11 de Diciembre, 10:48 am

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Renta Fija

Deuda corporativa: para conservadores optimistas

CRISTINA VALLEJO

Si en Europa se impone la cordura, los bonos de empresas pueden ser una buena opción

Las opciones seguras de inversión escasean, pero los ahorradores conservadores que tengan capacidad de asumir un cierto riesgo en el corto o medio plazo pueden atreverse con la renta fija corporativa, es decir, con las emisiones de bonos de las empresas.

Como ha ocurrido con la deuda pública, los precios de los bonos de las compañías también han caído con fuerza y sus rentabilidades son muy elevadas, lo que los convierte en un producto atractivo, en una gran oportunidad, siempre que, como recuerda Virginia Romero, analista de Banco Sabadell, no se haga realidad el peor de los escenarios posibles en Europa.
 
Esta semana, la complicada emisión de deuda alemana puede marcar el principio del fin de la crisis de la deuda europea. Si Alemania comienza a sufrir problemas de financiación, entonces quizás Angela Merkel vaya retirando sus objeciones a las medidas que según los analistas acabarían con el efecto contagio. Y, con ello, también se irían recuperando los precios de los bonos privados y se solucionarían los problemas y los riesgos de este mercado.

Riesgos para el inversor. Ahora, como describe Marián Fernández, de Inversis, está muy seco, es muy volátil, sufre de iliquidez y las bandas de precios están muy abiertas (la horquilla entre el precio de oferta y el precio de demanda es muy amplia). Además, el mercado de bonos corporativos está lleno de vendedores y existe el riesgo de no encontrar contrapartida cuando se quiera deshacer una posición, algo que sobre todo se sufre en la colocación de paquetes pequeños. 

Selección de empresas. Como ocurre cuando se invierte en Bolsa, a la hora de hacerlo en deuda privada, también hay que realizar una intensa labor de selección sectorial y empresarial. Alberto Matellán, de Inverseguros, recomienda bonos de compañías que tengan un flujo de caja recurrente y poca deuda. Además, «buscaría compañías globales con ingresos muy diversificados geográficamente».
 
Virginia Romero, por su parte, evitaría los bonos que han emitido compañías reguladas, como las «utilities», dado que se enfrentan al riesgo de que cambie la legislación. Lo malo es que en España hay muy pocas compañías que realicen emisiones. En realidad, sólo lo hacen las eléctricas, Telefónica, los bancos, que ahora mismo tienen mucho riesgo y algunos analistas consideran que, de momento, convendría evitar, y compañías puntuales como Abengoa y OHL. Aunque Marián Fernández sí recomienda el sector financiero y, últimamente, también ha añadido las emisiones de Abengoa y OHL entre sus recomendaciones.

Si confía en que la recuperación económica no se va a truncar, pueden ser recomendables las emisiones de empresas más cíclicas.
 
Entre los expertos se repite mucho el nombre de Italia como mercado en el que invertir. Y, en general, entre EE.UU. y Europa, es la segunda la que más ha sufrido, sobre todo las emisiones de los países periféricos.
¿Y las nuevas emisiones? Ahora, sólo compañías  seguras, como Nestlé tienen abierto el mercado y, según Ignacio Victoriano, de Renta 4, no dan rentabilidades altas.

¿Conviene apostar por los «high yield»? Los bonos de alta rentabilidad que, por tanto, supone asumir un «plus» de riesgo, quizás convengan en este momento, aunque con dos precisiones que apunta Matellán: las empresas de países emergentes que emiten «high yield» están menos apalancadas que los de los países desarrollados. Además, en relación con otras emisiones, dan poca rentabilidad.

¿A qué plazo invertir?_Los analistas se inclinan por el corto plazo. «Es en los plazos cortos, en la deuda a un año o año y medio donde se pueden encontrar los 'chollos'», apunta  Victoriano. «En un escenario racional, si el inversor puede aguantar a vencimiento, los bonos que tienen valor son los de plazos cortos», comenta Romero. «El crédito no paga bien a partir de 2014», añade  Fernández. Aunque en el caso de los bonos de alto rendimiento, «high yield», se podría apostar por vencimientos en 2015 o 2016.
 
Fernando Luque, de Morningstar, en cambio, cree que a la hora de seleccionar los plazos, el inversor tiene que valorar cuál es su horizonte de inversión: «Hay que intentar adecuar el instrumento financiero al plazo de inversión, es decir, en instrumentos de largo plazo cuando el horizonte es amplio e inversamente invertir en productos de corto plazo cuando el horizonte es a corto plazo». Pero también depende del riesgo que uno quiera asumir.

Mejor, a través de fondos. Dados los riesgos que entraña la deuda privada, Fernández aconseja invertir en renta fija privada a través de fondos de inversión, salvo que el ahorrador esté dispuesto a mantener los bonos hasta su vencimiento. Luque da otro argumento para apostar por deuda privada a través de fondos o ETF's (fondos cotizados): suelen estar diversificados a nivel sectorial. «Ahora bien, si tuviera la posibilidad (y hay, por ejemplo, ETF's que lo hacen), evitaría el sector bancario europeo», precisa.

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