En su quinta intervención como jefe del Ejecutivo en la tradicional fiesta minera asturleonesa de Rodiezmo (León), el líder socialista volvió a anunciar un aumento de las pensiones mínimas, tal y como hizo en los cuatro años anteriores, y reivindicó la subida como "la respuesta" del Ejecutivo a la "mala situación económica".
Tras recordar que las pensiones aumentaron la pasada legislatura un 30 por ciento, "la mayor subida de todo el periodo de la democracia", y que el alza llegó al 60% en percepciones para viudas, subrayó que los compromisos del Ejecutivo se traducen "en hechos" y se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
De cara a 2009, adelantó que España, a pesar de la coyuntura económica, volverá a incrementar las pensiones porque "es un país fuerte" y las elevará por encima de la media y "hasta un seis por ciento" las mínimas, todo ello con el objetivo de conseguir un 25 por ciento de aumento de 2008 a 2012. "Esta es mi forma de responder a las dificultades económicas", indicó.
Zapatero respondió a aquellos que piden flexibilidad, control del gasto público e intervención en la economía que el Gobierno dedicará sus esfuerzos a "apoyar a los ciudadanos" y no a las empresas que sufren una mala situación por haberse embarcado en procesos que no han sido "adecuados" para la economía española.
Acusó a la derecha de intentar "tapar" que la actual crisis proviene de un país, Estados Unidos, y una política, la de la Administración Bush, y recordó que con Bill Clinton la economía norteamericana "creció muy sana". Zapatero aseguró que la crisis estadounidense se debe a la "desregulación", el "vale todo" y al hecho de que se hacían las hipotecas "sin garantías".
En el caso español, aseguró que en los últimos años ha habido "un crecimiento sólido" y unos ingresos públicos "abundantes" y pidió "confianza" en el Gobierno para abordar la actual coyuntura. Aseguró que el Ejecutivo estará del lado de los trabajadores y que continuará aplicando políticas sociales.
El jefe del Ejecutivo manifestó su "plena confianza" en los trabajadores porque han sabido "arrimar el hombre para modernizar un país atrasado", se comprometió a continuar desarrollando políticas sociales y manifestó su convicción de que juntos recuperarán el crecimiento económico y el empleo.
Zapatero abogó por mantener el diálogo social y fijó la lucha contra el paro como la "tarea principal" del Gobierno, si bien advirtió al PP de que, a pesar de sus críticas, seguirá desarrollando sus políticas progresistas. Destacó que España cuenta con un sistema de protección contra el desempleo "fuerte y sólido" y que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social cuenta ahora con más de 56.000 millones de euros, frente a los 15.000 que tenía en 2004 cuando el PSOE regresó al poder.
El presidente del Gobierno dejó claro que la "gran prioridad" es la situación económica y las medidas de apoyo a las familias y las empresas y la lucha contra el desempleo pero pidió que "nadie se equivoque" porque mantendrán medidas de avance en derechos.
En respuesta a las críticas de Mariano Rajoy, quien acusó al Gobierno de no hacer nada contra la crisis, Zapatero subrayó que es el único presidente que acude al Parlamento a dar explicaciones y analizar la situación cuando ha habido "problemas serios" e insistió que su Ejecutivo no abandonará las políticas sociales, como la extensión de la educación infantil, que contará con una financiación de 1.000 millones de euros.
Defendió esta medida como una vía para crear más empleo y para mejorar la situación de los niños y se reafirmó en la necesidad de impulsar la igualdad y la conciliación laboral y aprobar una nueva ley del aborto, que mejore la actual en protección de mujeres y profesionales.

----





