'The Economist' se ceba con el 'dolor' de España
Tras 'Libération', el semanario publica un sombrío reportaje sobre la economía española
La prensa internacional continúa reflejando los problemas por los que pasa España, con mayor o menor tino. Tras la dura portada que ayer dedicó el diario francés «Libération» a nuestro país, con un «Perdidos» sobre una bandera española, le ha llegado el turno a 'The Economist'.
El semanario titula con la palabra «Spain», de la que se cae la 'S', dejando la palabra «pain» (dolor en inglés) de apertura, haciendo un juego de palabras que los anglosajones suelen emplear en ocasiones para referirse con sorna a España. Ilustra la portada el dibujo de un toro con las banderillas colgando, como metáfora de un país herido.
En su interior, el semanario advierte de que "a pesar de todos sus esfuerzos y el dolor, España no puede quitarse de encima esa sensación de perdición".
Según el artículo, que se puede leer en su página web, "la economía española está en recesión, el sector público está reduciendo el gasto y el sector privado se muestra reacio a invertir". "El 25 de julio, el rendimiento de los bonos a diez años alcanzó un récord de 7,75%", explica el reportaje, que asegura: "los inversores temen que España tenga que pedir un rescate pronto".
Según el semanario, la "falta de demanda interna" va a provocar que el gobierno de Mariano Rajoy "incumpla su objetivo de déficit". Y la consecuencia, según el artículo, pasará por la imposición de mayor austeridad a España por parte de Europa.
Éstos son sólo algunos de los argumentos empleados en un extenso artículo, en el que no deja bien parado al Gobierno español, y en el que termina diciendo que "la demora de las decisiones está empeorando las probabilidades de supervivencia del euro".
Por otro lado, en Alemania, la prensa del país clama esta mañana contra las palabras de Draghi a favor del euro, por considerar que va a dilapidar los ahorros de los europeos del norte y a comprometer la solvencia del Banco Central Europeo. Precisamente, estas declaraciones de Draghi han favorecido una relajación de las tensiones en los mercados de renta variable y deuda españoles, desde ayer.