Vocento 15 años 17 de Diciembre, 22:33 pm
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España, intervenida

¿Rescate dulce o en toda regla?

María Gómez Silva

La responsabilidad última de devolver el dinero corresponderá al Estado y, por tanto, al contribuyente

El Gobierno español ha emprendido una auténtica ofensiva en la batalla de la comunicación de la crisis para transmitir el mensaje de que la ayuda solicitada para sanear su banca no constituye un rescate. La cuestión no es baladí, pues de lo que se trata es de evitar el estigma que han sufrido las otras economías rescatadas de la zona euro -Grecia, Irlanda y Portugal- , que continúan teniendo un futuro incierto.

Hay una diferencia fundamental respecto a los programas adoptados para las antecesoras de España. En su caso, los fondos recibidos fueron inyectados directamente al Estado, que fue completamente apartado del mercado. Es decir, ante la elevada prima de riesgo que sufrían esos países y la elevada rentabilidad que exigían los inversores para financiar sus cuentas, Europa optó por sustituir al mercado y prestarles dinero en su lugar.

En el caso de España no va a ser así. El Tesoro español continuará con su programa de subastas de deuda para financiar la actividad del Estado. De hecho, el Gobierno confía en que el programa de rescate esbozado ayer contribuya a despejar las incertidumbres que pesan respecto a la economía nacional y redunde en una bajada de los intereses superiores al 6% que ahora mismo se pagan por los bonos españoles a diez años.

De lograrse este objetivo -cosa que aún no es segura-, España habrá logrado ahuyentar en cierta medida el estigma y continuar con una actividad financiera relativamente normal. También se evitaría el trauma que supondrá para estos países el regreso al mercado.

Asimismo, el Gobierno y el Eurogrupo han acordado que las condiciones del rescate sólo afecten al sector financiero, de manera que en principio se evitarán los duros ajustes que "lo hombres de gris" (el equipo del FMI, el BCE y la Comisión) han exigido en otros países rescatados.

Sin embargo, también hay argumentos a favor del "rescate en toda regla". Para empezar, aunque Europa (y sobre todo Alemania) hayan accedido a que la condicionalidad sólo se aplique a los bancos, se da por hecho que va a existir una vigilancia soterrada del resto de la economía.

De hecho, la Unión Europea ya tiene los mecanismos para hacerlo en función del Pacto de Estabilidad, que se han intensificado en el caso de España desde el rescate de Grecia, que ya destapó las posibilidades de contagio.

Además, el comunicado del Eurogrupo deja entrever que esa vigilancia va a aumentar.

"El Eurogrupo confía en que España honrará sus compromisos relativos al procedimiento en su contra por déficit excesivo y en relación a las reformas estructurales, con la vista puesta en corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del semestre europeo. El progreso en estas áreas será vigilado de cerca y regularmente, en paralelo a la asistencia financiera", dice la nota enviada tras la conferencia de ayer, en la que los socios europeos accedieron a prestar hasta 100.000 millones a España.

Asimismo, el programa apuntado ayer para España elevará el déficit y la deuda. Al inyectarse el préstamo en una entidad pública como el Frob (que es la que ejercerá de intermediaria con los bancos), el préstamo será cuantificado como deuda del Estado. Además, los intereses del crédito solicitado a Europa se recogerán cada año en los Presupuestos del Estado y harán crecer el déficit.

Por último, el comunicado del Eurogrupo también recuerda que el Estado español tendrá "la completa responsabilidad" de la asistencia financiera, por lo que aunque el dinero se inyecte directamente en los bancos y sean éstos los que deban devolverlo, el responsable último de su devolución será el contribuyente español.

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