El director de la OMC prevé una caída del comercio mundial en un 7 por ciento
Río de Janeiro, 16 mar (EFE).- El comercio mundial puede caer este año hasta un 7 por ciento como consecuencia de la crisis internacional, aseguró el director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, en una entrevista publicada hoy.
"Los números del comercio van a sufrir un vuelco. Ahora que la economía mundial tendrá crecimiento cero o negativo, el comercio tendrá una contracción del 6 o 7 por ciento", aseguró Lamy en una entrevista publicada por el diario brasileño Folha de Sao Paulo, en la que previó la primera contracción del comercio mundial desde 1982.
"Paso la mitad del tiempo hablando con personas que lidian con el comercio en varios continentes y mi intuición me dice que (la caída del comercio) será terrible", agregó el francés al admitir que su previsión incluso superior a la de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según Lamy, con la crisis también se reducirán algunos beneficios generados por la globalización y la eficiencia alcanzada con los cambios en la producción.
"Con todo eso cae el volumen de comercio y habrá menos crecimiento económico y, consecuentemente, más pobreza. Es obvio que los países en desarrollo que dependían más de esos flujos (comerciales) serán los más perjudicados", dijo.
Según el director de la OMC, no hay duda de que el comercio mundial se va a encoger, pero lo importante es saber si esa reducción será consecuencia sólo de la caída de la demanda o de otros problemas, como el proteccionismo y la falta de crédito.
"De cierta manera es inevitable (medidas proteccionistas). Los políticos son elegidos por electores de su país y no por los vecinos. Yo les digo que eso no combina con el planeta de hoy, en el que es necesario actuar en conjunto", afirmó.
Aseguró que la OMC tiene reglas que prohíben subsidios a la industria y a la agricultura, pero no cuenta con normas para regular los servicios, especialmente los financieros.
"El problema es que incluso el proteccionismo de baja intensidad puede tener un gran impacto, ya que nuestras economías están veinte veces más interdependientes que en los años 30. Si yo lo hago, otros también lo harán. Es un tiro en el pie", dijo.
El impulso de corto plazo hacia la protección "es comprensible en momentos de dificultades sociales y económicas, pero hay muchas formas mejores de proteger las personas, sus empleos y el consumo de los pobres que con el proteccionismo", añadió.