Monti se rebela: El BCE no debe imponer condiciones ni el FMI supervisar
El primer ministro italiano, Mario Monti, ha dicho basta. En una entrevista con Bloomberg Televisión, el tecnócrata que dirige los destinos de Italia se ha despachado a gusto contra el Banco Central Europeo y el FMI. A su modo de ver, el organismo que dirige Mario Draghi no debería imponer condiciones a cambio de aplicar su programa de bonos para relajar las primas de riesgo Y la institución que dirige Christine Lagarde tampoco tendría que ejercer un papel de supervisión.
Según ha indicado Monti, países como España o Italia son reacios a solicitar la ayuda a través del programa de compra de bonos por la incertidumbre sobre las condiciones que el BCE podría imponer. A su modo de ver, las condiciones "no deberían de ir más allá" que las que la UE impuso en la reunión de finales de junio. En esta cumbre, el propio Monti hizo presión con Rajoy para arrancar a Merkel un compromiso de recapitalización directa de los bancos y de ayudas para calmar las tensiones en las primas de riesgo. Y es lo que el político italiano no entiende: que se esté retrasando algo que ya estaba atado desde junio.
Sobre el papel del FMI, Monti ha defendido que la supervisión debería limitarse a establecer controles para que los países que se están comportando de manera positiva sigan en esa línea. Pero ha rechazado su papel supervisor y ha instado a que tanto la UE como el BCE definan lo antes posible las condiciones que tendrán que soportar los países que requieran la asistencia del organismo emisor.
El primer ministro italiano está embarcado en un intenso programa de reformas que trata de acelerar lo máximo posible antes de las elecciones que se celebrarán en abril. Lleva en el poder desde que Berlusconi dimitió en noviembre. En menos de un año, ha reformado el sistema de pensiones y el mercado laboral, además de presentar un plan contra el fraude fiscal y aplicar enérgicas medidas de ajuste por 20.000 millones de euros. Pese a todo, los mercados no están contentos y la rentabilidad de los bonos italianos ha subido 200 puntos desde que Monti llegó al poder.
Abre la puerta a su continuidad
La pregunta que más veces le han hecho al primer ministro italiano, Mario Monti, desde que se puso al frente de un Gobierno técnico en noviembre de 2011, tras la caída de Silvio Berlusconi, es si pensaba presentarse luego a las elecciones. Siempre lo ha negado, una docena de veces, con aire de fuerte alergia a las ambiciones políticas. La última, anteayer, convertida en presunta noticia solo porque lo dijo en la CNN.
Esta negativa firme servía para tranquilizar a los partidos italianos, cuya popularidad cae en picado, ante la posibilidad de que irrumpiera en la barraca llevándose sus votos. Sin embargo, ayer, por primera vez, abrió por sorpresa la puerta a repetir en el cargo. Sigue insistiendo en que no se presentará a los comicios, que si no se anticipan serán en abril, pero hablando en el Council of Foreign Relations de Nueva York puntualizó que "bajo especiales circunstancias" y si se lo piden, estaría dispuesto a «servir al país» y ser de nuevo primer ministro.