"Necesitamos el rescate para reactivar la economía, no para tapar agujeros"
Jordi Sevilla publica hoy la obra "La economía en dos tardes" de la que asegura que puede ayudar a Rajoy a entender las cosas que pasan para que salgamos de la crisis. La frase de "las dos tardes" viene de un disputa con Zapatero, quien eligió a Sebastián
Es imposible aprender economía en dos tardes, lo mismo que no se pueden perder veinte kilos en diez días. De ello es consciente Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas y antiguo cerebro económico de Zapatero. El folclore popular le recordará por la famosa frase: "lo que tu necesitas saber para esto son dos tardes", culpa de un micrófono indiscreto y de mucha tensión acumulada entre ambos por la llegada de Miguel Sebastián, recién expulsado del BBVA, para ocupar el cargo de Sevilla. Ahora, acaba de publicar el libro "La economía en dos tardes" (Editorial Deusto), que hoy mismo sale a la venta, con la sana intención de que "no nos la den con queso".
En una entrevista con Finanzas.com, Sevilla reconoce que su obra "puede ayudar a Rajoy entender las cosas que están pasando en España y las que tiene que hacer para que salgamos antes de la crisis". Y admite sin ningún género de dudas que necesitamos dinero fresco, "el rescate", no para tapar agujeros sino para poner en marcha una reactivación selectiva de la economía.
La anécdota de las dos tardes ya ha pasado a la historia por mucha razones, pero no es lo que más le preocupaba a Jordi Sevilla aquella tarde de finales de septiembre de 2003. ¿y si los micrófonos habían captado la tensión existente entre él y Zapatero? La llegada de Sebastián, que acababa de ser despedido en el BBVA, "significaba una desautorización a mi labor como responsable de Economía del PSOE", relata, "que yo consideré totalmente injustificada". En aquellos años, Rato era un hombre incuestionable. Y frente a eso, "José Luís pensó que el PSOE tenía que presentar una ruptura. Y se la podía ofrecer alguien como Miguel Sebastián", explica el ex ministro. "Un revulsivo mediático que fue bien porque ganamos las elecciones", apostilla.
Ahora todo esto ha quedado en la memoria colectiva como la anécdota de las dos tardes, que ha dado pie a un libro con el que este economista está convencido de que se pueden hacer inteligibles conceptos económicos supuestamente complejos: El PIB, la prima de riesgo, el papel de los gobiernos en la crisis, el de los bancos o, por qué no, el de Alemania, quizás la gran villana de este libro. ¿Cuál es el pecado de los germanos? "El euro es el precio que Alemania pagó por llevar adelante la unificación. Entonces, Alemania retomó el proyecto de unión monetaria pero con una salvedad. Le llamaremos euro pero tiene que ser como el marco. Con las mismas reglas que ha funcionado. Todos pensábamos que aquello era insostenible si no había junto a esto una unidad política, fiscal, social y armonización en condiciones sociales y laborales", apunta Sevilla.
De hecho, explica, la unificación alemana significó "una subida importante de tipos de interés que condujo a una crisis importante al resto de los países de la UE". Y en su opinión, la posterior bajada de tipos vino muy incitada por Alemania, "y nos vino muy bien a todos los demás. Pero fue el origen de la burbuja".
Ahora, el Ejecutivo de Merkel es el adalid de la austeridad, una postura que Sevilla critica abiertamente cuando explica que el llamado "efecto expansivo de la reducción del déficit" no se puede cumplir en estos momentos. Para que eso sea así, es decir, para que la reducción del déficit genere riqueza e incremente el PIB, hacen falta algunos supuestos de partida que ahora no se dan en España. Por ejemplo, insiste Sevilla, que "haya crédito al sector privado, o la posibilidad de bajar los tipos de interés o devaluar la moneda". De hecho, esto pasó en los años noventa. "Bajar en España el déficit público del 6% al 3% fue expansivo", recuerda. "Pero es que en este momento no se dan ninguna de las condiciones. Y por tanto, pretender aplicar la misma doctrina es equivocado. En este momento, recortar el gasto público no es expansivo. Si hacemos una política de austeridad, lo que se produce es una profunda depresión de la actividad y la economía, como dice el FMI", apostilla Sevilla.
