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Juan Fernando Robles, director general del Instituto Superior de Técnicas y Prácticas Bancarias, asegura que se trata de «una reacción lógica debido a la subida de la morosidad y la pérdida de rentabilidad a la que están asistiendo las entidades en esta crisis». En su opinión, no obstante, las mayores subidas las están sufriendo los clientes poco rentables y poco activos, aquellos que manejan saldos medios bajos o que tienen poca actividad bancaria. «En general, si un cliente está vinculado, las comisiones que le aplican son menores», comenta.
Ante la imparable subida de tarifas, desde ADICAE (Asociación de Usuarios de Banca, Cajas de Ahorros y Seguros) aconsejan al cliente ser más activo y negociar una bajada o incluso una exención de las mismas.
Cuentas más caras
A lo largo de 2009 se han encarecido todas las comisiones bancarias básicas. Una de las más llamativas es la que cobran las entidades por mantener abierta una cuenta a la vista, que se ha elevado un 4,4 por ciento en el último año. Es decir, ahora, de media bancos y cajas cobran 42,14 euros anuales por disfrutar de una cuenta corriente, el producto de entrada y con el que se inicia una relación bancaria.
Llama la atención que, precisamente, en esta etapa en la que los ahorradores buscan, sobre todo, instrumentos líquidos, como las cuentas corrientes, los bancos aprovechen para subir sus tarifas. De hecho, según los últimos datos del Banco de España, a cierre del tercer trimestre de 2009, el 43 por ciento del ahorro de las familias españolas, unos 299.209 millones de euros, permanecía depositado en las denominadas cuentas a la vista. Juan Fernando Robles asegura que esta práctica responde a «la necesidad de los bancos de incrementar a toda costa sus márgenes financieros».
El ahorrador debe estar, por tanto, muy atento a las nuevas tarifas que puede comenzar a aplicarle su entidad. Según la Circular 8/1990 del Banco de España, bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito sólo están obligadas a comunicar al organismo supervisor las tarifas máximas que aplican en sus servicios y a publicar en sus sucursales cualquier cambio en los precios al menos dos meses antes de su aplicación. Pese a este compromiso, es posible que el cliente no se entere de que las comisiones que paga o la rentabilidad que le ofrece su cuenta han variado. Por eso, es momento de ser más activo. «Sobre todo, porque la competencia entre entidades es ahora muy alta», añade Robles.
Conviene comparar
Además, la libertad de contratación con la que actúan los bancos hace posible que mantengan unas tarifas muy dispares. Sólo en el ámbito de las cuentas corrientes, por ejemplo, Banesto en la actualidad publica que puede aplicar una comisión máxima de mantenimiento de 60 euros anuales. En Santander, el coste máximo de este servicio es de 46,88 euros, en BBVA, de 30,05 euros, en Caja Madrid, de 36,06 euros y en La Caixa, de 30 euros al año.
Sin embargo, es posible también encontrar entidades que no cobran nada, a ningún cliente (sea cual sea su vinculación y su saldo medio), por mantener abierta una cuenta. Son los casos de bancos «on-line», como Openbank, Uno-e, ING Direct, Oficina Directa (de Banco Pastor), Bancopopular-e o Activobank.
Otra posibilidad que permite pagar comisiones más bajas, o incluso nulas, es asociarse a una promoción de «tarifa plana». En Santander mantienen abierto su compromiso de Comisiones Cero para clientes particulares, con nómina o pensión, hipoteca o plan de pensiones (con una aportación anual igual o superior a 600 euros).
Desde el Instituto Superior de Técnicas y Prácticas Bancarias aseguran que, pese a la subida generalizada de comisiones, las entidades operan con un amplio margen de negociación. «Admiten bajadas de tarifas o incluso exenciones cuando se trata de clientes que les generan amplio negocio. Los que más posibilidades tienen de negociar son los que cuenten con nómina y recibos domiciliados, seguros, tarjetas...», añade.
Ojo a las descubiertos
Otra reacción lógica de la crisis se advierte en la subida de comisiones que han efectuado de forma masiva las entidades por reclamar un descubierto. A partir de ahora, cuando un cliente deje su cuenta en números rojos, las entidades le cobrarán una comisión mínima de 30 euros (frente a los 9 euros que cobraban a cierre de 2008). Es decir, el coste ha subido un 233 por ciento. El fantasma de la morosidad (en el ámbito hipotecario los impagos alcanzaban el 4,85 por ciento en septiembre, frente al mínimo del 0,60 por ciento de 2007) justifica el mayor encarecimiento en esta partida. Y esta misma estrategia se extiende a las tasas aplicadas en los créditos hipotecarios. Sólo la comisión mínima de estudio por solicitar una hipoteca se ha incrementado desde 120 euros hasta los 300 euros, es decir, un 150 por ciento.
También es notable el encarecimiento de las tarjetas. La cuota de mantenimiento de una tarjeta de débito cuesta ahora un 9,9 por ciento más que en 2008 y la de crédito, un 6,6 por ciento más. Por su parte, sacar dinero de un cajero (otra de las operaciones básicas bancarias más habituales) se ha encarecido un 0,6 por ciento.

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