Vocento 15 años 24 de Octubre, 13:25 pm

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a vueltas con el sistema financiero

Banco Malo: ¿La peor solución o el fin de todos los problemas?

Teresa Velasco

Con su estreno el 1 de diciembre -salvo nuevos retrasos-, podríamos estar ante el comienzo del fin de sus males... ¿o no? Falta esperar que todos hayan dicho la verdad, reconociendo todo lo 'tóxico' que aún hay en sus balances.

El sistema financiero está a punto de tener su antes temido, y ahora obligado, banco 'malo'. Con su estreno el 1 de diciembre -salvo nuevos retrasos-, podríamos estar ante el comienzo del fin de sus males... ¿o no? Falta esperar que todos hayan dicho la verdad, reconociendo todo lo 'tóxico' que aún hay en sus balances.

A punto de cumplirse un año de que Mariano Rajoy y su equipo empezaran a gobernar, el sistema financiero ha sido su principal quebradero de cabeza. De un rechazo frontal a pedir un rescate para la banca hemos pasado a estar a punto de recibir su primer plazo -una línea de crédito de hasta 100.000 millones-, y a ver ya en el horizonte la constitución oficial de la SAREB, la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, es decir, el llamado banco 'malo'.

No hay oro que pueda relucir en esta decisión. Como define el profesor de Finanzas de ESIC, Francisco Isidro, el banco 'malo' no es más que «una intervención estatal para regular un mercado privado». Pese al rechazo inicial del propio ministro de Economía, Luis de Guindos -ahora, uno de sus grandes defensores por fuerza-, la creación de la SAREB ha venido impuesta por Bruselas para el rescate.

No todos los expertos, sin embargo, coinciden en que se debería haber creado. Aristóbulo de Juan, director general del Banco de España en los años 80 y economista de FEDEA considera que el saneamiento de los activos 'tóxicos' se podría haber hecho de otra forma. Y apunta al Fondo de Garantía de Depósitos como solución;solo habría tenido -dice- que reconfigurarse para restaurar la salud del sistema. Eso sí, el coste debería haber sido compartido por el propio sistema y los contribuyentes.

Claro que con el banco 'malo' y su coste ocurre justo lo mismo. El 45% de su capital en manos del Estado -vía FROB- lo sufragamos los ciudadanos. Puestas todas las condiciones previas -rentabilidad del 15%, tratamiento como si fuera una SICAV para pagar a Hacienda solo un 1% de los beneficios que pueda obtener...-, conocidos todos los entresijos -casi 90.000 viviendas y más de 13 millones de metros cuadrados de suelo en su poder-, y quiénes serán los encargados de gestionarlo -Belén Romana, ex directora general de Seguros y persona de la confianza de Luis de Guindos será su presidenta-, el principal problema que se encuentra ahora el Ejecutivo es quién va a poner el dinero restante, es decir, quiénes serán los inversores que se arriesguen a comprar suelo y viviendas, promociones y créditos 'tóxicos', aunque las condiciones fiscales sean las mejores del mercado.

La urgencia es grande, porque fuentes de Economía han confirmado que antes de que finalice el año la sociedad deberá tener 2.200 millones de euros. El dinero, además, habrá de llegar antes de que se produzca la transferencia de activos de las entidades nacionalizadas a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En total, el diseño del banco 'malo' prevé contar con 3.900 millones en recursos propios que, sin la participación privada, tendrían que venir del erario público y, con ello, engordar la ya pesada deuda soberana.

¿Público o privado?

Con el capital privado, la sociedad podría empezar a funcionar, a fin de evitar que se la vea «como un vehículo público», explican desde el Ministerio, donde dejan abierta la puerta a que el FROB pueda participar en la sociedad con fondos europeos.

Este es el motivo por el que en Economía llevan semanas intentando convencer a los bancos 'sanos' que emprendan esta nueva travesía. Se trata de las entidades que se han visto obligadas a un sobreesfuerzo de solvencia y condiciones, arrastradas por la situación de los que terminaron intervenidos. El ministro está empeñado en que entidades como Santander, BBVA y CaixaBank aporten 500 millones de euros y, además, suscriban bonos de deuda subordinada del banco 'malo' por otros 1.500 millones. De momento, solo Santander, CaixaBank y Sabadell parecen estar dispuestos a ello. En el BBVA, sin embargo, persisten bastantes reticencias.

