
Así, el oro seria uno de estos activos con más demanda en caso de que las condiciones empeoren, pero en esta situación con riesgo creciente, inversiones como el dólar, el yen japonés o el franco suizo tienen incluso mayor potencial que el propio oro dada su mayor liquidez. Por eso, serían una inversión mejor que el metal precioso.
Hace unos días, Roubini hizo honor a su apodo pronosticando que el crecimiento de Estados Unidos en el tercer trimestre estará muy por debajo del 1%, frente al 1,6% que marcó entre abril y junio. Además, dijo que la probabilidad de que la primera economía del mundo caiga en una segunda recesión es del 40%.
“Con el crecimiento bien por debajo del 1%, los mercados de valores pueden corregir con fuerza mientras se amplían aún más los diferenciales de crédito e interbancarios y la aversión global al riesgo se incrementa de manera importante”, dijo Roubini.
La Reserva Federal estadounidense sugirió hace unos días la posibilidad de entrar en una segunda ronda del conocido como ‘quantitative easing’, o políticas de flexibilización monetaria para inyectar más fondos en la economía. Pero para Roubini, esta medida sería totalmente inútil, en tanto en cuanto la banca estadounidense no abra el grifo de los créditos.

----



