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Las alarmas se encendieron bien pronto, lo que tardó el ‘Wall Street Journal’ en publicar un informe en el que dudaba abiertamente de los famosos test de estrés de la banca europea, sugiriendo en concreto un maquillaje a escala industrial de la deuda soberana en las carteras bancarias. Por si el río no bajaba lo suficientemente revuelto, la patronal de entidades financieras alemanas ha dicho que los diez bancos más grandes del país necesitarán 105.000 millones para hacer frente a la nueva regulación.
Con este panorama, las bolsas han vivido una mañana caliente sumergidas en las pérdidas. A media sesión, muy pocos se acordaban de los 39.000 millones que Obama inyectará en las venas de la economía estadounidense para sacarla del coma, con beneficios fiscales incluidos. Con la apertura de Wall Street, las pérdidas se hicieron aún más intensas. A estas alturas de la película, el escepticismo dominaba claramente a los mercados.
Aún así, el Ibex sacó un conejo de la chistera para librarse de perder los 10.400 puntos, algo que a punto estuvo de suceder tras la apertura del parque estadounidense, cuando las caídas llegaron al 2%. En esta vuelta a la intranquilidad, el más perjudicado ha sido el euro. Castigada sin piedad, la moneda única perdió a las primeras de cambio un buen soporte en los 1,28 dólares. Y al cierre de Europa estaba a punto de dejarse los 1,27 dólares.
En el resto de Europa, el mal también estaba hecho, pese al empujón alcista de última hora. Por eso, los principales selectivos –Ftse, Cac y Dax- han terminado bajando entre el 0,5% y el 1%, en tanto que el DJ Stoxx 600 de entidades financieras se ha dejado alrededor del 1,3%. A ver qué pasa mañana cuando entre en juego la agenda macro estadounidense, sobre todo, con las peticiones semanales de hipotecas y el libro Beige de la FED.
Dentro del Ibex, los 10.479 puntos en que ha terminado el selectivo dejan incluso buen sabor de boca, teniendo en cuenta que una hora antes del toque de campana marcó mínimos diarios sobre los 10.410 puntos. Lo que no se puede maquillar, sin embargo, es el 3,5% que se dejó Bankinter o los dos puntos porcentuales que recortaron BBVA, Banesto o Popular. Mal día para la banca. En los otros mercados, atención al diferencial entre el bono español a diez años y el alemán, que escala hasta los 182 puntos.

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