
En opinión de Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, lo verdaderamente importante de este hecho es que puede suponer el catalizador final para que el Gobierno de Obama lleve a cabo la reforma del sistema bancario, cuya simple mención provocó pánico en las bolsas el pasado 21 de enero. Es previsible que “la nueva regulación limite considerablemente este tipo de prácticas, reduciendo sobremanera los beneficios de la banca de inversión y sus cotizaciones en bolsa, creando un nuevo orden bancario y bursátil”, apunta el experto.
Hay quien va más allá y no excluye la formación de un caldo de cultivo propicio para el colapso de los mercados. Así lo estima el analista Richard Bove de la firma Rochdale Securities en un informe citado por la cadena CNBC, en el que advierte de que los compradores de estos productos eran inversores altamente cualificados que conocían perfectamente los riesgos. Quizás lo más preocupante, según apunta Bove, es que habrá más casos como el de Goldman, pues se estima que la demanda de este tipo de productos puede ser de varios billones de dólares.
En efecto. Según datos de CreditSights, Merrill Lynch –ahora propiedad de Bank of America- habría colocado entre 2002 y 2007 más de 115.000 millones de dólares en productos respaldados por hipotecas basura. Sólo en 2007, cuando ya muchos de estos activos resultaron ser un fiasco, colocó casi 30.000 millones. En este periodo de cinco años, Citi habría colocado 96.000 millones de dólares y UBS 57.000 millones, siempre según datos de CreditSights recogidos por Forbes. La cascada de demandas millonarias puede ser espectacular.
Para Marc Ostwald, analista de Momentun Securities citado por ‘Financial Times’, los cargos contra Goldman despertarán una mayor susceptibilidad desde el punto de vista de la regulación, lo que además evidencia que la crisis financiera está lejos de terminar. Independientemente de lo que pase con este caso, lo que sí está claro “es que no hay vacas sagradas para la SEC”, que está dispuesta a poner coto a los complejos instrumentos financieros que proliferaron la pasada década.
La consecuencia más inmediata para Ostwald es que el procedimiento contra Goldman puede derivar en una avalancha de demandas que colapsen los tribunales estadounidenses durante buena parte de esta década, junto con un retroceso en la contratación de activos de riesgo. A la vuelta de la esquina estaría la nueva regulación de los mercados financieros en la que se aplicaría mano dura. Y esta posibilidad ya puso muy nerviosos a los mercados el pasado mes de enero.
En este sentido, los economistas de Barclays consideran que la demanda puede favorecer a la Administración Obama a romper algunas resistencias republicanas en el congreso contra la reforma de los mercados. “Estos cargos y el momento en el que se producen aumentan la probabilidad de que la factura sea aún más costosa para los intermediarios financieros”, según opina el analista del banco inglés Roger Freeman. Y el mercado ya está sobre aviso. Por eso, y aunque sólo sea de manera simbólica, nada más conocerse la noticia, el pasado viernes, las cinco principales posiciones que tiene Paulson en su sector estrella, los metales, cayeron con fuerza.

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