Como sostiene el profesor Isidro, va a costar encontrar socios e inversores, pese a que tributarán como las sociedades de capital variable (SICAV), es decir, solo deberán dar al fisco el 1% de sus ganancias. Sin embargo, algunos expertos consultados en el sector financiero creen que al final no quedará otra opción que participar porque lo que está en juego es el futuro económico del país y el Banco de España (BdE) así se lo ha solicitado ya.

En el BdE son conscientes de ese nuevo esfuerzo, ya que los bancos que deberán participar tienen sus propios activos inmobiliarios que pretenden colocar en el mercado, de modo que competirían consigo mismos. Aunque un argumento de peso del organismo supervisor podría haber sido, como apunta el profesor de Economía del IESE, Rolf Campos, que el Estado también les ha ayudado a ellos -no solo a los que han sido nacionalizados- al avalar sus emisiones.

Existen más problemas. Campos cree que el principal es que el inversor no sabe a qué precios va a comprar esos activos. Se habla de descuentos, pero no se concreta nada. El proyecto del Gobierno, por no decir, ni explica si las entidades con activos 'tóxicos' están obligadas a venderlos. A menos de 15 días de su puesta en marcha, aún persisten algunas dudas de peso.

Escepticismo

Mientras, los inversores extranjeros se muestran escépticos. Este lunes el FROB se reunirá con cinco bancos de inversión foráneos. Por ahora, en los primeros contactos lo único que han dejado claro es que solo les interesan algunos activos 'tóxicos' -los que sean más fáciles de vender, y en Economía sostienen que algunos tardarán menos de 18 meses en hacerlo-, pero parecer tener nula disposición a ser accionistas del banco 'malo'. Sea como sea, el Gobierno espera obtener 500 millones de euros de ellos.

Desde el sector inmobiliario, por otro lado, la visión todavía es peor. No sólo ven al banco 'malo' como una intromisión, sino que están convencidos de que «al final será es una inmobiliaria, y no una más», como apunta el director de Activos de la firma de asesoría internacional Savills (venta y alquiler de oficinas), Nicolás Llaris de Sangenis. No obstante, Campos recuerda a los agentes y gestores inmobiliarios que Estado, comunidades y ayuntamientos ya están metidos en este sector a través de las VPO (viviendas de protección oficial).

Por lo que se refiere a los plazos, también parecen existir dudas. En el momento de aprobarse la constitución de la SAREB, De Guindos marcó como tope máximo para desprenderse de todos los activos 'tóxicos' 15 años. Un día después en su departamento apuntaban que en 12 años se habrán vendido el 85%. Un periodo que el catedrático de Análisis Económico y asesor de la Fed estadounidense, Santiago Carbó, considera que es lo suficientemente amplio para colocar estos activos. El banco 'malo' -dice- va dar un impulso definitivo «a la baja» a los precios de la vivienda, dado que los descuentos que se ofrecerán (una media del 60%) suponen el doble del ajuste que el mercado había hecho hasta ahora (el 30%).

Carbó interpreta que la irrupción de la SAREB servirá, por tanto, para hacer el ajuste «definitivo» en el coste real de las viviendas y del suelo, ya que «no sería plausible que coexistiera un mercado SAREB y otro ajeno a la misma».

La consecuencia inmediata de este ajuste de precios -concreta- será que la riqueza de las familias va a bajar, mientras las entidades bancarias tendrán que soportar el ajuste de valor que en gran parte ya han provisionado, y las que no lo han hecho aún recibirán inyecciones de capital procedente del rescate.

Y, por último, aún falta por conocer cuál será la acogida en la Comisión Europea. No hay que olvidar que ahora -así se lo ha recordado al Gobierno nada más aprobar la creación de la SAREB- todo lo que se haga y que afecte al sector financiero tendrá que consultarse en Bruselas. El Ejecutivo español, para darles una mayor tranquilidad, ha dejado una silla a los representantes comunitarios en la supervisión de la sociedad, que será llevada a cabo por el Banco de España. La duda es que le contará a la UE quien la ocupe.

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