Nueva York quiere plantar cara a Silicon Valley
Facebook y Google apoyan el sueño de la ciudad de la manzana de convertirse en un centro tecnológico
Nueva York es una ciudad ambiciosa, nada acostumbrada a ejercer de actriz de reparto. Por este motivo y, a sabiendas de que la economía global pasa en estos momentos por la tecnología, la ciudad que nunca duerme se ha planteado el desafío de plantar cara al liderazgo de Silicon Valley como centro tecnológico mundial. El objetivo es que la próxima Apple nazca en Nueva York en lugar de hacerlo en un garaje de la costa Oeste.
Por lo pronto, su plan va tomando cuerpo en una estrecha isla del East River, donde la Universidad de Cornell está construyendo un campus de 2.000 millones y una incubadora de proyectos empresariales.
El espacio en la isla y cien millones de dólares para infraestructuras han sido donados por la propia ciudad, cuyo alcalde, Michael Bloomerg, está empeñado en este proyecto, que prevé generar 600 pequeñas empresas y 23.000 millones de actividad económica en las próximas tres décadas.
Lo curioso es que, en lugar de generar la desaprobación de las compañías californianas, la ciudad "de la manzana" ha logrado su colaboración. Por ejemplo, Google ha aceptado ceder un espacio en Chelsea para poner en marcha el primer curso piloto este año, antes de que esté listo el campus, en 2017. Así mismo, Facebook, Google, EBay, Amazon, Groupon, Juniper Networks, Advanced Micro Devices o Twitter han expresado su deseo de participar, según asegura Dan Huttenlocher, decano del campus.
"Ahora hay mayor interés que nunca respecto al proyecto de Nueva York como centro tecnológico", dice Greg Pass, antiguo ejecutivo de Twitter, que ahora trabaja para el nuevo Cornell campus, según declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.
De momento, esta voluntad ya ha logrado algunos efectos. Entre 2007 y 2011, los proyectos iniciados en Nueva York se multiplicaron por tres, mientras que decrecieron un 10% en Silicon Valley, según datos del Center for an Urban Future citados por Bloomberg.
Sin embargo, Nueva York tiene complicado arrancar a los 'freaks' de la bahía de San Francisco, donde llevan décadas implantados, por mucho que enarbole sus encantos de ciudad moderna, fértil y próspera para negocios que acaban de nacer. De hecho, en el segundo trimestre, Sillicon Valley atrajo casi seis veces más de inversión para empresas en gestación, según un reciente estudio de PricewaterhouseCoopers.