26 de Mayo, 00:18 am
G20-CUMBRE

La disensión entre EEUU y Europa se acentúa en vísperas de reunión del G-20

Noticias EFE

César Muñoz Acebes

Washington, 12 mar (EFE).- Las diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre el estímulo fiscal y el incremento de recursos del FMI se han acentuado en vísperas de la reunión de ministros de finanzas del G-20, en la que aspiran a presentar un frente unificado contra la crisis.

El Gobierno de Estados Unidos quiere que el resto del mundo gaste más para salir juntos del agujero, pero en Europa esa llamada ha caído por ahora en saco roto.

El secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, lleva bajo el brazo a la reunión del viernes y sábado en Londres la propuesta de que los Gobiernos pongan en marcha planes de estímulo presupuestario equivalentes al 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) este año y el siguiente.

Tan sólo Estados Unidos, China y Arabia Saudí llegan a ese nivel, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los países europeos se quedan atrás, especialmente en 2010, aunque la excepción es Alemania, que prevé un plan de estímulo del 2 por ciento del PIB el próximo año, según el FMI.

En todo caso, los europeos han recibido con frialdad la propuesta de Estados Unidos, preocupados por el efecto del déficit en las cuentas públicas.

Además, argumentan que el gasto social y en ayudas al desempleo aumenta más en tiempos de crisis en Europa que en Estados Unidos, por lo que ese estímulo extraordinario es menos necesario.

Los cálculos del Fondo no apuntan a una diferencia muy grande a ambos lados del Atlántico, sin embargo.

El incremento de esos "estabilizadores automáticos", como se conocen en el argot económico, costarán a Estados Unidos un 1,5 por ciento de su PIB este año, mientras que en Alemania ascenderán al 1,7 y en España al 1,8 por ciento.

En total, el déficit presupuestario de EEUU superará el 12 por ciento del PIB en 2009, y el secretario del Tesoro alertó hoy en una audiencia de que, "pese a lo caro que ya ha sido, nuestro esfuerzo para estabilizar el sistema financiero podría costar más aún".

También se empieza a hablar en Estados Unidos de la posibilidad de un segundo plan de estímulo fiscal si la recesión, iniciada en diciembre de 2007, no da visos de tocar fondo.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, no descartó esa perspectiva en una rueda de prensa hoy.

"Sé que hay gente que ha sugerido que deberíamos estar preparados para hacer algo, pero me gustaría realmente ver el efecto de este programa de estímulo", dijo, tras ser preguntada al respecto.

El Congreso estadounidense también recibirá la petición de Geithner de conceder más dinero al FMI.

Geithner quiere que el G-20 eleve en 500.000 millones de dólares las líneas de crédito que un grupo de gobiernos con cuentas saneadas extienden al organismo, lo que triplicaría sus recursos.

"Acogemos positivamente las propuestas de los países miembros para aumentar los recursos del Fondo", dijo hoy en una rueda de prensa David Hawley, portavoz de la entidad.

La propuesta de EEUU supera la petición del propio FMI de que se doblara la cifra de dinero a la que tiene acceso, que actualmente suma 250.000 millones. Ése es el objetivo con el que ha trabajado la Unión Europea.

La cuestión es quién aportará los nuevos fondos, que el organismo considera que son necesarios si debe responder a una crisis de pagos en un país grande, en lugar de las naciones pequeñas que hasta ahora han recurrido a su ayuda.

Por ahora, el único Gobierno que ha puesto dinero sobre la mesa es el de Japón, con 100.000 millones de dólares.

Geithner indicó que pedirá al Congreso que extienda al FMI una línea de crédito de otros 100.000 millones.

Además de Europa, la única fuente adicional significativa de fondos son los países productores de petróleo y China, que gozan de enormes reservas de divisas.

No obstante, Pekín y otros países en desarrollo han señalado que quieren que su aportación suponga un aumento de su poder de voto en el Fondo que refleje su peso en la economía mundial, una exigencia que la institución ha rechazado.

En definitiva, hay consenso en el G-20 a favor de reforzar al FMI, pero no cuánto. Sobre el nivel de estímulo, las posturas están más distantes.

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