Evite abusar del crédito tras el exceso navideño
Los expertos recomiendan optar por adelantos de nómina o tarjetas con pago mensual frente al préstamo personal
A pesar de la restricción en el gasto de los regalos, de las limitaciones al comprar comida o de las barreras auto-impuestas en gastos de ocio, posiblemente su bolsillo se haya quedado resentido; y lo que es peor, el presupuesto de su familia con déficit apenas una semana después de iniciar el año.
Tras las fiestas navideñas, muchos ciudadanos se las ingenian para mantener el ritmo de gastos a base de costosos préstamos que no siempre son los más indicados. Para afrontar este mes de enero, la mejor opción es la de priorizar en gastos y, sólo si es necesario, acudir a determinadas fórmulas de financiación que no siempre tienen que pasar por un crédito.
Aunque el grifo de la banca se encuentra cada vez más cerrado a la hora de financiar a las familias, no es tan difícil conseguir créditos si se trata de pequeños importes. Para evitar esa tentación, los expertos abogan por elaborar una lista de ingresos y gastos fijos. Esto es, «un presupuesto familiar», explica Manuel Pardos, presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas (Adicae). Porque «hasta hace poco éramos muy espontáneos a la hora de gastar», explica Pardos. En ese presupuesto, se pueden clasificar los gastos entre «primera necesidad, necesarios, extraordinarios y prescindibles», afirma Jordi Paniello, presidente de la Asociación de Asesores de Inversión y Financiación (AIF).
Fijar antes los gastos
También debe marcarse un límite en lo que va a destinar a gastos con respecto a los ingresos que recibe. «Normalmente, debería situarse entre un 10% y un 15% de lo que se ingresa», explica Paniello.
Una vez determinado el presupuesto, y si se necesitan ingresos adicionales a través de la financiación, es necesario analizar las condiciones de cada producto bancario. Por ejemplo, Jordi Paniello recomienda solicitar al banco un adelanto de la nómina. «Es lo más barato y aconsejable», explica el presidente de AIF. Con esta fórmula, se obtiene el mismo importe que recibe al final de cada mes de su empresa, con unas condiciones que suelen ser mejores que las de un crédito tradicional.
Tarjetas con plazo fijo
Al depender de las circunstancias personales, el adelanto de la nómina no es siempre posible. Por ello, una segunda opción pasa por realizar un «uso responsable» de la tarjeta de crédito, según indica Manuel Pardos. «Hay que utilizar estas tarjetas con la modalidad del pago mensual, esto es, a 30 ó 40 días después de haber realizado la compra», afirma el presidente de Adicae. De esta forma, se puede hacer frente a un gasto y «disponer del dinero durante el plazo marcado por la entidad hasta el cobro, sin necesidad de pagar intereses», explica Pardos.
Estas tarjetas de crédito son «la mejor modalidad de financiación para pequeñas compras, cuando no exista previsión de que vayan a entrar en casa nuevos ingresos durante algunos días», afirma Jordi Paniello.
La otra modalidad de tarjetas son las «revolving», rechazadas de plano por los expertos consultados. Con este medio de pago, se puede disponer de la cantidad de dinero que le haya otorgado su entidad financiera de forma continua, porque, a medida que se va gastando el dinero disponible, la deuda se regenera y vuelve a su estado inicial. «Así, se mantiene una relación de por vida con el banco», explica Manuel Pardos, quien, además, recuerda que, en este tipo de productos, los intereses pueden alcanzar el 25%. «Hay que saber diferenciar el 2% nominal al mes, por ejemplo, del interés anual acumulado tras 12 meses que los ciudadanos están pagando con estas tarjetas», expone Pardos.
Créditos de toda la vida
La última opción para financiar los gastos de este duro mes de enero son los préstamos al consumo. «Se puede recurrir a estos productos en el caso de que se trate de un gasto extraordinario», aconseja Jordi Paniello, quien recuerda que cada vez hay más comercios que «asumen los intereses» de esas compras y permiten financiar los productos sin coste aparente alguno para los consumidores. Este tipo de créditos son «muy atractivos», según Manuel Pardos, quien aconseja, en todo caso, «vigilar el precio del producto para que no lleve incorporada la financiación con un alza en el coste final».
En cuanto a los créditos rápidos, se trata de una opción de financiación que continúa vigente en el mercado y que puede constituir una opción en última instancia, si se necesita dinero de forma inminente, sobre todo por los elevadísimos intereses que aplican esos préstamos y las altas comisiones que pueden llegar a aplicar a sus clientes.