Las agencias de rating: Rebajas a destiempo

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Sobre todo desde finales de 2010 y en el año 2011, las rebajas de rating parecen ser indiscriminadas, y,en algún caso, con aparente falta de criterio, y, sin lugar a dudas, a destiempo (los casos de Italia y Portugal lo ponen de manifiesto). Así la semana pasada, se rebajaba en uno o en dos escalones la calificación de deuda emitida por nueve países de la Unión Europea el mismo día. Se compara los rating de las principales potencias europeas en 2011 y 2012, que refleja que estas rebajas llegan tarde, ya que demasiados países han sido “Matrícula de Honor” hasta 2011. En concreto, a los españoles nos hace recordar tiempos pasados de un escenario idílico defendido hasta bien entrado el año 2010: en España no había crisis.
Los efectos generales de estas rebajas son:: inestabilidad-caos y coste superior de la deuda
A posteriori, es fácil concluir que las agencias de Rating presuntamente no hicieron sus deberes en el momento en el que estalla la crisis en 2008 y en su evolución posterior y no fueron todo lo estrictas que debieron ser. Sin embargo, ahora y por sorpresa, cuando más se necesita su apoyo para salir de la crisis, es cuando dichos ratings están siendo rebajados. Las revisiones a la baja están siendo más exhaustivas, fomentando desde estas agencias la desestabilización económica y monetaria. Y no solo a nivel de países, sino que el propio Fondo de Rescate (“FEEF”), uno de los mecanismos específicamente creados para salir de la crisis. Con la reciente rebaja de calificación, tiene que sostener un coste de financiación superior.
A nivel general, se podría decir que el rating es casi directamente proporcional al coste financiero de las emisiones de deuda por el incremento de la prima de riesgo (de impago). Son muchos los efectos de las rebajas, pero, adicionalmente, destacamos los siguientes: especulación en los mercados y también que aquellos países y sociedades que estaban calificadas, han sufrido más con sus nuevas calificaciones y “downgrades”.
Las excepciones confirman la regla. En concreto, Estados Unidos, a pesar de la rebaja de rating, a día de hoy paga menos por su deuda.

El futuro de las Agencias de Rating: más competencia, transparencia y valor añadido
Inicialmente, desde nuestro punto de vista, el problema de las agencias no reside en el criticado oligopolio americano que ostentan las mismas. Así, otros oligopolios con carácter revisor y cuyas opiniones tienen total trascendencia en el mercado, como son las compañías auditoras “Big-Four”. Funcionan correctamente, excluyendo claro aquellas situaciones en las que se ha incurrido en conflictos de independencia. Otros no relacionados con este sector, como el de Coca-Cola y Pepsi, funcionan correctamente por la elevada competencia entre los distintos players.
A nuestro juicio, en relación a los problemas planteados anteriormente, en la actualidad se plantean diversas acciones que podrían ayudar a conseguir que las opiniones de las agencias de rating sean independientes y objetivas, siendo estos dos los valores prioritarios a conseguir, que no causen tanta sorpresa ni se sufran cambios tan bruscos, buscando, salvo excepciones, un “soft-landing”, evitar sorpresas desagradables y una mayor previsibilidad de sus efectos. También es necesario que sus opiniones no se conviertan en un mero peaje a pagar, y no sean pasadas por alto (recientemente Francia, España y Grecia se han financiado sin problema alguno a pesar de la rebaja de rating de AAA a AA+, dos escalones de AA- a A, o la calificación de Grecia como país insolvente por Fitch, respectivamente).
Entre otras, las acciones o medidas a llevar a cabo en relación a las opiniones emitidas, podían ser las siguientes:
- Emisiones de opinión con periodicidad establecida (trimestrales, o semestrales), como ya sucede con las compañías auditoras.
- Mayor transparencia y constancia en los criterios para generar estabilidad. A modo de ejemplo, Portugal e Italia han manifestado su descontento por las recientes rebajas “infundadas” e incluso han emprendido acciones contra ellas.
- Emisión de opiniones conjunta, consensuada y simultánea por, al menos, dos Agencias para incrementar la independencia, el valor añadido y evitar las duplicidades actuales: “cuatro ojos ven más que dos”. Las posibilidades de combinación son múltiples, entre otras, dos agencias internacionales, o una agencia internacional junto a otra con capilaridad nacional.
- La aparición de nuevos competidores en el mercado y el incremento de la competencia, es básica.
- Supervisión por las entidades reguladoras de los mercados, como puede ser la CNMV en España, o la AMF en Francia.
- Otros factores como que sea el inversor el que pague por el servicio de calificación, se baraja como una posibilidad para incrementar la independencia.
- Por último, que las opiniones emitidas por las distintas Agencias, especialmente en los casos de negligencia o en los que se incumplan los compromisos de independencia, tengan alguna trascendencia sobre las mismas y los firmantes. Es decir, que las Agencias puedan ser acusadas de irresponsabilidad. En la actualidad la Ley Americana impide este extremo (1ª enmienda).

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