
Este año Ferrari aparece como principal favorita con el flamante fichaje del piloto español Fernando Alonso, a razón de 10 millones de euros por temporada. El equipo italiano no ha dejado de perder la primera oportunidad de mostrar su superioridad. No en vano, es la escudería con mayor presupuesto del paddock con 300 millones de euros de presupuesto.
Este fin de semana, por un momento, pareció que los cálculos milimétricos del deporte rey motor iban a fallar cuando el piloto de Red Bull, Sebastián Vettel, se alzó con la pole position y se mantuvo en cabeza buena parte de la carrera. Pero un fallo técnico puso en orden la jerarquía de la inversión. Ferrari ganó la primera carrera del campeonato y los siguientes equipos fueron los que mayor motor financiero tienen para esta temporada.
Mclaren parte este año con 250 millones de euros, Mercedes tras comprar Brawn GP y hacerse con los servicios del heptacampeón Michael Schumacher, con 270 millones y Red Bull, con 230 millones.
El resto de escuderías se encuentran en un par de galaxias de distancias en los presupuestos como se demostró en la pista de Bahrein. Las diferencias de 20 segundos por vuelta se explican en buena parte en que la mayoría rondan los 45 millones de euros, límite que quiso imponer el patrón de Fórmula Uno, Bernnie Ecclestone, a los equipos para hacer frente al invite de la crisis. Un pulso que duró demasiado tiempo y que pilló a muchas escuderías con el presupuesto cerrado.
La preocupación de Ecclestone se vio reflejada en los números del negocio del gran circo. Según la revista Formula Money, los ingresos cayeron en 200 millones de euros, un 4% menos que en 2008, motivados sobre todo por la falta de patrocinio que descendieron un 8% hasta los 770 millones.

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