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24 de Mayo, 22:20 pm

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PLAN DE DRAGHI

¿Fin de la crisis de deuda? Aún quedan dos o tres fases más. Sepa cuáles son

Cristina Vallejo

Llegará el momento en que el Banco Central Europeo monetice el déficit y los Estados decidan poner en marcha políticas de estímulo

La primera fase de la crisis fue el estallido en Grecia, después en Irlanda y a continuación en Portugal y la respuesta europea con la creación de fondos de rescate que proporcionarían créditos a los países con problemas a cambio de altos intereses y duras condiciones de recorte. El Banco Central Europeo sólo actuaría puntualmente en el mercado secundario de bonos para apoyar a los países situados en segunda línea de fuego. Estas medidas se demostraron insuficientes.

Pero Europa no se atrevía a dar un paso más, el definitivo, que consistiría en la actuación ilimitada del Banco Central Europeo. O no le dejaba Alemania (o su banco central, el Bundesbank), país convertido en la policía de la ortodoxia económica, una labor en la que le apoyaba Finlandia, Austria y Holanda, entre otros. A su juicio, los créditos con duras condiciones y las medidas de ahorro deberían bastar para reconducir la crisis de los países del sur de Europa. Tampoco parecía importarles mucho que alguno de esos países se quedara en la cuneta, fuera del euro

Estamos sólo en la segunda fase de la crisis

Ahora se ha abierto la puerta a la intervención del Banco Central Europeo en el mercado de deuda de manera ilimitada, aunque con operaciones que se esterilizarán (se drenará del sistema la misma liquidez que se inyecte). Va a comprar bonos de los países más débiles en el mercado secundario bajo petición y estricta condicionalidad. Esa actuación también está condicionada a la entrada en funcionamiento de los fondos de rescate en el mercado primario, una incertidumbre que podría quedar despejada este mismo miércoles, cuando el Tribunal Constitucional alemán comunique su dictamen respecto a su legalidad.

Este plan ha sido posible gracias a Angela Merkel. Pese a su impopularidad, el analista financiero Juan Ignacio Crespo considera que está gestionando bien la crisis, aunque no todo lo rápido que se desearía. La canciller ha tenido que enfrentarse y anular al Bundesbank (sus dos últimos presidentes dimitieron por desacuerdos con las tímidas primeras heterodoxias del Banco Central Europeo y el actual, Jens Weidmann, está a punto de dimitir por lo mismo) y ha tenido que lidiar con su electorado, contrario a la solidaridad con el sur.

Insuficiente arsenal de los fondos de rescate

¿Es éste el final de la crisis europea? Seguramente, no. Será sólo una tregua, como comenta el analista Juan Ignacio Crespo y como acaba de decir Moody's en un informe: el plan del BCE sólo compra tiempo.

El Banco Central Europeo tiene un arsenal ilimitado para intervenir en el mercado secundario. Pero, como recuerda Crespo, la munición de los fondos de rescate para comprar deuda en el primario es limitada (cuenta con 300.000 millones de euros como mucho). Además, mientras no haya crecimiento en Europa (o en los países que están en cuestión), las dudas sobre su solvencia van a continuar. Sólo hay que fijarse en lo que está sucediendo con Portugal y con Grecia. La condicionalidad a la que está supeditado el plan de Draghi hundirá la actividad, el empleo y, por tanto, los ingresos del Estado. Y el contexto internacional, de momento, no ayuda: China se enfría y también Estados Unidos.

Tercera fase: menos austeridad en la política económica

Por eso, ésta no será la última fase de la crisis de deuda. Quedan otras dos o incluso tres, según Juan Ignacio Crespo. La primera de ellas tendrá que pasar necesariamente por la reducción de la austeridad en Europa, para no ahogar tanto el crecimiento. Se tenía la esperanza de que Alemania no quedaría al margen del desastre económico europeo pero, aunque algunos de sus datos industriales languidecen, sigue aguantando. El oscuro deseo de muchos de que la locomotora europea y líder de esta especie de IV Reich sucumbiera tenía que ver con que si ella comenzaba a sufrir la crisis en sus propias carnes, comenzaría a ser menos dura con sus socios por su propio interés. Pero tendremos que esperar un poco más.

Cuarta fase: el BCE financiará a los Estados

A continuación, por el océano de deuda en el que nada el continente, que no podrá pagar sin crecimiento, el Banco Central Europeo no tendrá más remedio que monetizar los déficits de los Estados, es decir, acudir directamente a las emisiones del Tesoro, como prestamista de último (o incluso primer) recurso. Será la ruptura total de la ortodoxia del Banco Central Europeo, para lo que será necesario que Angela Merkel siga "liquidando" a quienes se han opuesto a medidas mucho más livianas. ¿Lo conseguirá? Quizás sea la evidencia la que se imponga. O las ansias por mantener vivo el sistema más o menos como lo conocemos.

Quinta fase: políticas de estímulo

Con el Banco Central Europeo garantizando la financiación de los Estados podrá ser posible la puesta en marcha de políticas de estímulo que saquen a Europa de la recesión y a los países más débiles incluso de la depresión.

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