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Juan R. Rallo. "Una alternativa liberal para salir de la crisis'

El gran recortazo es posible: ¿Cómo ahorrar 135.000 millones de euros en un año?

José Jiménez

La estructura del Estado está inflada artificialmente por tres burbujas. Por eso, "hay que recortarlo prácticamente todo", apunta Juan Ramón Rallo. ¿Qué partidas tocar y en que cuantía? ¿Cómo instrumentar el recorte más grande de la historia?

La economía española se haya sumida en una especie de profecía autocumplida que está asfixiando al país. Los inversores temen que suspendamos pagos por nuestro elevado déficit. Y exigen más intereses para prestarnos dinero, lo que a su vez engorda más la deuda. Pero este no es el problema. La cuestión es que el déficit primario (el que no incluye el pago de intereses de la deuda) fue del 7% en 2011. Es decir, habría mucho miedo aún cuando la deuda nos saliera gratis. Lo que hay que rebajar es el déficit estructural para alejar el fantasma de la suspensión de pagos. Y solo hay dos caminos: subir impuestos o recortar gastos

Para el economista Juan Ramón Rallo, doctor en Economía y director del Instituto Juan de Mariana, la primera alternativa ha demostrado su ineficacia. Lo que queda es reducir la estructura de un estado inflado artificialmente por tres burbujas, la financiera, la productiva y la estatal. En su libro "Una alternativa liberal para salir de la crisis" (Deusto) propone una serie de recetas para recortar el gasto público en 135.000 millones de euros en tan solo un año. De un plumazo. No es magia, solo tijeretazos a diestro y siniestro. "Hay que recortarlo prácticamente todo", explica Rallo en una entrevista con Finanzas.com.

Si tenemos un déficit de 100.000 millones, ¿Por qué recortar en exceso? Según sostiene Rallo, "al bajar ciertos gastos también se pierden ingresos. Por ejemplo, al reducir empleados públicos te baja el ingreso por IRPF y te sube el gasto por desempleo. Por eso necesitas un colchón de al menos 35.000 millones". Con todo, quizás no sea posible dejar el déficit a cero, pero se rebaja a niveles muy manejables, justo lo que España necesita para que sus cuentas públicas den una imagen sostenible. "Es seguro que con este recorte se lograría", apunta el experto.

La propuesta de Rallo pasa por 'meter la tijera' en cinco grandes partidas: empleo público, subvenciones, inversión estatal, transferencias sociales y otros.

1.- Recortazo en empleo público: 40.000 millones de ahorro

Se consigue con dos medidas. Reducir el número de empleados públicos y rebajar el sueldo de los que queden un 15%. En el año 2001 teníamos un empleado público cada 16 españoles y en 2011 este ratio era de uno por cada 14. "Lo que propongo es pasar a un empleado público por cada veinte españoles" explica Rallo. En esta década, el gasto en empleo público ha crecido desde los 69.000 millones de 2001 a los 123.000 millones de 2011. Y una parte importante se debe al incremento de plantilla, que ha pasado de 2,54 millones (uno por cada 16 españoles) a 3,13 millones (uno por cada 14). Para este experto, lo ideal es reducir el empleo público hasta 2,35 millones de trabajadores, con un ratio de 1 por 20 ciudadanos. Es decir, los mismos empleados públicos que había en 2001. La razón son las ganancias de productividad importantes durante esta década, por lo que parece lógico que ya no hagan falta tantos trabajadores.

Por tanto, habría que "despedir a 800.000 empleados públicos" para alcanzar la cifra de 2,35 millones que había en 2001. También durante esta década, "los empleados públicos han experimentado aumentos del poder adquisitivo por encima de la inflación". Por eso, "toda la ganancia por encima de la inflación habría que eliminarla". Eso se traduciría en suprimir dos pagas extra, lo que equivale a un recorte de las remuneraciones del 15%. "Pero cualquier otra combinación de salario base más complementos puede servir", advierte Rallo.

2.- Recortazo en subvenciones: 11.000 millones de ahorro

El año pasado, las administraciones públicas entregaron más de 11.000 millones de euros en subvenciones a prácticamente todos los sectores, pero especialmente al transporte. "Distorsionan la actividad económica porque mantienen a flote a empresarios cuyos costes superan sus ingresos", apunta Rallo. Siempre es "un buen momento para eliminarlas, pero especialmente en tiempo de crisis y de restricción presupuestaria".

