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Los productos rebajados en cuestión –SMICBs o Spanish multi-issuer coverd bonds cuya traducción es de emisiones multi-cédulas- pueden considerarse como un ‘pool’ o conjunto de titulizaciones, cada uno de los cuales está respaldado por bonos que son comprados por un fondo, que a su vez emite los SMICBs. El principal catalizador para determinar que estos productos puedan tener pérdidas es la fortaleza del crédito de las cédulas hipotecarias que los respaldan.
Hace un par de días, Moody's advirtió a a los países con calificación Aaa (máxima calidad crediticia) en su deuda pública, como Estados Unidos, Reino Unido o España, de que no podrán hacer frente a otra crisis financiera. En un informe titulado ‘Abróchense sus cinturones: Llegan turbulencias en el que augura un 2010 "tumultuoso para los emisores de deuda soberana, dadas las "incertidumbres" que rodean a las estrategias de ajuste fiscal y monetario.
Moody's cree que esos países se van a fijar como objetivo primordial la "preservación de sus balances generales" de cuentas y, quizás, de sus calificaciones de riesgo. Con todo, muchas economías que ahora cuentan con "triple A" tendrán que equilibrar sus finanzas durante los próximos años, "en el difícil contexto de un crecimiento menor y sin el beneficio del viento de col de tipos de interés a la baja, como en el pasado".
El estudio incluye también el llamado "índice de la miseria", que combina la tasa de paro y el déficit público para el próximo ejercicio. España aparece al frente de esta lista, por delante de países como Letonia, Lituania, Irlanda, Grecia o el Reino Unido. El "índice de miseria" es un concepto que nació en los años 70 y que Moody's ha actualizado centrándose en el déficit fiscal y la tasa de paro con la pretensión de medir "los retos a los que se enfrentan algunas economías en la próxima década".
Tras estas noticias, el diferencial del bono español a diez años con el alemán –que mide la prima de riesgo que los inversores pagan por la deuda nacional- escaló hasta los 69 puntos, cuando este año ha alcanzado mínimos de 44 puntos y máximos de 82 puntos a mediados de junio. Hoy, este diferencial está en 64 puntos.
“Las nuevas calificaciones se ajustan a las pérdidas potenciales para los inversores. Los ratings de Moody’s se ajustan sólo a los riesgos crediticios asociados con la transacción. Otros riesgos no crediticios no se han ajustado, pero podrían tener también un efecto significativo sobre la rentabilidad”, explican en Moody’s.

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