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renta fija

Quiero vender mis pagarés, ¿se puede?

Patricia Pérez Zaragoza

Las modas cambian, se renuevan o se reciclan. También en el mundo bancario, cuya apuesta actual es la moda «retro». Es decir, volver hacia atrás, retroceder en el tiempo para recuperar un clásico: el depósito bancario. Este producto, fondo de armario para numerosos inversores, ha tomado impulso  tras la aprobación de la última reforma financiera, que ha suprimido la penalización al extratipo.

La coyuntura, no obstante, deja en una posición bastante incómoda a algunos de los inversores que, buscando un depósito, contrataron hace unos meses un pagaré, movidos por la mayor rentabilidad que estos ofrecían. Muchos de ellos pueden desear ahora deshacerse de estos activos para sumarse a la superoferta en imposiciones a plazo que haya puesto en promoción su entidad en los últimos días (los depósitos por encima del 4% se han multiplicado tras la derogación de la denominada "Ley Salgado" al extratipo). Pero, ¿es esto posible? ¿Se puede traspasar el dinero de pagarés a depósitos?

Acudir al secundario

Los pagarés son títulos de renta fija y como tales una vez emitidos cotizan en el mercado secundario (AIAF es el mercado español de referencia en España para la renta fija privada). Si se mantienen a vencimiento, su funcionamiento es similar al del depósito: al final de la vida del producto, el inversor recibe su capital y sus intereses pactados. No obstante, si se desea el dinero antes de tiempo habrá que acudir al mencionado mercado AIAF en busca de contrapartida. En esta plataforma, la negociación de pagarés es activa, pero básicamente sólo entre institucionales. En los últimos doce meses (hasta cierre de agosto), se han negociado 138.576 millones de euros en pagarés. En los emitidos a plazos de un año y 18 meses, la operativa se ha incrementado un 392 y un 373%. Sólo en el mes de julio, por ejemplo, se negociaron 4.700 millones de euros en pagarés a un año.

De todos los activos de renta fija admitidos a cotización durante el mes de agosto, los pagarés representan un 39,9% (frente a la emisión de un 35,6% de cédulas hipotecarias y del 19,4% de bonos). Las cifras dejan patente que se trata de un mercado dinámico... pero sólo a nivel de grandes inversores. Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía de Inverseguros, estima que las operaciones parten de los 300.000 euros. "Por debajo de esta cantidad, es muy difícil ver compra-ventas. No se puede, por ejemplo, vender un paquete de pagarés de 10.000 euros", comenta. Para los particulares se trata de un mercado bastante restringido, tal y como recuerda Jesús de Blas, analista de Crédit Agricole- Mercagentes.

Estos títulos no se negocian en la plataforma electrónica SEND (que funciona de forma similar a la bolsa: ofrece de forma automática información de precios de compra y venta), creada en 2010 con el ánimo de incrementar la liquidez de activos de renta fija dirigidos a particulares. Por eso, para de Blas, la práctica más coherente y lógica cuando se invierte en un pagaré es la de mantenerlo a vencimiento. Los pagarés sólo se negocian en la plataforma bilateral de AIAF, lo que implica tener que buscar contrapartida de forma manual, telefónica o recurriendo al boca a boca en el banco...

Es decir, no existe una plataforma electrónica que permita localizar precios o posiciones de compra y venta de forma automática (como sí sucede en el sistema SEND). Este inconveniente implica que desde que se da la orden al banco de que se quiere vender el pagaré pueden pasar varios días o, incluso, semanas.

Opciones viables

Puesto que la venta en el secundario es prácticamente misión imposible, Alberto Matellán estima que para deshacerse de un pagaré es más fácil llegar a un acuerdo o negociación con la entidad. En su opinión, los bancos tienen en su mano la posibilidad de recomprar pagarés para convertirlos en depósitos o viceversa. Este experto, de hecho, explica que en julio la banca aprovechó para traspasar gran parte de su pasivo de depósitos a pagarés, lo que ha sido malinterpretado como una retirada de dinero bancario. "En realidad, no ha habido fuga histórica de capital, sino trasvase de depósitos a pagarés. Técnicamente se explica ya que cuando los bancos tienen fondos de titulización, están obligados a hacer fondos de reserva, que pueden ser en depósitos o en pagarés", añade.

En los últimos meses, la opción del pagaré ha cobrado mucha fuerza ya que, al ofrecer tipos más altos, es más fácil la captación de elevadas cantidades de dinero. A nivel minorista, los bancos también pueden negociar bilateralmente con sus clientes, recomprar sus pagarés y convertir el capital en un depósito. En cualquier caso, Matellán matiza que estos pactos son posibles si un cliente está muy vinculado con su entidad o si es un cliente de mucho peso. "Lo normal es acudir al banco en busca de un acuerdo. Conseguir o no el reembolso dependerá de la capacidad de negociación", asegura. Como segunda opción, Jesús de Blas optaría por mantener el pagaré a vencimiento, ya que se trata de un producto a corto plazo (se emiten con plazos desde 15 días hasta a 18 meses).

Este experto recuerda que, si se logra la venta en el secundario, lo más probable es que el inversor tenga que asumir pérdidas. "Si se vende antes de tiempo, hay que contemplar una rebaja en el precio, aunque en el caso de los pagarés suele ser pequeña porque la variación del valor nominal es proporcional al plazo que queda hasta vencimiento", explica. Las entidades están obligadas a reembolsar el dinero de un depósito cuando un cliente así lo solicita. La operación conlleva unas comisiones pero, en ningún caso, podrán superar a los intereses generados. Es decir, en un depósito clásico, el capital invertido está garantizado. En los pagarés, aunque puede hacerlo, el banco no está obligado a recomprar los títulos y cancelar el producto cuando un inversor necesita el dinero antes de tiempo.

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