3.- Recortazo en inversión pública: 25.000 millones de ahorro

España es el país de Europa que más ha invertido en obra pública durante la última década. Pese a que casi hemos duplicado todas las infraestructuras, "su utilización está a niveles del año 2000". ¿Para qué construir más si no lo vamos a utilizar? se pregunta Rallo mientras propone que lo que habría que hacer es "mantener lo que ya tenemos y poco más".

La Intervención General del Estado estima que el año pasado, de los 40.000 millones presupuestados solo se destinaron 9.500 millones a reponer el capital público existente. "La cifra final de inversión pública y de ayudas a la inversión privada no debería apartarse mucho de esta cuantía, salvo por la necesidad de terminar obras ya muy avanzadas o comprometidas". De esta forma, sostiene Rallo, el "gasto total en inversión pública debería quedarse como mucho en el entorno de los 15.000 millones de euros, lo que equivale a un recorte de 25.000 millones".

4.- Recortazo en Transferencias Sociales: 40.000 millones de ahorro

Aquí hablamos de pensiones (no solo a jubilados, sino también de viudedad, invalidez o rentas a la maternidad). Los pensionistas han experimentado aumentos de sus rentas por encima de la inflación durante la última década. Esto supone un recorte medio de las pensiones y transferencias sociales del 15%. "No se tiene por qué hacer ni lineal ni ser todo del 15%. Por ejemplo, adelantando el retraso de la edad de jubilación se ahorran entre 6.000 y 7.000 millones. Ahí tienes un cuarto del ajuste que hace falta". También puedes recortar más a las pensiones más altas, y las no contributivas es absurdo tocarlas, explica el experto. "Sería volver al nivel nominal de las pensiones en 2007". Es decir, si un pensionista cobra 1.000 euros, pasaría a cobrar 850 euros.

"Otra de las prestaciones que debería racionalizarse es la prestación por desempleo, cuyo gasto se ha disparado con la crisis hasta superar los 30.000 millones de euros en 2011", asegura Rallo. De esta cifra habría que ahorrar unos 6.000 millones, lo que se consigue rebajando las prestaciones contributivas medias en un 20%, las asistenciales en un 10% y eliminando el PER agrario que reciben los trabajadores eventuales. De nuevo, como sucedía con las pensiones, las cuantías medias, sobre todo en prestaciones contributivas, pueden reducirse de forma progresiva o, en parte, modificando sus condiciones de disfrute. Por ejemplo, reduciendo el tiempo máximo que pueden percibirse. Y faltaría eliminar las partidas destinadas a las políticas activas de empleo, cursos para los parados "cuya utilidad es básicamente nula y cuyo coste anual alcanzó en 2011 los 7.300 millones de euros", sostiene Rallo.

Recortazo en Miscelánea: 19.000 millones de ahorro

La mayor parte del recorte debería consistir en suprimir todas las actividades culturales, recreativas y de comunicación promovidas y financiadas por el Estado. "No hay motivo para que el Estado reparte y despilfarre el dinero, especialmente en un periodo de dura crisis económica". Como ejemplo, Rallo apunta que "sería esperpéntico que mientras se recortan las pensiones o el desempleo, el Estado siguiera subvencionando, mucho o poco, actividades lúdicas como la ópera". Es más, recalca, "si los ciudadanos valoran lo suficiente la cultura, o ciertas líneas editoriales de medios de comunicación, deberían demostrarlo pagando su precio en un mercado libre".

Del mismo modo, en transferencias al exterior podrían minorarse 7.000 millones de euros: 2.000 millones proceden tan solo de suprimir la ayuda a países en desarrollo (que en general solo sirven para fabricar incentivos perversos) y 5.000 millones podrían venir de reducir nuestra aportación al presupuesto de la Unión Europea (10.000 millones), algo que no obstante habría que negociar con Bruselas. A este respecto, Rallo defiende que el presupuesto de las instituciones europeas se reduzca de "manera muy sustancial".

Por otro lado, Rallo aboga por recortar 4.000 millones de los 30.000 que el Estado dedicó en 2011 a transferencias a productores de mercado que prestaban servicios al ciudadano, básicamente escuelas y hospitales concertados. Parece lógico que si la estructura del Estado recorta su gasto y se aprieta el cinturón, también lo hagan empresas privadas a las que se subcontratan servicios.

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