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renta 2016

Declaración de la renta: dime en que comunidad vives y te diré si te sale a pagar o a devolver

Faltan apenas cuatro semanas para que se dé el pistoletazo de salida a la campaña de la Renta de 2016 y cada contribuyente puede calcular las posibilidades que tiene de que su declaración le salga a devolver o pagar dependiendo de la Comunidad Autónoma donde resida, ya que como recuerda José María Mollinedo, secretario general del sindicato de técnicos de Hacienda, «las retenciones se realizan teniendo en cuenta la normal estatal y no la autonómica». 

El impuesto sobre las personas físicas, como recuerdan desde el REAF-REGAF, órgano especializado del consejo de economistas, se articula en dos partes, una estatal cuyo tipo mínimo es del 9,5 por ciento y otra autonómica. La reforma fiscal de Mariano Rajoy acometida en 2015 supuso una rebaja de tipos en la parte estatal y dio libertad a las comunidades para que regularan en la misma dirección (o no) bajo la única directriz de que se guardara la progresividad. 

Esto hace, como recuerda Rubén Gimeno, director del servicio de estudios de REAF-REGAF, que «vivir en una comunidad u otra implica una carga fiscal distinta, aunque la diferencia, que varía entre el 6 por ciento de los tipos mínimos, al 12 por ciento, de los máximos, es menor en IRPF que en otros impuestos como el de sucesiones».

No obstante, Mollinedo señala que las comunidades autónomas con mayor déficit «han sido las más reticentes a la hora de reducir los impuestos». También tiene mucho que ver la política, sigue argumentado Mollinedo, ya que en años electorales «en lugar de reducir impuestos se suele incrementar el gasto público como reflejo de una mayor actividad».

Diferente comunidad, tipo distinto

Como refleja el informe Panorama de la Fiscalidad autonómica y Foral de 2017 presentado por el REAF-REGAF, a principios de año se han producido pequeños cambios, pero se mantiene la tendencia de años anteriores y hace que la Comunidad de Madrid siga siendo, un año más, la región en la que se goza de una mejor fiscalidad, puesto que ha optado por replicar los mismos tipos de la estatal. De esta manera, el tipo mínimo es del 19 por ciento (9,5 por ciento de la parte estatal y otro 9,5 por ciento que corresponde a la autonómica). Otras regiones como Andalucía, Aragón, Asturias y Murcia han elevado el tipo mínimo autonómico al 10 por ciento, mientras que en Extremadura es del 10,5 por ciento y en Cataluña del 12 por ciento, siendo la única comunidad que no los actualizó en 2015.

En cuanto a los tipos máximos, que según la norma estatal es del 22,5 por ciento a partir de 60.000 euros, la mayoría de los comunidades también han optado a regularlos, bien hacia arriba o hacia bajo. Así, Madrid también encabeza la clasificación de las comunidades con menores tipos al situarse la parte autonómica en el 21 por ciento y un conjunto total de 43,5 por ciento. Le sigue Castilla y León, con un 21,5 por ciento. Por la parte alta destacan Andalucía, Asturias, Cantabria, Cataluña, La Rioja y Comunidad Valenciana con un 25,5 por ciento arrojando un balance total del 48 por ciento. «La Comunidad Valenciana», continúa Gimeno, «ha subido en tres puntos el tipo máximo». 

De acuerdo a las tarifas, Cataluña sería la región con los tipos más altos tanto para rentas altas como bajas al ir la horquilla entre el 21,5 por ciento y el 48 por ciento. 

De lo que sí se desprende el estudio del REAF-REGAF es que la subida o bajada de impuestos es independiente del color político del Gobierno de la región. En 2017 solo ha movido los tipos del IRPF la Comunidad Valenciana, gobernada por PSOE, Compromís y Podemos. En Asturias, gobernada por PSOE e IU, ha bajado el impuesto de sucesiones y donaciones, mientras que en Castilla-La Mancha, con una coalición de PSOE y Podemos, lo han incrementado. 

En cuanto a los territorios forales, estos tienen una normativa totalmente distinta. Así, País Vasco paga según una tarifa que abarca tipos desde el 23 por ciento al 49 por ciento. Mientras que la tarifa del ahorro comprende una horquilla que va desde el 20 por ciento al 25 por ciento. En Navarra los tipos se mueven entre el 13 por ciento y el 52 por ciento. 

Dónde se pagan más impuestos

En este 2017, la Comunidad Valenciana se ha convertido en la región con mayor presión fiscal para las rentas altas, al modificar los tipos a principios de año, bajando los de las rentas bajas y subiéndolas a partir de 50.000 euros. De esta manera, un contribuyente que gane 160.000 euros al año, soltero y sin hijos, sin ninguna otra circunstancia personal que pudiera darle derecho a deducción estatal o autonómica, tendrá una retención de 62.588,94 euros frente a los 58.125,37 euros que paga un contribuyente de las mismas características en Madrid. Cataluña y Extremadura, dos de las regiones que tienen también una presión fiscal alta, aplicarían retenciones de 59.780 euros y 62.229 euros respectivamente para una renta también de 160.000 euros.

Para las rentas medio-altas, Extremadura sería la comunidad en la que se aplicaría una mayor retención fiscal. Así, un trabajador que ganara 45.000 euros pagaría por IRPF 9.891 euros, si su sueldo alcanzase los 70.000 euros la retención se elevaría a 20.000 euros y si fuera de 110.000 euros, superaría los 38.550 euros. Por el lado contrario, Madrid seguiría siendo la mejor comunidad autónoma ya que las retenciones aplicadas serían de 9.306 euros, 18.975 euros y 36.375 euros para los mismos salarios, es decir, experimentarían una diferencia de 500 euros, 1.100 euros y 2.200 euros solo por vivir en una comunidad diferente.

Las rentas medias residentes en Cataluña son las más perjudicadas impositivamente. Para un salario de 20.000 euros anuales (22.858 euros es el salario medio en España correspondiente al ejercicio 2015) la retención es de 2.510 euros mientras que para un madrileño, es de 2.303 euros, es decir, apenas 200 euros más. 

En cuanto al salario más habitual, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es de 16.490 euros, los trabajadores catalanes serían los que soportarían una mayor presión fiscal con una retención de 1.611 euros, mientras que los madrileños se ahorrarían casi 200 euros hasta los 1.434,89 euros.

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