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Responsables del agujero en la deuda indirecta

Pulso soberanista: Las empresas públicas catalanas, una máquina de perder dinero

José Jiménez

La intención de dotar a Cataluña con estructuras de Estado propio es un auténtico suicidio desde el punto de vista económico. Las sociedades que ya hay son una máquina de perder dinero.

La deriva soberanista de Artur Mas está a punto de convertirse en locura colectiva. La intención de dotar a Cataluña con estructuras de Estado propio, lejos de ser una quimera por inconstitucional, es prácticamente un auténtico suicidio desde el punto de vista económico. Hacienda pública propia o una policía catalana son solo dos ejemplos que ilustran la dimensión de unos planes a todas luces inviables desde el punto de vista financiero. A duras penas se pueden mantener los organismos que ya hay.

Cataluña es de largo la comunidad más endeudada de España, con 46.500 millones de euros a finales de 2011, según datos de Moody's. Esta agencia considera que la gran dimensión del sector público catalán se ha traducido en elevados niveles de deuda indirecta, hasta alcanzar los 18.200 millones de euros, casi el 40% de la deuda total. Esta cifra incluye la deuda de las compañías públicas catalanas (12.600 millones), deuda garantizada (3.300 millones) y deuda fuera de balance (2.200 millones).

El problema, como observa Moody's, es que hay sociedades públicas catalanas que no son financieramente sostenibles por sí mismas. Estas empresas son responsables de que la deuda indirecta de Cataluña se haya incrementado hasta 5.400 millones en 2011 frente a los 3.600 millones que había en 2010.

En esta categoría entra, por ejemplo, Infraestructuras Ferroviarias de Cataluña (IFERCAT), que arrastra una deuda de 3.000 millones de euros, el 6% del total. El agujero de esta empresa ha crecido como la espuma, puesto que en 2005 debía tan solo 565 millones. Según la agencia, es debido al fuerte programa de inversiones acometido durante la última década. Es el caso, entre otros, de la línea 9 del Metro de Barcelona (con once estaciones ya funcionando), la línea orbital ferroviaria de la región metropolitana de Barcelona (en estudio) o el Tren Tranvía (en estudio).

Otra importante bola de nieve es la que arrastra el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), con una deuda de 3.500 millones de euros (el 7,5% del total). Esta es la entidad de crédito público de la Generalitat, entre cuyas funciones está la de facilitar financiación para el sector público y el privado. A principios de septiembre, cuando Standard & Poor's rebajó la deuda catalana hasta bono basura, el ICF recibió la misma nota.

Tampoco hay que perder de vista los 1.200 millones de deuda que arrastra la Agencia Catalana del Agua, cantidad que no obstante se redujo un 8% en 2011 respecto a 2010. Es la encargada de poner en práctica la política de la Generalitat en materia de aguas.

Solo la deuda de estas tres sociedades alcanza los 7.700 millones de euros, el 42% de los 18.200 millones de euros que hay en deuda indirecta. Esta última cifra es prácticamente la misma que los 18.400 millones que debe Andalucía, la tercera comunidad más endeudada de España.

Ante semejante panorama, Moody's daba ya por sentado entonces que Cataluña necesitaría más "ayuda externa" para 2013, además del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) para sus necesidades de liquidez de la segunda mitad de 2012. La agencia prevé que Cataluña siga experimentando "tensiones de liquidez" el próximo año debido a sus necesidades de financiación y el contexto de difíciles condiciones del mercado.

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