólidas, por lo que lo más que se puede esperar es que el presidente galo cumpla su palabra y ataje un problema que ya no puede demorarse más, dadas las elevadas tasas de paro y las pobres perspectivas. El único líder socialista de Europa tendrá que hace encaje de bolillos para contentar a los sindicatos y garantizarse una paz social que Francia necesita imperiosamente.

3.- El equilibrio de las cuentas públicas

En el discurso de Nochevieja, Hollande señaló como uno de sus principales deberes el saneamiento de las cuentas públicas. El objetivo es acabar 2013 con un déficit público de 3% sobre el PIB. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional se ha unido a las voces que cuestionan abiertamente este objetivo. Fitch, la única agencia que mantiene la triple 'A' de Francia ha dicho a este respecto que no cabe margen de error.

Hollande asegura que "cada euro que se recaude irá acompañado de una lucha drástica para reducir el gasto público". De momento, se ha quedado sin fuente de ingresos simbólica, la súper tasa del 75% para los contribuyentes con ingresos superiores al millón de euros, que ha sido vetada por el Constitucional. Aunque tampoco es previsible que aumentase en exceso la recaudación, lo cierto es que su prohibición ha sido todo un revés para lo que Hollande siempre ha considerado una medida estrella por el simbolismo que representa.

Así las cosas, el Ejecutivo galo tendrá que buscar nuevas fuentes de ingresos mientras trata de reducir el agujero de las finanzas públicas, que roza el 6%. Tampoco se puede descartar que Francia pida más tiempo para alcanzar el 3% de déficit comprometido con Bruselas.

Estos serán los frentes con los que tendrá que lidiar Hollande en un momento particularmente difícil, ya que es el que vive la mayor caída de popularidad desde que existen ese tipo de estudios demoscópicos. Tras siete meses de mandato, el político socialista sólo conserva el apoyo del 35 % de los franceses, frente al 49 % que tenía su predecesor, Nicolas Sarkozy (2007-2012), tras ese mismo periodo en el Elíseo, el 39 % de Jacques Chirac (1995-2007) y el 57 % de François Mitterrand

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