Bruselas, 28 sep (EFE).- La Comisión Europea debe decidir esta semana si mantiene los aranceles que aplica desde hace dos años a los zapatos de cuero procedentes de China (16,5%) y Vietnam (10%), como medida de castigo por el "dumping" -venta por debajo del coste- desde esos dos países.
La UE introdujo este mecanismo defensivo hace casi dos años, el 7 de octubre de 2006, y tiene de plazo hasta el próximo día 6 para confirmar si abre una "revisión" del mismo, algo que, en la práctica, implicaría seguir aplicando los gravámenes adicionales por un periodo de hasta 15 meses.
Aunque puede consultar a los Estados miembros, la Comisión es la responsable de decidir sobre la continuidad o no de las medidas "antidumping", precisó a EFE el portavoz comunitario de Comercio, Peter Power.
Como ya sucedió hace dos años, cuando se acordó introducir los aranceles fijos tras seis meses de aplicación provisional, los Veintisiete están divididos entre los que cuentan con industria fabricante de calzado (España entre ellos) y los que tienen grandes grupos de distribución (liderados por Alemania).
En el último encuentro de expertos de comercio de la UE, a mediados de octubre, volvió a quedar clara esta división e incluso una mayoría de países se mostró contraria a continuar con los aranceles.
También abogan por su supresión las asociaciones de distribuidores de moda, de comerciantes y de consumidores, que consideran que sólo constituyen una protección "artificial e injustificada para los fabricantes menos competitivos".
A su juicio, ya ha quedado claro que los aranceles perjudican a los consumidores y a una mayoría de empresas comunitarias que apuestan por invertir en diseño e innovación.
Los gravámenes adicionales se aplican al calzado de cuero, incluido el infantil, pero no al deportivo de alta tecnología.
La Comisión calcula que sólo el 11% de los zapatos que se venden en la UE están afectados por el gravamen.
Pero, por ejemplo, la Federación europea de fabricantes de artículos deportivos asegura que los aranceles se aplican a entre el 30% y 40% de sus importaciones.
Tras una investigación de meses, Bruselas llegó a la conclusión de que tanto en China como en Vietnam hay clara intervención estatal en la producción de calzado, con subsidios ocultos, en forma de créditos a tipos de interés por debajo del mercado, coste del suelo más bajo, evaluación de activos inadecuada y moratorias fiscales.
Eso habría permitido a los fabricantes de los dos países exportar sus productos a la UE por debajo del precio de producción ("dumping"), en torno al 80 por ciento de su valor real en el caso de China y cerca del 50 por ciento para Vietnam.

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