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los problemas se aplazan

Directos hacia el 'Abismo Fiscal II': ¿Por qué no funcionará el parche de Obama?

J.J.A.

Hay importantes lagunas a la vista. Según apuntan la mayoría de analistas, la solución es un parche de corto plazo que no arregla el problema de la astronómica deuda estadounidense. Además, se dejará sentir en el crecimiento económico y la creación de emp

Las prisas no son buenas y más cuando están en juego billones de dólares y la estabilidad de la economía mundial. Por eso, el acuerdo de mínimos para evitar el abismo fiscal estadounidense es poco más que un mal parche para evitar el desastre inminente. La realidad muestra que deja mucho que desear y aplaza sin solución algunos de los problemas más espinosos que arrastra la primera economía del mundo. Compra tiempo para acercar posturas pero no despeja interrogantes clave. Es una patada a seguir en toda regla.

La legislación aprobada por la Cámara de Representantes contempla un aumento de los impuestos a los ciudadanos más ricos, evitará el aumento de impuestos a la clase media y extenderá las ayudas de emergencia al desempleo. Pero hay importantes lagunas a la vista. Según apuntan la mayoría de analistas, la solución es un parche de corto plazo que no arregla el problema de la astronómica deuda estadounidense. Además, se dejará sentir en el crecimiento económico y la creación de empleo. Por no hablar de que las tensiones volverán a surgir a finales de febrero. Esto es solo un paréntesis porque el 'Abismo Fiscal II' está a la vuelta de la esquina.

1.- No afronta el problema de la deuda

Las finanzas a largo plazo de Estados Unidos continúan en serio peligro porque si bien se ha evitado una subida masiva de impuestos poco se ha dicho de las medidas de recorte del gasto público, que han sido aplazadas hasta marzo y que provocarán probablemente un nuevo enfrentamiento entre Obama y los republicanos. Es más, algunos analistas están hablando ya de un segundo abismo fiscal para finales de febrero.

El hecho de no entrar de lleno en el incremento del techo de deuda estadounidense puede causar distorsiones en la asignación de recursos por parte de empresas y consumidores, sometidos a una mayor ansiedad derivada de lo imprevisible, lo que podría recortar sus decisiones de gasto e inversión. Si el Congreso no aumenta al techo de la deuda -algo que se verá en marzo- el Gobierno se quedará sin opciones para pagar las facturas corrientes. Es más, cualquier incumplimiento podría catalogarse como un 'default', lo que generaría el pánico de los mercados.

"En una democracia como Estados Unidos, la dosis exacta de medicina que se necesita pasa por aumentar los impuestos y recortar los gastos, una combinación que se ha demostrado muy impopular entre los votantes. Así que los políticos han optado por dar una patada al bote. Pero todos sabemos que el bote no desaparecerá", apunta la agencia de noticias china Xinhua, representación oficiosa de un estado que tiene invertido en Estados Unidos unos 3,3 billones de dólares.

Steve Englander, analista de Citi, ex más directo. "El proceso ha sido tan caótico y el resultado tan insatisfactorio que es probable que veamos pronto alguna rebaja a la economía de Estados Unidos", apunta. El problema es que el acuerdo "no hace mucho por la sostenibilidad fiscal a largo plazo", opina este experto. A su modo de ver, la pérdida de confianza puede manifestarse en primera instancia a través de la divisa, por lo que el dólar seguirá sometido a más presión.

A juicio de Eric Nielsen, de Unicredit, la no inclusión del techo de deuda en el acuerdo es un factor "claramente negativo". Si a ello se le suma la falta de acuerdo en el recorte del gasto, el resultado es que habrá incertidumbre al menos por dos meses más.

2.- El acuerdo no enfrenta el problema del paro y del crecimiento

El pacto de mínimos alcanzado en Estados Unidos, por otro lado, tampoco hace mucho para solucionar uno de los problemas que más preocupan, la elevada tasa de paro, con más de 12 millones de desempleados. Es más, puede que empeore. El problema es que no se ha alcanzado ninguna solución respecto a los impuestos sobre la nómina, los paycheck. Y como oficialmente han terminado las exenciones de la era Bush, a efectos prácticos esto supone que los estadounidenses ganarán menos en su próximo recibo de salarios.

Así, un estadounidense que gane 30.000 dólares al año verá como su nómina mensual se reduce en 50 dólares cada mes. El impacto de esta medida podría rondar los 125.000 millones de dólares. Es dinero que simple y llanamente sale de la economía, desaparece de las cuentas corrientes de los consumidores.

Michael Feroli, economista jefe para Estados Unidos de JP Morgan, considera que esta subida de impuestos va a generar desaceleración en el crecimiento, hasta el extremo de que podría restar un punto al incremento del PIB, que ya de por si no es demasiado boyante. En estas condiciones, será complicado rebajar la tasa de paro, que actualmente está en el 7,7%. Muy pocos analistas consideran posible que se coloque por debajo del 7,4% a finales de 2013. El estímulo federal se ha terminado. Y aunque no ha estallado la bomba, el recorte de gastos y la subida de impuestos terminarán por pasar factura. Más presión con la que lidiar.

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