Más sombras que luces en el parche de Bruselas para atajar la crisis de deuda soberana
Después de cuatro cumbres al máximo nivel, un rosario de rumores, desmentidos y filtraciones, más una rueda de prensa con nocturnidad, Europa ya tiene un plan para sortear la crisis de deuda soberana. Si, las bolsas suben entre el 2% y el 3% pero el mercado descuenta simplemente que hemos evitado la catástrofe.
En el fondo, lo que queda es un acuerdo con muchas sombras y la sensación de que todavía quedan bastantes cabos por atar. Pero lo cierto es que los analistas consideran que esto es un mal menor para lo que podría haber pasado, un remedio mejorable que tendrá que ser pulido en el futuro, o quizás una dosis suave de servicios mínimos si es que estuviésemos hablando de una huelga.
La vertiente positiva de lo que sucedió ayer en Bruselas tiene prácticamente una única arista sobre la que pivota el optimismo. "Teniendo en cuenta lo mal que pintaba todo a principios de semana, el balance es positivo" apunta Victoria Torre, analista de Selfbank. A su modo de ver, habría sido muy malo que no se alcanzara algún acuerdo sobre puntos clave como el rescate de Grecia, la quita o la recapitalización de la banca. No es la única que tiene esta visión.
Para Dirk Becker, analista de bancos de la firma Kepler, todos estos detalles son muy importantes, pero "el hecho de que los líderes de la zona euros, con sus diferentes agendas, hayan sido capaces de alcanzar un acuerdo es cuanto menos alentador". Este experto cree que en el fondo, aunque todo pueda parecer caótico, Europa puede alcanzar una solución. En definitiva, ambas visiones se centran en que al menos el Viejo Continente tiene un salvavidas al que agarrarse. La cuestión es: ¿Hasta dónde dará de sí ese flotador? ¿Nos permitirá llegar a la orilla sin ahogarnos?
En realidad, las tres patas sobre las que había que ventilar la cuestión (Grecia, el fondo de rescate del euro y la recapitalización de los bancos) cojean peligrosamente. La que más dudas arroja es la del fondo, cargado con un billón de euros que no se sabe de dónde saldrán ni cómo se emplearán. Estas son sus limitaciones.
1.- El fondo de rescate del euro.
Está llamado a ser el cortafuegos de la crisis, pero sale de Bruselas cargado de karma negativo. Estará apalancado entre cuatro y cinco veces pero no se sabe cuál será la metodología para ampliar su capacidad (garantías o vehículo de inversión que compre directamente deuda soberana). En el caso de que sea un vehículo de inversión, el presidente Sarkozy trataría de convencer a China para que aporte capital. Todo quedará resuelto en noviembre.
A juicio de Javier Flores, analista financiero independiente, la primera duda es cómo y de dónde saldrán los fondos sin afectar la solvencia de Francia y Alemania. A su modo de ver, los más sencillo es que avalase las emisiones de los países en situación delicada, pues estos estados colocarían su deuda con mejores tipos.
Para los economistas de Aspain 11 Eafi, el problema del fondo es que, hasta el momento, su efectividad ha sido prácticamente nula, además de que la transparencia ha brillado por su ausencia. Por eso, tienen dudas de que el fondo termine por evitar el contagio. Y luego está la cuestión de embarcar a China en esta aventura. Javier Flores considera que no es acertado fiar la responsabilidad de sacar a Europa del atolladero en las espaldas del gigante asiático, porque "es un problema europeo y nadie se va a querer subir a este carro si no está rodando".
Por otro lado, a los analistas de Royal Bank of Scotland les parece que si bien un billón de euros es una suma importante, resulta demasiado pequeña para restablecer la confianza. Para poner esta cifra en perspectiva, apuntan que si el fondo comprase deuda española e italiana al mismo ritmo que lo está haciendo el BCE, apenas habría para dos años, en el supuesto de que ningún otro estado necesitase más ayudas.
2.- La solución de Grecia
El país heleno tendrá fondos por 130.000 millones y una quita en torno al 50%. Es quizás uno de los aspectos más definidos, aunque no deja de arrojar interrogantes porque al ser un intercambio voluntario está por ver y por demostrar que los acreedores vayan a aceptar las condiciones. Y luego está el problema de las expectativas, porque como bien apuntan en RBS, se puede esperar que los mercados vuelvan a poner en precio (al alza) otra vez el riesgo soberano.
Javier Flores cree que a la quita de Grecia le podemos poner la etiqueta que queramos, pero en el fondo, está descontado que los acreedores tendrán que aceptar las condiciones. Otra cosa sería que la agencia internacionales de calificación calificasen este "intercambio voluntario" como 'credit event'. O lo que es lo mismo, como 'default' o impago. "Esto puede abrir la puerta a que tengamos antes de marzo, por ejemplo, la pérdida de la triple 'A' en Francia.
3.- La recapitalización de los bancos
Se sabe que la banca en riesgo sistémico necesitará 106.000 millones de euros en capital adicional; y la cuarta parte recae sobre las entidades españolas. Pero lo que no se sabe es qué porcentaje exacto de quita se ha aplicado a la valoración 'mark to market' que se ha hecho de las carteras de deuda. Como explican en Renta 4, ahora mismo hay mucha incertidumbre y en el mercado se hablan para España de un porcentaje de entre el 2% y el 3%. ¿Por qué no se han desvelado estos porcentajes?
Puede representar demasiado riesgo poner estos detalles sobre la mesa, apunta Flores, quien no obstante considera que la cifra de descuento puede estar más próxima al 2%. Otra cuestión interesante que no queda despejada es hasta qué punto es necesaria una recapitalización de este calado para los bancos españoles.
A juicio de Ramón Forcada, director de Análisis de Bankinter, no es necesaria desde el punto de vista "técnico" puesto que considera que en las entidades bancarias nacionales "no hay prácticamente deuda griega". A su modo de ver "es una decisión política" adoptada desde la Comisión Europea que "en ningún caso responde a criterios técnicos" puesto que la exposición de las entidades españolas a Grecia es de apenas 800 millones de euros.
Y un interrogante muy serio, el papel del BCE: Todo apunta, como es deseo de Angela Merkel, de sacar al BCE de la solución final, lo que a juicio de Javier Flores sería un error. En su opinión, el fondo del euro no debería tomar el relevo del banco central europeo puesto que mientras que la institución que presidirá hasta el martes Jean Claude Trichet debe atacar un problema de liquidez, el EFSF tendría que centrarse más bien en la solvencia. El papel de la institución es otro fleco que ha quedado suelto, principalmente porque el próximo presidente del BCE, Mario Draghi se ha mostrado partidario de seguir comprando bonos.