Washington, 29 ene (EFE).- La exigencia sobre el uso exclusivo de acero y hierro estadounidense en proyectos de infraestructura, incluida en un plan de estímulo económico que estudia el Congreso, podría suscitar demandas contra EE.UU. o incluso una "guerra comercial", advirtieron hoy expertos.
Tanto la versión del plan aprobada la noche del miércoles por la Cámara de Representantes como la que votará el Senado la próxima semana incluyen una cláusula que impone una veda al acero y el hierro del exterior en proyectos de infraestructura.
El texto de la cláusula dice, salvo algunas excepciones, "ninguno de los fondos asignados o disponibles en esta ley podrán usarse para un proyecto para la construcción, alteración, mantenimiento o reparación de edificios públicos o de obras públicas a menos que todo el acero y el hierro utilizados en esos proyectos sean producidos en EE.UU.".
La versión del plan que salga del Senado, que asciende a unos 900.000 millones de dólares, tendrá que ser armonizada con la de 819.000 millones que aprobó la cámara baja.
La mayor parte del componente fiscal del plan está pensada para modernizar la vetusta infraestructura nacional, con lo que se crearían millones de empleos.
Aun así, los expertos esperan que durante el proceso de armonización bicameral se elimine esa cláusula que, aseguran, suscitará demandas contra EE.UU. ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) y hasta la declaración de una guerra comercial.
"Esa es una idea terrible que no sentará bien a nuestros socios comerciales y sólo conseguirá que ellos respondan de igual manera o presenten demandas contra EE.UU. ante la OMC, desatando una guerra comercial", dijo hoy a Efe Dan Ikenson, subdirector del Centro para Estudios de Política Comercial del conservador Instituto Cato.
Además, los proyectos de infraestructura, que son una de las prioridades económicas del presidente Barack Obama, "costarán más porque se estará utilizando el acero estadounidense, que es más caro".
Preguntado sobre si la cláusula obedece a intereses proteccionistas, Ikenson dijo que "lo que pasa es que la retórica y la etiqueta de hecho en EE.UU. es atractiva, y sus partidarios quieren asegurarse de que el dinero destinado a la creación de empleos acá no se fugue al exterior".
"Sin embargo, así no funciona la economía global. También se crean trabajos mediante la importación, y si se mantiene esta cláusula y nuestros socios toman represalias estaremos poniendo en riesgo millones de empleos en otras industrias que dependen de las exportaciones", enfatizó el experto.
Ya antes de convertirse en ley, la cláusula ha provocado quejas de proteccionismo de diversos socios comerciales de Estados Unidos.
La Comisión Europea, que dicta la política comercial de sus países miembros, incluido España, advirtió hoy a EE.UU. de que "no se quedará mirando" si se mantienen medidas proteccionistas que impidan las exportaciones europeas a este país.
"Si se aprueba una ley que prohíbe la venta de productos europeos sobre el territorio estadounidense no vamos a quedarnos mirando e ignorarlo", declaró el portavoz de Comercio en la CE, Peter Power.
Por su parte, el ministro de Industrias de Canadá, Tony Clement, dijo a la cadena pública canadiense CBC: "siempre nos preocupa cuando hay presiones proteccionistas en EE.UU.".
Agregó que su país presionará al Legislativo estadounidense para que se elimine esa cláusula y que, de hecho, será tema de discusión cuando Obama se reúna con el primer ministro canadiense, Stephen Harper, el próximo 19 de febrero.
Clement recordó que, en todo caso, Estados Unidos tiene obligaciones con el comercio internacional como miembro de la OMC y como socio de Canadá, junto a México, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Canadá importa acero de EE.UU. y a su vez vende un 40 por ciento de su producción de acero en suelo estadounidense.
Una portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo al diario The Washington Post que la Administración Obama "está revisando" la controvertida cláusula.

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