19 de Diciembre, 17:17 pm
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Reestructuración bancaria

El desastre de las participaciones preferentes

RAFAEL RUBIO

se ha hecho asumir a la clientela de bancos y cajas una parte de la reestructuración de estas entidades sin advertírselo

Reconozcamos, como mínimo, que no es normal lo que está ocurriendo con las participaciones preferentes que las entidades financieras han venido colocando desde 2007 entre sus clientes.

No estuvo bien la comercialización, ni la ausente actitud del Banco de España, ni las propuestas de conversión que se están haciendo... Seamos claros: se ha hecho asumir a la clientela de bancos y cajas una parte de la reestructuración de estas entidades sin advertírselo. Buena parte de ellos, clientes de perfil conservador, tendrán ahora que admitir acciones precisamente de una sociedad que pertenece al sector más volátil de la Bolsa.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está insistiendo ante las entidades para que informen a su clientela del valor real de esas participaciones, según la cotización en el mercado secundario, y que en la mayoría de los casos apenas supera el 60 por ciento. Para evitar el descontento de su clientela y aumentar su capitalización, algunas entidades están ofreciendo a los tenedores de estas participaciones la posibilidad de conversión en acciones, tarea no siempre fácil porque muchos de esos clientes no quieren saber nada de la renta variable.

La posibilidad de una fuerte oleada de fusiones bancarias en España a lo largo del próximo semestre está haciendo que la CNMV insista ante las entidades para que resuelvan el problema de las participaciones preferentes. Quieren evitar el gran escándalo que supondría que en el momento de la fusión los clientes conozcan que los títulos que compraron hace apenas dos o tres años se valoran ahora a un 60 por ciento de su precio. Ello, sin duda, complicaría un poco más cualquier proceso de fusión que se considera ineludible y que debe llevarse a cabo con la mayor premura de tiempo.

El problema es que el volumen de preferentes que hay en el mercado es muy alto y que el precio y las expectativas de los valores bursátiles no está en su mejor momento. Parece inevitable que alguien deba soportar la indignación de los clientes. La CNMV  advirtió a través de folletos y de advertencias de obligada inserción en los impresos que tenían que firmar los clientes de los riesgos de las participaciones preferentes, pero ello no fue suficiente.

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