Lisboa, 8 nov (EFE).- El Banco de Portugal negó hoy haber estado al corriente desde hace varios años de las irregularidades que hicieron al Gobierno nacionalizar esta semana el Banco Portugués de Negocios (BPN), que la oposición criticó como una medida "política".
Tras una andanada de acusaciones de fallar en su labor reguladora lanzada por políticos de oposición, tanto desde la derecha como desde la izquierda, el banco emisor luso reaccionó hoy ante una información de la prensa local sobre su presunto conocimiento, desde hace seis años, de irregularidades graves en el banco nacionalizado.
En un comunicado emitido hoy, el Banco de Portugal negó que una firma internacional de auditoría o la Fiscalía nacional le hubieran informado en algún momento de esas irregularidades en el BPN.
Según la información del semanario "Sol", el regulador de la banca lusa ignoró durante varios años esas y otras alertas que le llegaron sobre los malos manejos en el BPN, cuya nacionalización aprobó el miércoles el Parlamento con el voto exclusivo de la mayoría socialista.
La decisión de nacionalizar una de las instituciones menores de la banca portuguesa había sido anunciada el domingo pasado por el Gobierno, que argumentó la existencia de pérdidas irregulares acumuladas por la entidad de unos 700 millones de euros.
En el debate parlamentario, la izquierda señaló al BPN como una institución ligada al principal partido de la oposición, el Social Demócrata (PSD, centro-derecha), cuyos diputados acusaron por su parte al Gobierno de fallar en los mecanismos de regulación y errar con la decisión de nacionalizar el banco.
Pero el ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, justificó en varias declaraciones la nacionalización por la "imperiosa" necesidad de estabilizar el sistema financiero y garantizar los depósitos ante el peligro de una quiebra del BPN.
El Bloque de Izquierda y el Partido Comunista criticaron también al Gobierno por rescatar un banco privado con dinero de los contribuyentes y pidieron medidas ejemplares con los accionistas y administradores de la entidad responsables de las irregularidades.
El partido más a la derecha del arco parlamentario, el Popular (CDS-PP), ha sido el más duro con el Banco de Portugal y tras responsabilizarle de no actuar con diligencia en la crisis pidió la dimisión del gobernador de la entidad, Vítor Constancio.
El presidente del BPN, Miguel Cadilhe, que con la nacionalización dimitió del cargo, asumido en junio después de que se produjeran las operaciones irregulares, tachó al Gobierno de actuar por motivos "políticos" y no aceptar los planes de recuperación que él propuso.
Cadilhe fue ministro de Finanzas entre 1985 y 1990, cuando era primer ministro, con el PSD, el actual jefe de Estado portugués, Anibal Cavaco Silva.
La crisis del BPN, que el Gobierno ha insistido en deslindar de los actuales problemas financieros internacionales, estalló a raíz de las operaciones irregulares detectadas por la autoridad bancaria en una filial, el Banco Insular de Cabo Verde, comprada en 2002.
El BPN, que finalizó 2007 con unos activos líquidos de 8.025 millones de euros, tiene unos 230.000 clientes en Portugal y posee el 80 por ciento del BPN Brasil, con sede en Sao Paulo.
Tras la nacionalización, la entidad, en la que se ha abierto una investigación de la Fiscalía nacional y la autoridad bancaria, pasó a ser gestionada por el mayor banco luso, la estatal Caixa Geral de Depósitos.

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