Egipto: La revolución en su laberinto
Se cumple un año del estallido
Hace un año, los egipcios salieron a la calle para expulsar aL dictador Hosni mubarak. En su primer aniversario,la vigencia de aquella evolución está en entredicho. tras las primeras elecciones libres de su historia, el islamismo y los militares se reparten el poder. algo, sin embargo ha cambiado. Hoy, los egipcios pueden hablar. XLSEMANAL los ha escuchado.
No tembló la tierra, pero todos coinciden: 2011 ha quedado
grabado en la memoria colectiva del pueblo egipcio como un año sísmico.
Oficialmente, más de 800 muertos en las calles, además de cientos de
heridos, torturados y desaparecidos. Decenas de edificios y documentos
clasificados han sido quemados; millones de dólares se han esfumado del
país; el turismo y la economía han caído en picado; un presidente ha
sido depuesto y es enjuiciado con gran opacidad; una Junta Militar se
muestra reticente a dejar el poder; y las fuerzas islamistas han
obtenido una amplia victoria electoral.
Por otra parte, 2011 trajo consigo un levantamiento
que derribó un sólido muro de miedo, recuperó el uso de la palabra como
arma, movilizó las calles, estimuló la creatividad, potenció el cambio y
tatuó en muchas memorias el recuerdo indeleble de la utopía vivida en
la plaza Tahrir: la de una nueva conciencia tras décadas de coma
inducido por sus gobernantes.
Antes del 25 de enero de 2011, pocos sospechaban
que la desesperanza de los egipcios podría dar un vuelco de tales
dimensiones. La inmolación de Mohamed Bouazizi en Túnez incendió la
conciencia egipcia, y la huida de Ben Ali se convirtió en la sentencia
de Mubarak. Consignas como «pan, libertad y justicia social» o «el
pueblo quiere la caída del sistema» se convirtieron en clamor. La
apoteosis llegó el 11 de febrero, cuando Hosni Mubarak -el faraón del
siglo XX- dimitió ante los ojos incrédulos de más de 80 millones de
egipcios. Pero el antiguo régimen se resiste, sustentado por una inercia
que dura ya 60 años, desde que en 1952 los militares tomaran el poder.
Los nuevos protagonistas.
¿Qué ha cambiado un año después? «La gente sigue viviendo en la
pobreza; los jóvenes y sus sueños continúan ahogándose en el
Mediterráneo; la vida continúa», dice en su blog la activista
angloegipcia Sarah Carr. Lo que no se puede negar es que ha arrancado
una nueva fase en la historia del país. En este año, los egipcios han
votado dos veces: en marzo, para aprobar en referéndum enmiendas
constitucionales y, entre noviembre y enero, para elegir a los 498
miembros de la Asamblea del Pueblo. Todo un hito para un pueblo que
nunca había acudido a las urnas en elecciones libres.
(Lea el artículo completo en XL Semanal)