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Juan Velarde. Premio Principe de Asturias de Economía

Sin unidad no hay prosperidad

JUAN VELARDE. PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE ECONOMÍA

«Cualquier escisión de una sola autonomía sería un daño definitivo para ella y para todas las demás»

En la Constitución de Cádiz también acertaron cuando decidieron suprimir las aduanas interiores. Aquellos economistas que las asesoraban, como Álvaro Flórez Estrada y Canga Argüelles, decidieron que uno de sus artículos debería plantear la unidad económica interior de España. Las aduanas deberían quedar relegadas a los puertos y a las fronteras. Era natural. Un mercado necesita ser grande para ser eficaz en lo económico. Su ruptura supone siempre la decadencia.

Cada vez que estallaba una gran unidad económica, por ejemplo la del imperio austrohúngaro, como señala Hetz, todas y cada una de sus partes retrocedieron económicamente. ¿Y cuál fue la base, en cambio, de la opulencia alemana? La puesta en marcha de la Zollverein, la unión aduanera que anticipa, con su opulencia evidente, a la unión alemana que hoy existe, y que ha superado desde entonces situaciones dramáticas como dos colosales derrotas y, cuya culminación presente ha sido la entrada de los Länder de la llamada República Democrática Alemana, la oriental, en el conjunto germano tras la caída del muro de Berlín.

La base de tal opulencia ahora en los Estados Unidos radicó, cabalmente, en que Lincoln se negaba al separatismo económico de los Estados del sur. Es de recordar que Samuelson, al contemplar cómo se disponía, empobrecida a enfrentarse Europa, en 1947, a la Guerra Fría, declaró: «¡Naturalmente! ustedes, por el pequeño tamaño de sus mercados, tienen continuamente presente el dilema de ¡cañones o mantequilla!, mientras que nosotros, en los Estados Unidos, al tener un mercado grande podemos decir ¡cañones y la vaca entera!». Precisamente eso es lo que en el interior de cada una de las naciones se plantea.

Ampliación de mercados

Fue Allyn Young quien, al contemplar definitivamente una realidad iniciada intelectualmente por Pigou en 1912 en su «Wealth and Welfare», en 1928 publicó un célebre artículo en «The Economic Journal» donde, al estudiar los rendimientos crecientes y el progreso económico, consagró para siempre las ventajas que se derivan de una ampliación de los mercados, estos que son dañados cada vez que surgen aduanas interiores.

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