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10 de Febrero de 2012

29/09/2008 - 23:49

Macarena Vidal

Washington, 29 sep (EFE).- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que ha quedado malparado tras el rechazo de la Cámara de Representantes al plan de rescate financiero, se reunió hoy con sus asesores para decidir qué hacer ahora.

Bush, al que sólo quedan cuatro meses al frente del país y cuya popularidad ronda tan sólo el 30 por ciento, ha apostado buena parte del capital político que le queda a este plan valorado en unos 700.000 millones de dólares.

El plan es muy impopular entre el electorado, que lo entiende como una recompensa al fracaso de Wall Street en momentos en los que las economías familiares ya se ven muy presionadas por el alza de la inflación, los recortes en los empleos y la caída en los valores hipotecarios.

Pero Bush, en diversas declaraciones, ha instado a apoyar el plan de rescate -o, según su nombre oficial, la Ley de Estabilización Financiera- con la advertencia de que la alternativa es poco menos que apocalíptica.

Y, aunque es difícil que aparezcan el hambre, la peste, la guerra y la muerte a lomos de sus caballos, como en el libro bíblico, sí que, por lo menos, en opinión de Bush, se produciría una nueva Gran Depresión, similar a la estallada en 1929, ha venido a decir el presidente en sus últimas intervenciones sobre la crisis financiera.

Hoy, en unas breves declaraciones junto al presidente de Ucrania, Víktor Yúschenko, Bush se declaró "muy decepcionado" por el rechazo del plan de rescate, pero indicó que: "seguiremos adelante" para tratar de salvarlo.

Además, el mandatario estadounidense afirmó que hoy mismo se reunirá con su equipo económico para determinar cuáles son los próximos pasos a seguir.

Asimismo, indicó, también se reunirá con los líderes del Congreso para determinar "el camino adelante".

No obstante, insistió, "atajaremos la situación económica de frente" para afrontar una crisis financiera que se presenta como la más grave desde la Gran Depresión.

"Hemos presentado un plan de grandes dimensiones porque tenemos un problema de grandes dimensiones", sostuvo el presidente estadounidense.

Previamente, el portavoz de la Casa Blanca Tony Fratto afirmó que "no cabe duda de que el país atraviesa una crisis difícil que hay que atajar".

Bush ha hecho declaraciones casi a diario desde que, al comienzo de la crisis hace dos semanas, los legisladores le reprocharon el no implicarse lo suficiente en un problema de vastas dimensiones.

Pero, pese a sus afirmaciones, no parece haber sido lo suficientemente persuasivo. O su capital político ya no es suficiente para unos legisladores que saben de la impopularidad del plan entre el público y que se juegan en muchos casos la reelección dentro de cinco semanas, en los comicios del 4 de noviembre.

El presidente patrocinó la semana pasada una reunión en la Casa Blanca a la que acudieron los candidatos presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, y los líderes del Congreso. La reunión concluyó en medio de duros reproches entre las partes y sin acuerdo.

Y eso pese a que, ante las cámaras, y al comenzar la reunión, Bush había alertado de que el país se enfrenta "a una crisis económica seria" si no se aprueba el programa. "Sabemos que necesitamos hacer algo lo antes posible", insistió.

Un día antes, en un mensaje a la nación televisado en directo, el presidente había advertido de que "sin una acción inmediata por parte del Congreso, Estados Unidos podría caer en un pánico financiero, a lo que seguiría una situación agobiante".

El presidente, un firme defensor del libre mercado, ha reconocido que en condiciones normales se opondría a un plan de intervención de la dimensión que maneja su Gobierno.

Pero, según afirmó en su discurso a la nación, "las situaciones extraordinarias merecen acciones extraordinarias", y la crisis actual requiere una maniobra "inmediata, porque de lo contrario el país entraría en una larga y dolorosa recesión".

A la vista de los desacuerdos y las recriminaciones que ya han comenzado de nuevo hoy entre republicanos y demócratas, el Hambre y la Peste ya deben estar ensillando los caballos.










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