09 de Diciembre, 21:29 pm

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los problemas de la locomotora

El Talón de Aquiles de Merkel, sus cajas

Almudena de Cabo

Durante meses, Alemania ha conseguido desviar la atención de los problemas de sus bancos estatales y cajas de ahorros regionales. Merkel mantiene bajo llave la situación real de su intrincada red de 2.000 entidades.

Durante meses, Alemania ha conseguido desviar la atención de los problemas de sus bancos estatales y cajas de ahorros regionales. Con la zona euro inmersa en una crisis de deuda soberana que obliga a mantenerse a flote, aunque sea a remolque de otros, Alemania ha logrado desviar el foco de atención lejos de sus fronteras y de sus balances financieros. Pero la deseada unión bancaria, que se sustenta en tres pilares -un supervisor europeo, un fondo de garantía de depósitos integrado y un mecanismo continental de resolución de crisis de entidades- parece no convencer a los alemanes.

Tras un largo tira y afloja, la canciller Angela Merkel consiguió ganar tiempo y todo apunta a que la puesta en marcha del supervisor bancario, que acarrearía la recapitalización directa de los bancos que imploran España, Italia e Irlanda, no se producirá hasta 2014. Es decir, después de que pasen las elecciones generales en Alemania.

¿Por qué se opone Berlín a que un supervisor europeo controle los 6.000 bancos de los 17 países del euro? ¿Tiene algo que esconder? Su insistencia en que el organismo se centre solo en las instituciones bancarias de gran tamaño ha sacado a la luz su secreto mejor guardado: los problemas de sus cajas de ahorros y bancos estatales.

Las dificultades ya se intuyeron cuando Alemania sólo permitió examinar a 11 de sus casi 2.000 entidades en las pruebas de estrés organizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en 2011 para evaluar el sistema financiero. Sólo se presentaron las que podían aprobar y alguna llegó a retirarse un día antes de que salieran a la luz los resultados: fue el caso del banco estatal Helaba de los estados de Hessen y Turingia, que seguramente habría suspendido.

Según datos de la Comisión Europea, desde que comenzó la crisis financiera Alemania ha concedido ayudas en forma de capital o avales por valor de 252.000 millones de euros. Para hacer frente a la crisis y estabilizar el sector bancario alemán, en octubre de 2008 el Gobierno creó el Fondo especial para la estabilización de los mercados financieros (SoFFin), vigente hasta finales de 2014 tras una reciente prórroga aprobada por el Bundestag.

El primero en recibir ayuda del fondo fue el banco hipotecario Hypo Real Estate, que acabó siendo nacionalizado tras recibir 15.000 millones de euros. A él le seguirían los bancos estatales Bayern LB y el HSH Nordbank, que solicitaron garantías por valor de 5.000 y 17.000 millones respectivamente.

La sorpresa llegó cuando el segundo banco más grande de Alemania, el Commerzbank, tuvo que acudir en noviembre de 2008 al fondo debido a que gran parte de sus activos eran hipotecas 'subprime'. Recibió una inyección de 16.200 millones y, a cambio, el Estado pasó a tener una participación del 25% más una acción en la entidad, lo que le convirtió en mayoritario. Desde entonces, el banco se encuentra inmerso en una política de ahorro y de reducción de personal.

Los tres pilares

Si se deja de lado este banco privado, el principal problema de Alemania son las deudas de sus cajas (Sparkassen) y sus bancos estatales (Landesbanken). El sistema bancario alemán se sustenta en tres pilares: los bancos privados, los bancos de derecho público y las cooperativas de ahorro y crédito.

En el primero se engloban los principales bancos de Alemania, como el Deutsche Bank y el Commerzbank, hasta un total de 280. En el segundo se encuentran las 423 cajas de ahorro y los 7 bancos estatales de los länder, creados originariamente para ser los bancos centrales de las cajas de ahorro. El tercero aglomera a 1.200 bancos populares (Volksbanken) y cooperativos (Genossenschaftsbanken), que no pertenecen a los estados sino a sus propios clientes. Sin contar las cooperativas, este entramado supone el 64% de los activos financieros de todo el país.

Tanto las cajas como los bancos estatales se rigen por el principio regional. Significa que sólo actúan en su zona y no compiten nunca contra otra caja, aunque sí contra bancos comerciales y cooperativos. Son instituciones de derecho público creadas por municipios o provincias que actúan como garantes y por ello sólo pueden actuar donde estos tienen jurisdicción; en el caso de la Berliner Sparkasse, por ejemplo, su zona de actuación se limita a Berlín. Y como cada land o estado federado tiene su propia ley de cajas, cada una se rige por la de su estado.

Los Landesbanken también son entidades de derecho público propiedad del estado federado y de la asociación regional de cajas correspondiente. Aunque fueron creados para actuar como bancos centrales de sus cajas, con el tiempo emprendieron operaciones de gran envergadura en banca de inversión y operaciones internacionales, lo que ahora les ha dejado en una situación complicada. Las elevadas deudas en sus balances ha obligado a algunos a fusionarse -el Sachsen LB ahora forma parte del Landesbank Baden-Württemberg (LBBW).

Otros corrieron peor suerte y fueron disueltos, como el WestLB el pasado julio. El BayernLB va a ser privatizado por completo antes de 2015. El HSH Norbank, aún a flote, anunció la semana pasada que le va a costar a los estados de Hamburgo y Schleswig-Holstein 1.300 millones a partir de 2019. Hasta esa fecha, asumirá él mismo las pérdidas, hasta un total de 3.200 millones.

Segundo caballo de batalla

Junto con el supervisor bancario, otro de los caballos de batalla de Alemania es el fondo europeo de garantía de depósitos propuesto por la UE dentro de la unión bancaria. Las 423 cajas de ahorro y 7 bancos estatales forman parte de la conocida como 'unión de responsabilidades' o esquema común de garantías de depósito; eso quiere decir que, en caso de dificultades, los demás bancos acuden en su ayuda y en caso de extrema necesidad, lo hacen estados. Esto llevó, por ejemplo, a las cajas de ahorro bávaras a aprobar una ayuda de 1.800 millones para el Bayern LB.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe anual de este verano, volvió a recordar a Alemania la necesidad de que emprenda cambios en el sistema bancario para liberarlo de «sus limitaciones territoriales» y reducir «las influencias no comerciales» que constriñen su gestión. El FMI aboga por que se abran al capital privado y cambien su modelo de negocio, algo también reclamado desde la Comisión.

Sin embargo, a Alemania no le gusta que se metan en sus finanzas y aunque poco a poco impulsa reformas para que los bancos eleven su capital propio o vendan parte de su negocio para reducir riesgos ante crisis futuras, se mantiene firme en su postura de mostrar fortaleza ante sus socios europeos y mantener bajo llave la situación real de sus bancos. Una realidad que, seguramente, sólo conoce el Bundesbank.

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