Y todos han coincidido en su conclusión: aquí todavía hay mucho que ganar. «Por primera vez, Iberoamérica sale de una fuerte crisis internacional más rápido y en mejor forma que otras regiones del mundo», señalaba en la inauguración del Foro Latibex el presidente de BME, Antonio Zoido. Eso, a pesar de que también se ha visto afectada desde un punto de vista económico: reducción de las exportaciones, contracción del consumo, escasez de crédito, aumento del desempleo, etc; todo ello acompañado de una bajada importante de sus mercados de valores en 2008.
«Durante este foro, las compañías han venido a reafirmarse en las excelentes perspectivas de las que goza la zona como área económica. Concretamente Brasil, tras un ejercicio 2009, donde el PIB habrá crecido cerca del uno por ciento, las proyecciones de crecimiento para 2010 apuntan hacia una horquilla de entre el 5 y el 6 por ciento», nos recuerda Alejandro Varela, gestor del fondo Renta 4 Latinoamérica (fondo referenciado al índice FTSE Latibex Top).
Lo cierto es que si las condiciones económicas mundiales continúan acompañando, no parece haber motivo para no seguir confiando en Latinoamérica como alternativa de inversión, incluso después de las fuertes subidas experimentadas este año por las bolsas latinas. «Las valoraciones de Latinoamérica siguen siendo atractivas, debido a los niveles mínimos de riesgo y el fuerte crecimiento de los resultados de las compañías», afirma Juan Pablo Jimeno, consejero delegado de BBVA AM.
Sólo hay que echar un vistazo a las acciones que componen Latibex para darse cuenta de que algo está pasando en la región. Hay títulos, como Volcán, con una revalorización del 339 por ciento.Y esto no es sólo Volcán. Desde los mínimos de marzo, Latibex (su índice FTSE All Share) ha subido un 89 por ciento.
Este mercado, creado a finales de 1999 por la bolsa española, permite al inversor minorista (lo mismo que al institucional) acceder a las mayores compañías de la región, de una manera sencilla, y en euros (evitando así, el riesgo divisa). Así que si a usted le apetece poner una «pizca» de ritmo latino en su cartera, puede darse una vuelta por Latibex. Empezó con cuatro compañías y una capitalización de 6.000 millones de euros; hoy cotizan 45 valores, por valor de 360.000 millones de euros.
Ahora bien, ¿dónde están las mejores oportunidades? ¿Por qué compañía hay que decidirse? ¿Por una brasileña, debido el potencial de Brasil? ¿Por alguna mexicana, ahora que parece que Estados Unidos, el gran socio comercial de México, empieza a mostrar signos de recuperación? ¿O quizás por alguna compañía de otro país? Las hay de Perú, Chile, Argentina y Puerto Rico.
¿Brasil o México?
En principio, Brasil es el favorito de los expertos. Nos recuerda Alejandro Varela que se trata de un país que ha «solventado de manera sobresaliente el contratiempo de una crisis exportada desde las economías avanzadas». De hecho, incluso con crisis, Brasil ha conseguido mantener una elevada creación de empleo.
Es cierto que hay algunos argumentos que podrían retraer la decisión de invertir en este mercado, como, por ejemplo, el reciente establecimiento del impuesto del dos por ciento para la compra, en divisa, de activos financieros, el hecho de que 2010 sea un año electoral o que la bolsa brasileña haya subido tanto (un 77 por ciento). Por ejemplo, Alberto Espolosín, gestor del fondo Ibercaja Latinoamérica, asegura que ellos están ahora más positivos con México debido, precisamente, al mejor comportamiento de la bolsa brasileña este año.
Pero también hay argumentos que juegan a favor del país de las Olimpiadas 2016. El principal, dice gestora de fondo latinoamericano de Ahorro Corporación, María José Román, «es que en la bolsa brasileña están mejor representadas las empresas que más se benefician de la recuperación económica mundial (materias primas, energía, industria...)». Además, Brasil se beneficia de la pujanza económica de Asia, mientras que México depende casi en exclusiva de la economía americana. «Esto nos lleva a que de cara al inicio de 2010 aún sigamos más positivos en los valores brasileños», añade Román. De entre los que cotizan en Latibex, sus preferencias son las mineras Vale y Usiminas, la petroquímica Braskem y Banco Bradesco. De las mexicanas, prefiere Alfa, un conglomerado de petroquímica, alimentación y telecomunicaciones.
Alejandro Varela distingue entre el corto y el largo plazo a la hora de recomendar acciones cotizadas en Latibex. En el primer caso, cree que podría ser interesante apostar por el sector financiero, dentro del cual elige Bradesco y Banco de Chile. También le gusta el sector de la distribución. Sus favoritos son la empresa mexicana de ventas especializadas y servicios financieros Elektra y el grupo, también mexicano, Modelo (dueño de la cerveza Coronita). Sin embargo, la apuesta por excelencia en la zona seguirá siendo, según Renta 4, las compañías de materiales básicos y minería. En este caso, la recomendación para el medio y el largo plazo son tres brasileñas: la petrolera Petrobrás, y las dos mineras, Vale y Usiminas.
«La región en su conjunto alcanzará niveles de crecimiento sostenido de cerca de un cuatro por ciento en 2010», asegura Armando Senra, director general de BlackRock en España. Para esta firma, Brasil es la apuesta más clara. México todavía lo tienen infraponderado, por una recuperación más lenta y su dependencia de Estados Unidos. Y de Chile creen que aún está caro. Sus apuestan continúan en los sectores orientados a la demanda interna, como el consumo, las industriales y las fianancieras. En cambio, están infraponderados en materias (por toma de beneficios).
Dice Alejandro Varela que «invertir en Latibex no es sólo una excelente oportunidad para buscar la inversión más rentable de cara a los próximos tres años, sino también una opción para diversificar una cartera con valores que exhiben múltiplos atractivos, deudas muy controladas, balances saneados y expectativas de crecimiento elevadas». En general, los expertos se muestran positivos no sólo con la mayor fortaleza económica de la región y su mejor entorno político. También apuntan a la relación de Latinoamérica con Asia, sobre todo China, de la que dicen es una relación «win to win», donde todos ganan.

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