Biarritz (Francia), 4 nov (EFE).- El ex presidente de Costa Rica, José María Figueres, ha afirmado hoy en Biarritz (Francia) que la crisis económica "abre el campo" a una futura coordinación entre Europa y Latinoamérica en distintas materias.
Figueres ha ejercido como moderador de un debate en el Foro Biarritz sobre cómo encaran la crisis Europa y América Latina, en el que han intervenido también el lehendakari del País Vasco, Juan José Ibarretxe, el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, el ex ministro galo François Bayrou y el economista y ex ministro colombiano José Antonio Ocampo.
En su intervención, el ex presidente costarricense ha cuestionado que actualmente exista un "alineamiento estratégico" entre Europa y Latinoamérica, a pesar de las cumbres que se han celebrado, ya que considera que ambas regiones han permanecido más atentas a sus propios problemas que a avanzar en una real cooperación.
No obstante, ha opinado que la crisis constituye una oportunidad para profundizar en esas relaciones y configurar una "agenda muy concreta" con aspectos como la alimentación, la energía y el cambio climático.
Ha recordado que Latinoamérica afronta la crisis después de seis años de crecimiento y que ahora sufrirá el descenso de las inversiones y las remesas, mientras que Europa continúa con dificultades para "hablar con una sola voz", sobre todo en los aspectos políticos.
Por su parte, José Antonio Ocampo, ha denunciado la "arrogancia" con la que se afrontó la crisis en un primer momento, cuando se dijo que no afectaría a la economía real y, sin embargo, "todo el mundo industrializado está en recesión".
"Hoy se reconoce que la crisis financiera es la peor desde la gran depresión", mientras que la economía real se enfrenta a la "peor recesión desde la postguerra".
Ocampo ha considerado que lo primero que se debe hacer es reactivar la economía con medidas que favorezcan la liquidez del sistema financiero, y que después debe abordarse "una reforma institucional profunda".
A su juicio, el nuevo orden debe incluir una "reforma profunda" del Fondo Monetario Internacional, de modo que cumpla la función básica de garantizar la coordinación macroeconómica internacional.
También debe constituirse una "corte de quiebras internacional" y debe dotarse al FMI de su propia moneda, lo que sería lo "más equitativo para los países en desarrollo".
Esta reforma se tiene que construir, según Ocampo, en el seno de las instituciones de Bretton Woods y las Naciones Unidas, ya que no es un problema "ni del G-7, ni del G-20".
El gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ha enumerado algunos efectos perniciosos de la crisis en su país, como el retorno de inmigrantes sin trabajo, el descenso de las remesas y la disminución de la inversión extranjera.
También ha alertado del peligro de que la crisis económica se convierta en una "crisis social", pese a que la situación "ha cogido preparados" a los países latinoamericanos, que ahora cuentan con sistemas financieros mucho más sólidos que hace unos años.
No obstante, se ha preguntado "cuánto más vamos a perder por el impacto en el orden social", ya que Latinoamérica mantiene aún las "preocupaciones" de la pobreza y la desigualdad y la "seguridad pública".
En un sentido similar se ha expresado François Bayrou, quien ha alertado de que la crisis no es sólo económica, sino que "la crisis social es casi inevitable".
Tras afirmar que asistimos al "derrumbamiento de un modelo", el ex ministro galo se ha preguntado si alguien está en disposición de "proponer un nuevo modelo", que resulta necesario para abordar los retos de las migraciones y de la "crisis climática".

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