Perspectivas 2009 - Fidelity
El 2009 tampoco será un año fácil
El
crecimiento mundial está bajando de ritmo bruscamente en respuesta a
una amplia contracción crediticia por lo que varios países entrarán en
recesión. Probablemente continuemos viendo una alta volatilidad
mientras los inversores se tambalean entre unas malas noticias
económicas y una gama de paquetes de estímulo sin precedentes
desplegada por bancos centrales y gobiernos. Por eso, en lugar de
tratar de anticiparse a las inflexiones bursátiles y entrar y salir del
mercado, podría ser recomendable para
los inversores más cautelosos diversificar a través de varias clases de
activos o invertir en fondos mixtos moderados.
Irónicamente, después pasar la mayor parte de 2008 preocupados por la inflación, el principal temor de los responsables políticos ahora será la posibilidad de una deflación.
El colapso de los precios de las materias primas ha hecho que la
economía mundial se desplace definitivamente desde la 'estanflación' al
ciclo de la 'reflación', un entorno caracterizado por una actividad
débil y la disminución de la inflación. Esta etapa del ciclo económico suele ser más favorable para la renta fija que para la renta variable y los activos monetarios. La renta fija soberana podría ser atractiva el próximo año a medida que los bancos centrales continúan recortando los tipos.
Los
activos que generan ingresos cotizarán con una prima a medida que los
tipos ofrecidos por los depósitos caen bruscamente. Para los inversores
más aventureros interesados en ingresos, los bonos corporativos podrían ser atractivos.
Aunque sus rentabilidades están muy por encima de la deuda soberana,
los inversores tendrán que asumir un aumento significativo en los
impagos corporativos.
Los inversores en renta variable
afrontarán un juego de tira y afloja entre el deterioro de los
beneficios y unas valoraciones cada vez más interesantes. Las
rentabilidades de los dividendos están empezando a ofrecer soporte y
las acciones lucen baratas en comparación con los beneficios y el valor
de los activos. Es probable que ya haya pasado lo peor de la crisis
bancaria y los títulos de consumo ya han comenzado a descontar una
recesión profunda.
Los sectores sensibles a los tipos de interés, como por ejemplo los títulos de consumo
cíclico, y las áreas defensivas como el consumo básico y la atención
sanitaria serán las áreas más atractivas para los inversores. El sector financiero probablemente ofrecerá retornos superiores al sector industrial.
El mercado inmobiliario residencial seguirá perdiendo valor,
aunque la caída se ralentizará a medida que empiece a sentirse el
impacto de los recortes de tipos. Por otro lado, el mercado
inmobiliario comercial seguirá viéndose afectado por la falta de
crédito mientras los bancos reconstruyen sus balances. Sin embargo, el
mercado está descontando unas perspectivas muy malas y la sensibilidad
de los inmuebles a los tipos de interés podría convertir a este sector
en uno de los próximos en reaccionar a los estímulos.
La relajación en las condiciones de la financiación del comercio internacional podría generar un rebote de los precios de las materias primas debido
a que las fábricas se han visto obligadas a consumir sus reservas de
materiales básicos y necesitan reaprovisionarse. Un indicador clave
será el Baltic Dry Freight Index, que podría subir rápidamente si los
bancos vuelven a financiar envíos marítimos. Probablemente sería
acertado vender cuando se produzca ese repunte. Y es que los precios de
las materias primas posiblemente seguirán estando sometidos a una
presión bajista a medida que la actividad industrial se contraiga y
aumente el exceso de capacidad.
La tesis del desacoplamiento que
defendía que los mercados emergentes podrían prosperar a pesar de una
ralentización en el mundo desarrollado, no sólo se ha puesto a prueba
sino que se ha visto invalidada por las recesiones sincronizadas en
varias de las economías más grandes del mundo. La renta variable de los mercados desarrollados se comportará mejor que la de los mercados emergentes.
Los
EEUU se beneficiarán de su relativa diversidad, su fuerte exposición al
consumo básico y atención sanitaria y la probabilidad de apreciaciones
adicionales del dólar a medida que los tipos de interés del resto de
los mercados se acerquen a los de EEUU y Japón.
Una de las
sorpresas en 2009 podría ser una recuperación en el gasto del consumo
en EEUU desde los niveles actualmente deprimidos por la caída en los
precios de la energía y la reducción de los tipos hipotecarios.
En
algún momento, aunque posiblemente no al año que viene, la 'reflación'
pasará a convertirse en una 'recuperación' plena en la que se dará un
mercado alcista sostenido para la renta variable. Pero antes de
adoptar una postura optimista, necesitaremos ver indicios de que la
relajación está surtiendo efecto, que los bancos vuelven a conceder
crédito y que los cazadores de gangas están entrando en el mercado
inmobiliario para apuntalar los precios.
Los lemas para los inversores en 2009 serán la cautela y la diversificación.
En vista de retornos atractivos en el mercado de renta fija y un
posible rally de mercado bajista en las clases de activos de mayor
riesgo, la mejor manera de protegerse contra las fluctuaciones
imprevistas será invirtiendo en carteras moderadas.