Las normas contables del fútbol: Otra piedra más para la salida de Kaká
El brasileño tiene pie y medio fuera del Real Madrid. Pero la particular exigencia de amortizar a los jugadores obliga a que sea vendido por encima de 26 millones para que no haya quebranto. Una quimera.
El fichaje de Kaká fue la primera piedra angular del segundo proyecto de Florentino Pérez para el Real Madrid, que pagó en 2009 un total de 65 millones de euros para hacerse con el astro brasileño por cinco temporadas. Pero tres años después, Kaká se ha convertido en un problema muy espinoso en las oficinas del club merengue. No es ya que Mourinho no lo quiera. El problema es que tampoco se puede regalar. Como mínimo, habría que sacar 26 millones de euros para que la operación no produjese un quebranto en el balance del club. Una quimera.
Los futbolistas son como las máquinas en las empresas, que se deprecian por el uso diario y la compañía tiene que amortizarlos. En el caso de los clubes de fútbol pasa lo mismo. Según explica a Finanzas.com José María Gay de Liébana, profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona y experto en los números del fútbol, la obligación de amortizar los futbolistas está regulada actualmente por una normativa del año 2000 de la que no se escapa ningún equipo profesional.
En concreto, además, esta regulación establece la obligación de que las amortizaciones se hagan de forma lineal. Por tanto, si el Real Madrid pagó por Kaká 65 millones de euros, ha tenido que reflejar cada año en su contabilidad una amortización de 13 millones de euros (65 dividido entre cinco años de contrato da como resultado esta cifra) que es la depreciación contable del futbolista brasileño. Y de esta forma, como aún le quedan dos años de contrato, el valor neto contable de Kaká sería de 26 millones de euros. Por debajo de esa cifra, cualquier venta "sería un golpe para la contabilidad de este año del Real Madrid", apunta Gay de Liébana.
El hecho de que se exija a los clubes que la amortización sea lineal no es gratuito porque así se evitan maquillajes en las cuentas. Por ejemplo, si no hubiese existido este imperativo, el Real Madrid podría haber amortizado al astro carioca en los primeros años aplicando el porcentaje que hubiese estimado oportuno en función de lo que le interesase a la hora de presentar una pérdida de cuentas y ganancias más o menos engordada. Por ejemplo, podría haberlo amortizado todo en los dos primeros años y el coste de la dotación se restaría de los beneficios, con lo cual menos impuestos a pagar. Y ahora ya lo tendría amortizado, con lo que venta sería menos dolorosa desde el punto de vista contable. Pero esta operación no se puede hacer.
"Es lo mismo que le pasó al Barcelona con Ibrahimovic", apunta Gay de Liébana para referirse a una operación que le generó a los culés unas pérdidas contables en torno a los 30 millones de euros. Respecto al problema de Kaká, el profesor recuerda que la cuestión es que "se fichó muy caro en un fiel reflejo de lo que era la España gloriosa".
Es el pan de cada día en el que se mueven los clubes de fútbol. Solo que ahora, la crisis aprieta para todos y hay que hilar más fino para no dejar los balances en los huesos. Y ahora el Madrid tiene que hacer frente al problema del brasileño, que podría estropear sus cifras. De haber sido otras las normas contables, quizás la venta de Kaká se hubiese cerrado ya hace mucho tiempo. O tal vez se de carpetazo al asunto asumiendo el quebranto. Un serio contratiempo en cualquier caso.