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Las concesiones comerciales ralentizan la asociación entre la UE y Mercosur

Noticias EFE

Rosa Jiménez

Bruselas, 23 mar (EFE).- El temor a hacer concesiones en sectores económicos sensibles sigue retrasando la conclusión de un acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, cuyo objetivo es crear un área de libre comercio y reforzar la cooperación y el diálogo político entre sus más de 700 millones de habitantes.

Las negociaciones se iniciaron en el año 2000, quedaron paralizadas en 2004 y se reanudaron en mayo pasado con miras a cerrarlas en 2011, año en el que el bloque formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay cumple 20 años pues su tratado fundacional se firmó el 26 de marzo de 1991.

Sin embargo, tras celebrar cuatro rondas de trabajo desde entonces -la última en Bruselas la semana pasada-, las partes no han intercambiado todavía ofertas para el acceso de sus productos a los respectivos mercados, en un contexto de desconfianza por parte de los productores agrícolas europeos especialmente, que temen pérdidas de hasta 25.000 millones de euros (35.500 millones de dólares) en el sector del vacuno.

Además, el Parlamento Europeo se ha sumado a las críticas al aprobar una resolución en la que lamenta la reanudación de las negociaciones y en la que pide no hacer concesiones que perjudiquen a los productores europeos.

Según la investigadora Susanne Gratius, de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (un "think tank" europeo), existe "frustración" entre las partes al haber iniciado las negociaciones hace ya once años y no haber logrado aún resultados.

Gratius recordó que las mayores preocupaciones del Mercosur son la eliminación de los subsidios europeos a la agricultura y las consecuencias que podría tener en sus sectores de industria y servicios una posible apertura a los productos de la UE.

"No es una situación en la que ambas partes salgan ganando, ya que el máximo beneficio de una parte sería la máxima pérdida de la otra", comentó la investigadora en una conferencia sobre las relaciones de la Unión Europea con los países de Mercosur.

Asimismo, indicó que "el problema radica en que Brasil es el mayor proveedor de productos agrícolas de la UE, y el principal problema es la agricultura" y el "proteccionismo" europeo.

Desde la creación del bloque sudamericano en el Tratado de Asunción en 1991, la Unión Europea ha apoyado el fortalecimiento del Mercosur y sus iniciativas, especialmente a través de un acuerdo interinstitucional por el que le proporcionaba asistencia técnica para crear su estructura.

Más tarde, en 1995, ambas partes firmaron un acuerdo marco interregional de cooperación -entró en vigor en 1999- que establecía las bases de un diálogo político que incluía reuniones regulares a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, ministros y altos funcionarios.

No fue hasta 2000 cuando decidieron iniciar las negociaciones para un amplio acuerdo de asociación basado en tres pilares: el diálogo político, la cooperación y un tratado de libre comercio.

Las negociaciones se suspendieron en 2004 debido a las diferencias que ya mantenían ambas partes en el capítulo comercial, cuyos avances vinculaban a los progresos de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial.

Así, las negociaciones para el acuerdo de asociación quedaron estancadas durante varios años y sólo se avanzó en el terreno del diálogo político gracias a un acuerdo firmado en la cumbre euro-latinoamericana celebrada en Lima en 2008, que extendía sus relaciones a campos como la ciencia y la tecnología, las infraestructuras y las energías renovables.

Finalmente, la UE y el Mercosur relanzaron las negociaciones para un acuerdo de asociación en la cumbre que celebraron en Madrid en mayo pasado, bajo presidencia española de la Unión, seis años después de haberlas suspendido.

Las partes se comprometieron a lograr un acuerdo equilibrado y ambicioso, y se declararon conscientes de que sería necesario hacer "un gran esfuerzo" para concluir las tratativas.

Sin embargo, el mismo día en que se reanudaron las negociaciones, hasta dieciséis países europeos, encabezados por Francia, ya mostraron su malestar y preocupación por importantes sectores como la agricultura y, más en concreto, el de la producción de carne.

La semana pasada, la Comisión Europea, que negocia en nombre de los Veintisiete, volvió a asegurar que tendrá en cuenta las sensibilidades de los productores europeos, en tanto que el comisario de Comercio, Karel De Gucht, admitió en una reciente visita a Paraguay que las negociaciones pueden prolongarse más allá de 2011 dada su complejidad.

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