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entrevista

Banesto: CC.OO confía en que el ajuste no supere las 3.000 personas

Julio Díaz de Alda

El responsable de Comfia-CCOO en el Banco Santander, Miguel Periañez, está seguro de que las salidas no serán traumáticas. -El sindicalista carga contra el 15M por «criminalizar» a los empleados de banca.

Miguel Periañez, secretario general de la sección sindical de Comfia-CC OO en el Banco Santander, está relativamente tranquilo ante el anuncio del grupo de integrar Banesto y Banif en la entidad presidido por Emilio Botín. Convencido de que los ajustes que puedan llegar se harán sin despidos, alaba la operación por su lógica empresarial, y augura otras en las que el grupo tendrá que tener muy en cuenta las 'sugerencias' de los reguladores y las autoridades.

P- ¿Qué opinión le merece la operación anunciada?

R- Nos llamó el banco a primera hora de la mañana para explicarnos la operación. Nos aseguraron que no habrá medidas traumáticas; eso forma parte del marco laboral habitual del Grupo Santander. En ese sentido no hay mayores problemas. En el actual contexto para la banca, parecía raro mantener dos marcas comerciales, con las duplicidades que eso genera en cuanto a cumplimientos de requisitos de capital. Creo que es la mejor alternativa, pues es en clave interna y aporta sinergias. Ya lo quisieran, desgraciadamente, otros compañeros de otros grupos en reestructuración. Hace años que hablábamos de una posible integración, y en los últimos tiempos en Banesto -donde sí hay un poco más de inquietud- había un run-run en este sentido, pero en este grupo todo es posible.

P- ¿Tienen idea del ajuste en términos de empleo?

R- Tenemos nuestros propios análisis razonables; confío en que no supere las 2.000 o 3.000 personas. La garantía que hemos pedido es que sea ordenado. En cualquier caso, valoramos que el anuncio se haya hecho con luz y taquígrafos.

P- Pero Emilio Botín siempre dijo que Banesto ni se vendería ni se integraría...

R- En esta empresa, principios hay pocos, pero son flexibles (sonríe). Recuerde que tras integrar el Central Hispano también dijo que «cada día tiene su afán».

P- El banco habla de recolocaciones en el extranjero. ¿Ese es el futuro que espera a la gente?

R- No sabemos exactamente qué ha querido decir Botín esta mañana. Es verdad que Santander es un grupo muy grande con perspectivas de desarrollo profesional en America Latina, Reino Unido o Polonia, pero lo deberán concretar. Tendrán que aclarar qué ofertas van a hacer y en cuánto se cifra el redimensionamiento. No estarán pensando en los cajeros del banco, sino en los directores territoriales, que ahora tendrán otro techo de cristal más allá de España. En cualquier caso, la solución al excedente de plantilla no va a venir de la expatriación.

P-¿Esto supone la antesala de alguna otra operación corporativa?

R- No sé si es la antesala de nada. El grupo tenía que hacerse fuerte, pues los resultados en España no eran buenos, y ahora la marca Santander sale reforzada para abordar otros pasos que puedan requerir los reguladores o interesar al banco. Si al final hacen algo, será una conjunción de esos dos intereses. Quedan entidades nacionalizadas; pienso en CaixaCatalunya, NovaGalicia y lo que pueda pasar con Caja-España. En cualquier caso, la reestructuración no puede dilatarse más. Los plazos se tienen que acortar. Comfia-CC OO cree imprescindible dar más estabilidad al sistema. Esto no se puede tener abierto meses y meses.

P- Celebran estos días en Bilbao el IV Congreso de la Federación. Tal y como está el sector, ¿se dedicarán a animarse unos a otros?

R- El sindicato nunca se reconoce en el lloro, sino en la alternativa. Vamos a aprobar una resolución para reclamar al Estado que aproveche la red nacionalizada para suplir las carencias de la banca en lo relativo a la circulación del crédito. Sobre todo a las pymes. La austeridad sólo conduce a la catástrofe y hay que poner a la pyme a trabajar, para recaudar y, con eso, pagar la deuda.

P- ¿Están pagando los trabajadores de la banca la mala gestión de algunos administradores?

R- Sin ninguna duda. Se ha confundido a banqueros con bancarios, que son los que pagan el pato y son personas normales que, al fin y al cabo, también se van a la calle. En realidad, el país entero está pagando una mala gestión y una regulación inexistente o abdicatoria. Perdemos empleo a chorros, y nos toca liderar los procesos para alcanzar salidas pactadas en todos los procesos.

P- ¿Entiende el cabreo de la gente de la calle con los bancos?

R- Sí, pero nosotros no hemos generado esta crisis. Y lo que no vamos a hacer es entrar en la dinámica de la confrontación entre trabajadores que promueven algunos grupos como Stop Desahucios o el 15M. Los bancarios no somos distintos de los funcionarios o los médicos o cualquiera, y no se pueden ocupar sucursales, como ha sucedido en Bankia, con agresiones y llamando «asesinos» a los compañeros. No se puede criminalizarnos y ponernos en el disparadero. Si esto no se reconduce, algún día tendremos un drama serio. ¿Y qué haremos entonces? ¿Lamentarnos?

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