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24 de Mayo, 22:20 pm

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crisis de deuda

El Eurogrupo abre la puerta a un rescate flexible sin condiciones asfixiantes

Iñaki Castro

El Eurogrupo mantiene a España entre sus prioridades, pero la tregua de los últimos días en los parqués ha rebajado las urgencias en el seno de la moneda única.

El segundo rescate de España empieza a cobrar forma en los despachos de Bruselas. Aunque Mariano Rajoy todavía no ha decidido si pedirá el salvavidas, el Eurogrupo abrió ayer la puerta a una fórmula que podría convencer al Gobierno. La idea pasaría por conceder una línea de crédito flexible al Ejecutivo a la que podría recurrir solo si la presión de los mercados vuelve a alcanzar cotas insostenibles. Al tratarse de un préstamo preventivo, la zona euro no exigiría más sacrificios, pero precisaría aún más los plazos para completar los ajustes y reformas pactadas. En principio, este modelo de ayuda cumpliría las condiciones estipuladas por el BCE para que reactive la compra de deuda en los mercados.

El Eurogrupo mantiene a España entre sus prioridades, pero la tregua de los últimos días en los parqués ha rebajado las urgencias en el seno de la moneda única. Los ministros de Finanzas del bloque se reúnen el próximo viernes en Chipre, que ocupa actualmente la presidencia de turno de la UE, para analizar en profundidad la evolución de las turbulencias. Según un alto funcionario europeo, en la primera cumbre tras las vacaciones no se esperan decisiones trascendentales. La cita, sin embargo, estará consagrada a Grecia y España. El titular de Economía, Luis de Guindos, podrá escuchar de primera mano a Mario Draghi. El presidente del BCE explicará a sus colegas el acuerdo alcanzado la semana pasada en el eurobanco para volver a intervenir en los mercados.

El jefe del instituto emisor remarcó que solo reanudarán la compra de deuda si el país beneficiario solicita un rescate a la zona euro. A renglón seguido, Draghi insistió en que se exigirían condiciones "estrictas y efectivas" para que el socio no aminore la marcha de los ajustes, una cuestión que calificó de esencial para recuperar la confianza de los inversores de forma duradera. La contundencia del responsable italiano generó de inmediato un sinfín de especulaciones sobre los requisitos que podrían imponerse. El Eurogrupo puede haber dado con la solución para conjugar los intereses de España, que cree haber asumido suficientes sacrificios, con la línea dura expresada por el eurobanco.

Colchón de seguridad

La fórmula conciliadora consistiría en que Rajoy pidiera una línea de crédito preventiva, una opción prevista dentro de los fondos de rescate de la UE. Esta ayuda, que podría alcanzar hasta los 100.000 millones, permitiría al Gobierno contar con un colosal colchón de seguridad por si la prima de riesgo vuelve a desbocarse. El dinero estaría a disposición de España hasta dos años y se emplearía para bajar los intereses de las emisiones de deuda en el mercado primario, otra condición citada expresamente por el BCE. En teoría, el eurobanco saldría entonces en defensa de los títulos españoles y los adquiriría de forma "ilimitada".

En cuanto a las condiciones macroeconómicas, la zona euro apostaría por hacer cumplir a rajatabla los ajustes ya pactados. España tiene diversos compromisos con sus socios como la senda para reducir el déficit hasta el 3% y las recomendaciones anuales de Bruselas, que recogían exigencias como la subida del IVA o la supresión de la deducción por vivienda. En Bruselas, se da por hecho que estos requisitos serían suficientes y no se optaría por asfixiar al país con más medidas. El comisario de Economía, Olli Rehn, confirmó este escenario, pero desveló que se afinarían aún más los ajustes para blindar su aplicación. "Se incluirían objetivos muy específicos y plazos concretos para alcanzarlos", subrayó.

Pese a que en la capital comunitaria se da por hecho que el Gobierno tendrá que pedir el salvavidas, se transmite la sensación de que España no está bajo ningún tipo de presión. Incluso, se asegura que en la cumbre de Chipre no se discutirán los pormenores del posible rescate. Los titulares de Finanzas se centrarán en la evolución de las ayudas para sanear la banca. La UE da mucha importancia a este proceso de recapitalizaciones por su impacto directo en los mercados. Los socios todavía están a la espera de los análisis definitivos sobre la salud del sector para aprobar definitivamente las inyecciones, que tienen un tope de 100.000 millones.

Alemania y Holanda

El Eurogrupo tampoco quiere volcarse de antemano en la situación de España porque esta semana se encuentra repleta de acontecimientos decisivos. El más importante es la resolución de mañana del Constitucional alemán sobre el encaje legal del Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo de rescate permanente del bloque. El día se completa con otras dos citas que pueden dar un vuelco a las preocupaciones de la moneda única. La Comisión presenta su propuesta sobre la unión bancaria, el paso más ambicioso de la UE para convencer a los inversores de que el euro es irreversible. Por último, los holandeses eligen primer ministro bajo la amenaza del euroescepticismo, aunque las encuestas auguran un resultado sin complicaciones.

La moneda única tampoco quita ojo de la cuestión griega. El Eurogrupo se preveía crucial para Atenas, pero también se han rebajado las expectativas. Los socios siguen a la espera de que la troika pacte con el Gobierno heleno los ajustes necesarios para que el dinero de su segundo rescate vuelva a fluir. Según todos los indicios, las negociaciones se prolongarán durante todo el mes. Al igual que podría ocurrir con el hipotético salvavidas español, las decisiones trascendentales se retrasarán a octubre salvo que los mercados obliguen a acelerar todo el proceso.

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