¿Hay motivos para que Trichet suba los tipos de interés en abril?
Las previsiones de inflación son del 2,3% para este y del 1,7% para el siguiente
El miedo a la inflación ha vuelto de la mano de un petróleo que escala hasta casi los 120 dólares. Y con ello, el guardián de la política monetaria, Jean Claude Trichet, dejó claro que el Banco Central Europeo (BCE) luchará con todos los medios contra ella.
La semana pasada, Trichet endureció su discurso durante la rueda de prensa con motivo de la reunión del consejo de gobierno del BCE. Allí anunció que la institución podría subir los tipos de interés en abril, adelantando en dos trimestres las expectativas de los analistas. Así, Citi, que esperaba que el precio del dinero acabara el año en el 1,25% cree que lo hará en el 1,5%, un 0,25% en abril y otro cuarto de punto antes del 31 de octubre, fecha en el que el francés termina su mandato.
Las palabras de Trichet han repercutido en el euro, que se mueve ahora en los 1,40 dólares y al Euríbor. El primero pone en dificultades las exportaciones de la zona euro, afectando especialmente a Alemania, mientras que el segundo supone un lastre más en la maltrecha economía de los españoles, que verán como sus hipotecas se encarecerán, a lo que habrá que sumar el coste de la gasolina (por encima de los 1,3 euros el litro) y de los alimentos.
En opinión de Saxo Bank, la decisión de Trichet puede ser precipitada cuando se tiene en cuenta parte de la información que se dio a conocer en la reunión del jueves pasado. El cuerpo de economistas del BCE ha previsto una inflación del 2,3% para este año, tres décimas más que el objetivo del organismo, y del 1,7% para el año próximo. Según Saxo Bank se trata de unas "previsiones en materia de inflación que no ponen de manifiesto que tales subidas sean necesarias". Las perspectivas de PIB tampoco resultan espectaculares con un crecimiento previsto del 1,7% para este año y ligeramente superior, a saber del 1,8%, para el próximo.
Por este motivo, el servicio de análisis del banco danés se pregunta si ¿El paso que ha dado el BCE ha sido no sólo para combatir los efectos de la segunda ronda, sino también para indicar a los gobiernos estatales en la eurozona que tienen que arreglar su propio caos, en lugar de confiar en que ya se ocupará el BCE? ¿La subida esperada para la llegada de abril tiene más que ver con dejar las cosas claras con las políticas fiscales de los gobiernos que con combatir los efectos de la segunda ronda? Y si es así, una subida podría resultar bastante prematura.
Sin embargo, su decisión contrasta con la Reserva Federal guiada por Bernanke en EE.UU, que considera que la subida de precios será temporal.
No es la primera vez que el BCE, con Trichet al frente, actúa a destiempo. En julio de 2008, cuando el mundo estaba inmerso en la mayor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial, el organismo subió tipos de interés, desde el 4% hasta el 4,25%, aunque también es cierto que la inflación se situaba en el 4%. Por su parte el precio del petróleo se situaba en junio en los 139 dólares y el euro tocaba en abril y en julio los 1,60 dólares.
La situación fue tal, que el BCE en una acción coordinada por los principales bancos centrales, entre ellos, la FED, bajaba el precio del dinero medio punto en octubre hasta el 3,75% y en diciembre, tres cuartos, de puntos, hasta el 3%, en la mayor bajada de tipos orquestada por el organismo europeo en su historia.
Según José Luis Martínez, estratega de Citi, "me extrañaría que el BCE no subiera sus tipos de interés en la próxima reunión mensual ante un cambio de sesgo tan llamativo como el mostrado por el comunicado. Pero, también como dijo el presidente del ECB, no se trataría del inicio de una subida de tipos. No al menos en términos de meses, pero sí de años. "Desde Citi esperan hasta un punto más en los tipos de interés oficiales durante 2012"
Para Martínez tendría más sentido aumentar el diferencial de los tipos de emergncia para inducir a la banca a prestar dinero al mercado. La autoridad monetaria europea admite que a corto plazo el mercado sigue sin funcionar de forma correcta. Aumentando la penalización para aquellas entidades que se han "acostumbrado" a depositar dinero en el ECB puede ser una forma de mejorar el funcionamiento.
¿Qué hace la FED?
Ben Bernanke, que dirige la Reserva Federal, ha llevado a cabo una política más agresiva que el BCE. De hecho, los tipos en Estados Unidos están en un rango que van del 0% al 0,25% desde diciembre de 2008. El organismo ha dicho varias veces que seguirán en esta línea mientras que el crecimiento del país sea débil y no hay suficiente creación de empleo.
Aún así, la FED podría hacer cambios en la política monetaria en agosto, pero teniendo en cuenta que el rango del que parte es casi un punto por debajo del BCE, la subida no tendría mucho impacto en el dólar, que seguiría siendo una moneda débil frente al euro, favoreciendo las exportaciones desde el otro lado del Atlántico.
El economista Nouriel Roubini también considera que una subida del BCE demasiado pronto sería un error, ya que Portugal está a punto de ser rescatado y España es demasiado grande para caer.
Desde el punto de vista del crecimiento, una subida de tipos en Europa podría ser precipitada ya que la región no ha alcanzado los niveles precrisis: en 2006 crecía un 3% y en 2007, un 2,8%, muy lejos del 1,8% que pronostica el organismo.
Consecuencias
La posible subida de tipos ya ha tenido su efecto sobre el euribor, hablan desde Aspain, que ha sufrido un crecimiento histórico en los últimos días, consecuentemente al ser la referencia con la que se miden la mayoría de las hipotecas españolas, las letras hipotecarias se han incrementado considerablemente disminuyendo la capacidad de gasto de las familias, y pudiendo tener su efecto sobre el mercado de vivienda.
La capacidad de consumo de las familias ya recortada por las subidas del precio del petróleo, letras hipotecarias, inflación y los impuestos se resentiría debido a una mayor dificultad de acceso y amortización de los préstamos. Esta menor capacidad de consumo repercutiría en los resultados de las empresas que verían reducida su demanda y que tendrían que reducir su oferta de bienes y servicios, continúan los expertos de Aspain.
Debido al lento crecimiento económico (PIB inferior al 1%) y a la creciente inflación España corre el peligro de caer en la estanflación, unido al paro (superior al 20%), principal problema de la economía española, supondría una situación nefasta para el país.