¿Significa entonces que la solución es de corte keynesiano? ¿Consiste en aumentar el gasto? "Si y no, porque las políticas keynesianas también tienen sus rigideces", explica el experto. "En España tenemos un problema, y es que el dinero no llega a las familias. Pero además, el estado tiene que proceder a reactivaciones selectivas. Por ejemplo, el programa PIVE está muy bien pero deben de generalizarse a otros sectores como turismo, construcción o sector agroalimentario", apunta. Con todo, no basta para salir del atolladero porque la deuda es muy elevada, sobre todo la privada, la de las empresas y las familias. ¿Por qué no hacer una quita? Para Jordi Sevilla es el único camino, la renegociación con los acreedores, que también tienen su parte de culpa al no haber hecho en su momento un análisis de riesgo más afinado. "La inyección de dinero fresco para que se vayan generando ingresos y se pueda ir devolviendo la deuda. Eso es para mi es el rescate. Pero no para tapar agujeros sino para intentar la reactivación selectiva que necesitamos para pagar la deuda", remacha el economista.
Pero si las medidas de corte keynesiano son parte de la solución, ¿Qué le falló al Plan E de Zapatero? "Yo creo que no falló nada excepto que estaba pensado cuando mucha gente en España -no solo Zapatero- pensaba que la crisis iba a ser pasajera", apunta Sevilla. O dicho de otra forma, todo el mundo pensaba que iban a ser seis meses y se acabó. "Sin el Plan E, el paro sería mayor y por tanto, cumplió la función que tenía. Lo que falló es que la crisis no era para seis meses sino para seis años, o incluso más. Y en ese sentido, creo que se quedó corto", recuerda el ex ministro.
Tres recetas para estimular el crecimiento
Y cómo no, Sevilla tiene algunas recetas para estimular el crecimiento. La primera, bajar cotizaciones sociales, que fue una de las condiciones del memorándum. "Es de esas condiciones que se supone que es imposible decir que no, pero el Gobierno no lo ha hecho, un error en mi opinión" apunta. La segunda; el Gobierno ha hecho un plan PIVE para la automoción. "Creo que hay que hacerlo más y hay que incluir el Turismo, agroalimentación y sector inmobiliario". Y en tercer lugar, "hay que decir que si bien el compromiso de cumplir el objetivo de déficit del 3% es total y absoluto, pero si tardamos tres años más en cumplirlo pues tampoco pasa nada. Es inalcanzable, no se pueden perder veinte kilos en una semana", remacha el ex ministro.
En todo caso, y de cara al futuro, Sevilla deja muy claro en el libro que "el método impuesto por Alemania es dañino para el crecimiento y el empleo y debilita la solvencia de unos países obligados a seguir una senda de empobrecimiento agudo". Es la hoja de ruta de una Alemania que obtiene superávit comercial exportando sus productos a los países del euro. La misma Alemania que propuso la imprescindible primera intervención de Grecia porque Merkel tenía unas complicadas "primeras elecciones parciales", dando alas especulativas a los mercados. El mismo país que deterioró el mecanismo comunitario de supervisión presupuestaria al bloquear en 2003 un procedimiento por déficit excesivo que le iba a abrir la Comisión. En fin, la Alemania que "echo agua, hasta descafeinarla, a la propuesta francesa de desarrollar la Unión Económica en paralelo a la Unión Monetaria". O la que impuso en el Tratado de Maastricht que el BCE fuera independiente sin incluir, como tiene la Reserva Federal, un complemente genérico compatible "con el crecimiento y el empleo".