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España ya tiene su «flotador» para el sector financiero: el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Llega con cierto retraso respecto a otros homólogos como el Programa Público Privado de Inversión (el popularmente conocido como «banco malo» de Estados Unidos) o los planes de rescate bancarios alemán y francés, entre otros. Pero, pese a su demora, la filosofía, objetivos y forma de actuación prevista están siendo bien valorados por los expertos financieros (ver apoyo inferior).
El Fondo, que tendrá como objetivo socorrer a entidades financieras en dificultades y favorecer las fusiones, se crea en un momento oportuno: con la morosidad en cotas que comienzan a ser preocupantes (se sitúa en el 4,45 por ciento) y en un entorno de caída generalizada de los beneficios (en el primer semestre retrocedieron un 21 por ciento en el conjunto del sistema financiero español). Desde el punto de vista macroeconómico, el FROB se contempla como el instrumento necesario para poner en marcha el proceso de saneamiento por el que deben pasar algunas entidades, para mantener la solidez y solvencia que precisa el sistema y devolver la confianza a los usuarios. Pero su entrada en acción también puede tener repercusiones negativas sobre los mercados y la economía. ¿Cómo afectará al accionista?; ¿Y al cliente bancario?; ¿Tendrá el Estado que soportar un elevado déficit para sostener este vehículo?
¿QUÉ BANCOS SUFRIRÁN EN BOLSA?
Mercados como el estadounidense, el alemán o el francés pueden ponerse de ejemplo para ilustrar que un plan de rescate bancario no tiene por qué sentar mal a la bolsa. En Estados Unidos, sin ir más lejos, cinco meses después de la intervención directa del Estado en entidades como Citi o Bank of America las acciones de estos bancos suben un 40 y un 80 por ciento, respectivamente.
En España, pese a todo, los expertos tienen sus dudas respecto al efecto que puede generar en la bolsa el tener que acudir al FROB. Nicolás López, director de análisis de MG Valores, estima que quizás el hecho de requerir ayuda del Fondo no supondrá un efecto directo sobre el parqué. Pero, en su opinión, si se recurre a este instrumento es porque se está admitiendo que se tienen problemas. «Cualquier entidad que se vea en esa tesitura y esté cotizada sí que podría verse penalizada en bolsa en el corto plazo. En todo caso, habrá que ver cuál es el alcance o nivel de la intervención», comenta. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, estima que el impacto bursátil dependerá de la causa que lleve a una entidad a ser asistida por el Fondo. «Sufrirán las acciones de bancos que recurran al FROB por problemas financieros o porque necesiten ayuda para acometer una liquidación. La repercusión, sin embargo, no será negativa si acuden al FROB en busca de ayuda para acometer una fusión», opina.
Además, otro efecto más claro que sí que podría darse en caso de que una entidad cotizada necesitara ayuda del FROB es la supresión del dividendo que reparte entre sus accionistas. «Parece lógico que si una entidad necesita dinero para apuntalar su solvencia no lo gaste por otro lado en retribuir al accionista», comenta Leonardo Lara, gestor de fondos de Metagestión.
Nicolás López también apunta que es probable que las entidades con problemas tengan que poner en marcha ampliaciones de capital, lo que también diluirá la participación de sus accionistas.
Con o sin participación del FROB, la opinión generalizada es que existen mejores sectores en los que invertir. Leonardo Lara comenta que en estos momentos sólo invertiría en Santander y BBVA. «El resto de bancos cotizados españoles no nos gustan. Por hacer un ránking entre los medianos, vemos algo mejor a Bankinter, Banesto y Popular. Por su parte, Banco Pastor y Sabadell sufrirán bastante», opina. Nicolás López también recomienda en estos momentos infraponderar el sector bancario español. Pero salva igualmente a Santander y BBVA. «En el resto de entidades, después de la vertical subida de los últimos meses no vemos potencial», señala.
¿MEJORARÁ EL SERVICIO AL CLIENTE?
En cuanto al cliente bancario, el FROB va a generar consecuencias positivas y negativas. Para articular su actuación, dispondrá de medidas de apoyo financiero, como ayudas a fondo perdido, concesión de garantías, préstamos, suscripción o adquisición de valores representativos de recursos propios. En concreto, los títulos que pueden ser adquiridos por el Fondo serán participaciones preferentes convertibles en acciones (tanto de bancos como de cajas de ahorros), en cuotas participativas (sólo si se trata de cajas de ahorros) y en aportaciones al capital social.
Los emisores se comprometerán a recomprar las preferentes en un plazo máximo de cinco años. Si no es así, o el Banco de España considera improbable la recompra, el FROB podría solicitar su conversión en acciones, cuotas participativas o aportaciones sociales. En opinión de José Luis Martínez, una entidad que cuente con este tipo de apoyos por parte del FROB dará más seguridad y debe contemplarse como más saneada y sólida.
Por otro lado, el Fondo también contempla inmiscuirse en la gestión y realizar labores de organización y control interno de la entidad. Es decir, que desde este punto de vista puede hacer cambiar la política comercial de la entidad y el trato con el cliente. En el caso de las cajas, las cuotas que adquiera el FROB otorgarán derechos políticos y representación en la Asamblea General.
Otro aspecto que puede influir sobre el cliente, según Leonardo Lara, es que el FROB va a suponer una depuración del sistema y también de la red de sucursales. «Ahora mismo hay sobrecapacidad de oficinas y el número debe comenzar a disminuir. Estimamos que la red se reducirá entre un 30 y un 35 por ciento. Muchos clientes perderán su oficina de toda la vida, la más cercana a su domicilio y tendrán que desplazarse algo más para acudir a su nueva sucursal», añade. Desde Metagestión comentan también que el adelgazamiento de la red provocará que se incrementen las prejubilaciones y los despidos en el sector.
Además, para Leonardo Lara otro aspecto que cambiará con la puesta en funcionamiento del FROB es que el cliente se volverá más exigente. «Avanzará culturalmente y buscará asesoramiento más independiente», añade.
¿CUÁL SERÁ SU IMPACTO SOBRE LA ECONOMÍA?
Para poder llevar a cabo las funciones que se le han encomendado, el fondo de ayuda bancaria se dotará, en principio, con un capital de 9.000 millones de euros, que podrá extenderse durante este ejercicio hasta 27.000 millones de euros. Y, como máximo, podrá alcanzar hasta los 99.000 millones de euros. En principio, 3.000 millones de euros procederán de los actuales Fondos de Garantía de Depósitos y 6.000 serán colocados directamente por las arcas públicas. Leonardo Lara, gestor de fondos de Metagestión, opina que las cifras le parecen razonables. «Creemos que serán suficientes, porque los problemas no son tan graves como para requerir dotaciones más elevadas», comenta. No obstante, en su opinión, la dotación del fondo elevará el déficit público, lo que podría retrasar un poco la recuperación económica española. Esta idea, sin embargo, contrasta con la opinión de la ministra de economía Elena Salgado, quien estima que en el medio-largo plazo la creación del FROB será rentable para el Estado.

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