Las cifras de la crisis: ¿Cuánto dinero han inyectado los bancos centrales?
La Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Japón (BoJ) y el Banco de Inglaterra (BoE) han realizado numerosas inyecciones para evitar el colapso de la economía tras el colapso de Lehman Brothers
Si algo ha caracterizado esta crisis es por la gran cantidad de papel que han impreso los bancos centrales. La Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Japón (BoJ) y el Banco de Inglaterra (BoE), bien a título individual o conjunto, han adoptado políticas expansivas y no convencionales para intentar contener la crisis.
Acontecía el año 2007 cuando comenzaba a gestarse la crisis de las hipotecas subprime. En ese caluroso verano, la Fed y el BCE realizaron inyecciones de liquidez con el objetivo de que el crédito llegará a la economía real. Los bancos, que habían estructurado y comercializado hipotecas de alto riesgo, comenzaban a desconfiar entre sí, estrangulando el interbancario. Cinco años después su correcto funcionamiento todavía no se ha producido.
En el mes de septiembre, hemos sido de nuevo testigo de más medidas convencionales. Por un lado, el anuncio por parte del BCE de la compra ilimitada de deuda soberana de países con problemas, un tercer QE por parte de la Fed y el anuncio de la autoridad monetaria japonesa de ampliar las medidas de estímulo en más de 97.000 millones de euros.
El pasado 12 de octubre, ante la debilidad del mercado laboral en Estados Unidos, la FED aprobó su tercer quatitative easing mediante la compra de 40.000 millones de dólares de deuda hipotecaria y bonos del Tesoro cada semana. Se sumaba a las dos anteriores inyecciones de liquidez, realizadas en 2009 y en 2010 de 1,75 billones y 600.000 millones. A lo que hay que sumar, la ampliación este mismo verano de su 'Operación Twist' que consiste en el canje de deuda a largo plazo por otra a corto plazo por un total de 267.000 millones de dólares.
Con estas medidas no convencionales, su presidente, Ben Bernanke, intentaba parar el deterioro económico, especialmente del mercado laboral, cuya tasa se mantiene en el 8,1%, un nivel para los estadounidenses muy elevado. Y es que los mandatos de la Fed y del BCE son totalmente opuestos. Si para el segundo se basa en el control de la inflación, el banco estadounidense busca apuntalar la recuperación y es el empleo su principal preocupación.
El Banco de Inglaterra (BoE) también se ha caracterizado por lanzar dos rondas de liquidez, y tras los últimos acontecimientos, los analistas no descartan una tercera. En septiembre de 2009 el organismo compró 165.000 millones de libras en activos y otos 175.000 millones de activos a finales de octubre de 2010. En su reunión de noviembre de 2010, el Comité de Política Monetaria (MPC) votó a favor de aumentar el total de los activos compras a 200.000
millones. La mayor parte de los activos adquiridos han sido títulos públicos, aunque también el BoE ha comprado pequeñas cantidades de activos de alta calidad del sector privado.
A estas operaciones, hay que sumar nuevas medidas que amplían los programas, como 75.000 millones de libras más en febrero de este año y otra línea adicional de 50.000 millones de libras en julio, elevando el importe total de sus programas de estímulo hasta los 375.000 millones.
Las políticas expansivas del BCE han sido un tanto descafeinadas, si las comparamos con las del resto de bancos centrales y es que el peso de su mandato, centrado en la inflación y la oposición de Alemania y el resto de países nórdicos no han dejado al banco mucho margen de maniobra.
En diciembre de 2011, los bancos europeos acudieron en masa a la primera subasta a tres años y solicitaron préstamos por 489.200 millones de euros, una cifra récord que superó con creces las estimaciones de consenso de Reuters (310.000) o Bloomberg (300.000) y se situó en la parte alta de la horquilla barajada por los expertos, situada entre los 150.000 y los 550.000 millones de euros.
La segunda tuvo lugar en febrero de este año, y en esta ocasión se beneficiaron 800 entidades europeas por un total de 529.531 millones. En total, el BCE ha inyectado un billón de euros al sistema, sin que la liquidez haya llegado a la economía real. Recordemos que el principal objetivo que tenía el organismo era que el dinero sirviera a los bancos para que cumplieran su cometido de prestar dinero.
En verano del año pasado, el BCE también ejecutó compra de bonos soberanos por un importe de 218.000 millones de euros a través de su programa de compra de valores (SMP).
El Banco de Japón ha sido el último en anunciar nuevas inyecciones de liquidez, pero no el primero, ya que fue el pionero en adoptar medidas no convencionales. A principios de octubre de 2010, el Banco de Japón anunció 60.000 millones de dólares en compra de activos, a lo que habría que sumar otros 504.000 millones en agosto y otros 66.000 millones en octubre. En septiembre de 2012 ha anunciado nuevas inyecciones de liquidez por valor de 97.000 millones.
Éxito y riesgos
Las inyecciones de liquidez han sido duramente criticadas por el riesgo de crear inflación. Esto lo sabe muy bien el BCE que su próximo programa de compra de bonos será esterilizado, es decir, se retirará del mercado la misma cantidad de dinero inyectada.
En cuanto al éxito, según un informe del FMI las políticas de flexibilización cuantitativa adoptadas por los bancos han contribuido a la reducción de los riesgos sistémicos tras la quiebra de Lehman Brothers.