28 de Noviembre, 03:55 am

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Los bancos en el ojo del huracán

Acciones bancarias: la crisis se perpetúa

CRISTINA VALLEJO

Las dudas sobre su solvencia, la amenaza de nuevas ampliaciones, nacionalizaciones y el parón del negocio hunden a los bancos en Bolsa

Apenas han pasado dos meses desde la publicación de los «test de estrés» a los que se sometió la banca con unos tranquilizadores resultados, pero esta semana el Fondo Monetario Internacional los ha dejado inservibles y, por tanto, el sector está inmerso en una gran incertidumbre que continuará pesando sobre sus precios en Bolsa. No sólo por el peligro de las ampliaciones de capital, también porque se vuelve a cernir sobre ellos el peligro de nacionalización, de reducción de los dividendos y de la viabilidad de su negocio.

El riesgo más acuciante son las dudas sobre la solvencia de las entidades. El informe de estabilidad financiera del FMI ya se había filtrado y su directora gerente, Christine Lagarde, llevaba semanas advirtiendo de la necesidad de recapitalizar los bancos, pero no ha sido hasta el pasado jueves cuando los inversores han podido verlo negro sobre blanco: el riesgo de crédito de la banca europea asociada a la crisis de la deuda asciende a 300.000 millones de euros.
 
Esta cantidad no es, como señala Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada, un agujero de capital, ni  de pérdidas, sino el riesgo de crédito. Esa cantidad, ese riesgo sería la que habría que estresar, según Joaquín Maudos, profesor del IVIE, para contabilizar qué porcentaje se convertiría en pérdidas que habría que cubrir con nuevo capital.

¿Por qué el FMI_detecta unos riesgos en los que no cayeron los test de estrés cuando se supone que se ponían en el peor de los escenarios? La discrepancia reside en la valoración de la cartera de deuda. El FMI cree que las entidades subestiman su riesgo.
 
Críticas al FMI 

Algunos analistas creen que el FMI ha actuado de manera irresponsable. El propio Carbó:_«No ha elegido el mejor momento, aunque tampoco el informe ha sido bien interpretado». Aún más crítico se muestra José Carlos Díez, de Intermoney:_«El FMI ha provocado una estigmatización generalizada de la banca». Este analista también cuestiona su metodología, porque utiliza como referencias títulos poco líquidos, como los seguros contra el impago (CDS) o los bonos del mercado secundario.
 
José Carlos Díez propone valorar toda la cartera de deuda que tienen los bancos a vencimiento. No es casual, según este analista, que el suelo de las Bolsas en marzo de 2009 coincidiera con la eliminación de la exigencia de valorar a precios de mercado determinados activos de la banca americana. Carbó muestra ciertas reticencias a esta propuesta:_con ella, se podría ganar tiempo para sanear y recapitalizar a la banca, pero, si no fuera así, la operación supondría sólo «hacerse trampas al solitario». Además, en el mercado ya ha calado la idea de que los bancos necesitan más capital. Sus accionistas están perdidos.
  
Pero podrían limitarse las ampliaciones de capital. Según Díez, hay que descartar que Italia y España vayan a suspender pagos:_no tiene sentido obligar a capitalizar una pérdida que no se va a producir. Además, exige un análisis banco a banco. Y, a partir de ahí, que se siga en Europa el mismo camino que en España, donde se analizaron todas las entidades, se discriminó entre las que necesitaban capital, las que no, y se diseñó un plan para recapitalizar a las que tuvieran problemas.

En Europa hay entidades que necesitan capital. Y, aunque no sea así, el mercado comienzan a exigirles más solvencia. Pero las filtraciones no ayudan. Por ejemplo, la del pasado jueves, en que fuentes comunitarias apuntaban las necesidades de capital de 16 entidades europeas. Los analistas creen que es de gran irresponsabilidad hacer este tipo de filtraciones: ello desata declaraciones, desmentidos y dudas que no suelen sentar bien a los mercados.
 
Una solución europea

Carbó aconseja una solución europea para recapitalizar a los bancos. Porque a algunos Estados les resultaría complicado apelar al mercado para financiar la capitalización pública de los bancos. Quizás, el mejor instrumento sería el fondo de estabilidad europeo, que podría usarse como garantía en caso de que las ampliaciones no fuera suscritas por los inversores privados.
 
Pero Jesús de Blas, de Crédit Agricole-Mercagentes, cree difícil que las ampliaciones de capital se cubrieran en el mercado, por lo que entrarían de nuevo los Estados en su capital. Aunque podría haber acuerdos puntuales con fondos soberanos árabes, como parece que está sucediendo en BNP Paribas.
 
Estas operaciones, para el accionista actual de las entidades es fatal, porque supondrá una gran dilución de su participación: las ampliaciones serán muy grandes, de muchas acciones, porque los precios a los que cotizan ahora son muy bajos y, además, el mercado exigirá fuertes descuentos, según Jesús de Blas.

¿Ir a las ampliaciones?

¿Hay que acudir a las ampliaciones de capital? Marián Fernández, de Inversis, cree que sería mejor entrar después de la ampliación de capital. Pero, a corto plazo, el riesgo de emisión de nuevas acciones desincentiva la inversión.

El accionista de un banco no puede olvidar el riesgo de rebaja del dividendo. Nagore Díez, de Norbolsa, cree que los bancos generalizarán el pago de dividendo en acciones, lo que constituye, además de una reserva de recursos, ampliaciones de capital encubiertas. Y si entra el Estado en el capital de una entidad, según advierte Maudos, lo que exigirá será que reserve recursos en lugar de distribuirlos entre los accionistas. Y De Blas añade:_«No tiene sentido que las autoridades exijan más capital y que los bancos mantengan el dividendo. Habrá recortes».

Al margen de los problemas derivados de su solvencia, hay que prestar atención al propio negocio de las entidades. Porque, como recuerda Nagore Díez, los costes de financiación de la banca son altos y difíciles -lo estamos viendo ahora con las emisiones de pagarés-, lo que lleva mucho tiempo atacando los márgenes. Los bancos tenían la esperanza de que este problema se fuera solventando con las subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo, tendencia que corre el riesgo de revertirse: el BCE podría bajar el precio del dinero. «Hay que estar atento a las previsiones que presenten los bancos cuando hagan públicos los resultados del tercer trimestre», dice Nagore Díez. Además, el parón económico es otro lastre, porque se traduce en parón de su actividad y en deterioro de sus activos, con el aumento de la morosidad que conlleva.
 
Pero éste no es un problema coyuntural, sino estructural: «El inversor debe mentalizarse de que los bancos van a ser más conservadores, más aburridos y menos rentables. Además, debe acostumbrarse, a que el Estado puede permanecer en el accionariado», dice Carbó. EE.UU. ha dado una lección: el capital público se salió demasiado pronto.

Los bancos españoles están saliendo mejor parados en esta crisis. Pero no hay que fiarse. Como dice Nagore Díez, cuando se pase la crisis soberana, los inversores pueden volver a fijarse en su «ladrillo».

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